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 El Obispo Octavio Cisneros
trae palabras de estímulo a Miami

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

El Obispo Auxiliar de Brooklyn, Mons. Octavio Cisneros.

Portando palabras de esperanza y ánimo, el recién instalado Obispo Auxiliar de Brooklyn, Mons. Octavio Cisneros, celebró una Misa en la Ermita de la Caridad el 3 de septiembre, para compartir con el pueblo cubano de Miami después de su ordenación episcopal, que tuvo lugar el 22 de agosto.

“Es motivo de gran alegría estar aquí, en la Ermita de la Caridad. Recién fui ordenado y es muy apropiado que una de mis primeras Misas como obispo sea a los pies de la Virgen [de la Caridad]”, expresó el Obispo Cisneros, rector del Immaculate Conception Seminary (Seminario de la Inmaculada Concepción), en Douglaston, Nueva York, y vicepostulador para la canonización del P. Félix Varela.

En una entrevista antes de la Misa, Mons. Cisneros dijo que su nombramiento “fue totalmente una sorpresa”.

“En la ordenación, estaban todas las emociones presentes. Tuve cierto miedo, porque es una responsabilidad muy grande. Me preguntaba: ‘¿y porqué yo?’”, confesó. “También tuve cierta nostalgia por no poder compartirlo con ciertas personas: mis padres fallecidos, por ejemplo. Pero tuve esperanza en aceptar la voluntad de Dios”.

Mons. Cisneros escogió como lema episcopal –y tema de su homilía– las palabras de Jesús que el Papa Juan Pablo II hizo suyas: “No tengan miedo”.

“Hacer todo esto me asusta, me da miedo. La Virgen nos da su ejemplo. Debo escuchar las palabras del Ángel Gabriel: ‘No temas, Octavio’. Que yo haga mías las palabras de la Virgen: estoy aquí para hacer tu voluntad”, agregó.

El nuevo obispo también animó a la comunidad a ser fieles apóstoles de la Nueva Evangelización.

“La Iglesia de Miami los necesita a ustedes para que sean los portadores del mensaje de esperanza”, señaló Mons. Cisneros. “Debemos tomar en serio nuestra responsabilidad de predicadores...Éste es el momento de no tener miedo. Hay que ser y vivir para aquello a lo cual han sido llamados”, precisó.

Según el profesor Rogelio Zelada, además de ser “un liturgista excelente”, el Obispo Cisneros es una persona sencilla, “de un trato muy asequible y muy cordial”.

“Es un orgullo para los cubanos. Ha sido un buen sacerdote. Ha vivido la mayor parte de su vida en los Estados Unidos; sin embargo, mantiene sus raíces cubanas”, explicó Zelada. “Puede ser el portavoz de las inquietudes de los hispanos, porque las conoce y las entiende, y puede explicarlas a una mentalidad que no las conoce”, añadió.

“El hispano”, indicó Mons. Cisneros, “llega a los Estados Unidos con un sistema de valores de trabajo, de familia, de superación, de fe. Éstos son aportes muy grandes. Abrumados por una cultura tan diferente, pueden perder esas luces, pero deberían mantener esos valores cristianos vivos”, afirmó. “Pueden ser ejemplos para todos en los Estados Unidos, no sólo para los católicos”.

El Obispo Cisneros concluyó su homilía con palabras de estímulo dirigidas a la Arquidiócesis, e impulsó a la comunidad de Miami a involucrase sin temor en la Nueva Evangelización.

“La Arquidiócesis de Miami no carece de movimientos, encuentros, células, etcétera. Lo que sí hace falta es que trabajemos con un nuevo vigor”, precisó.

“No debemos vernos en competición, sino trabajar en comunión. Tenemos una corresponsabilidad mutua, sin competencia”, dijo el obispo. “Estamos llamados a ser actores del drama del Amor. Es la hora de lanzarnos. Es la hora de esperanza”.