SU SANTIDAD EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 EN LA FLORIDA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 REFLEXIONES
 ESPIRITUALIDAD
 ENSEÑAZAS DE
 LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 QUIENES SOMOS
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA
 
 

 

El amor por el cine
(Para Alberto)

Francisco Cardelle

Alberto Cardelle falleció el 1º de agosto de 2006. La última película que reseñó en su columna de LVC fue Cars, la cual vio con sus nietos y nietas. Como padre, me dio todo lo que un hijo necesita: amor, fe y cariño. Pero también me dio el amor al cine. Recuerdo cuando tenía 16 años y murió el gran director francés Francois Truffaut. Se lo dije a mis amigos, y me miraron como si estuviera hablando de un marciano. En ese momento, me di cuenta de que lo que mi padre me estaba enseñando era algo especial.

Cuando yo tenía 10 años, mi papá ordenaba películas para un cine-club que tenía. Las películas venían en cuatro rollos, y él me pedía que se las pusiera en dos rollos. Me sentaba con una máquina manual de editar, y lo hacía. Para mí, siempre era un momento muy especial que compartía con él.

Me llevaba a los cine-clubs y me dejaba ver las películas. Bueno, recuerdo un día en que puso The Graduate, y me hizo salir del teatro varias veces.

Él me hizo conocer a los gran directores como Fellini, Joshua Logan, Francis Ford Copolla, Ingmar Berman, Frank Capra, John Huston, Brian de Palma, Victor Fleming, Elia Kazan, Lois Malle, Orson Wells, Billy Wilder, Robert Wise y muchos más…

Uno de sus directores favoritos fue Franco Zeffirelli, con su filme Hermano sol, hermana luna (Brother Sun, Sister Moon). Una película bella que me dejó un gran amor por San Francisco de Asís. Otra película que vi con él, de niño, fue Marcelino, pan y vino. Esta obra se quedó conmigo para toda la vida. Me recuerdo entrando en las sacristía para ser monaguillo, y esperando que Jesús me hablaría desde la cruz.

Él me trasmitió su amor por el cine extranjero y el americano.

La película francesa Au revoir, les enfants también fue una de sus favoritas, y durante años me habló de la película El diario de un cura rural (The Diary of a Country Priest), hasta que por fin la pude encontrar. Es un filme sobre cómo se puede conservar siempre la fe.

Le gustaba mucho ver The Sound of Music, una de las películas musicales clásicas. Las sandalias del pescador (The Shoes of the Fisherman) y La canción de Bernadette (Song of Bernandette) fueron otros de los filmes inolvidables que vi gracias a él. Pero creo que su película favorita fue Babette’s Feast, un filme donde el acto de cenar se convierte en una celebración sagrada de la comunión familiar, algo que era, para él, la combinación perfecta.

Recuerdo todos los Festivales de Cine de Miami a los que fuimos juntos. Él me trasmitió su pasión por el milagro del cine. Una pasión que yo puedo trasmitir a sus nietos y nietas.

Y, como el niño de Cinema Paradiso, quisiera poder estar siempre, no sólo en el cine, sino en el cuarto de proyección, junto a mi padre, Alberto Cardelle, para decirle: gracias por todo; por la fe en Jesucristo, por el amor…

¡Y por el cine!