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El P. Pedro Corces concluye una década

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

El día de su despedida de la dirección de Vocaciones, el P. Pedro Corces recibe el homenaje del Arzobispo John. Favalora.

Si nada es imposible con Dios, el P. Pedro Corces logró hacer que lo imposible fuera posible con la ayuda de Dios. Como Director de Vocaciones desde 1996, el P. Corces es, en parte, responsable por los 36 sacerdotes que han sido ordenados en la Arquidiócesis de Miami durante los últimos 10 años. Ahora que se despide como Director de Vocaciones para ser párroco de la iglesia St. Katherine Drexel, en Weston, también deja a 41 seminaristas estudiando para ser sacerdotes. Cuando ocupó el puesto, en agosto de 1996, sólo había 28 seminaristas.

“Su legado seguirá”, expresó el Arzobispo John C. Favalora, que presidió una Misa en honor al P. Corces el 22 de agosto en la parroquia St. Martha, en Miami Shores. “Durante 18 años, habrá ejercido una gran influencia sobre el flujo de sacerdotes en la Arquidiócesis. Las vocaciones son el trabajo de Dios, pero también necesitamos la dimensión humana, y eso es lo que él dio. Fue algo impresionante para los seminaristas y sacerdotes ver que él practica lo que predica”, agregó.

Durante su homilía, el P. Corces explicó que, cuando asistía a una Misa en la parroquia St. Paul, en Manhattan, Nueva York, el año pasado, el sacerdote que presidía la Misa leyó el Evangelio sobre la Anunciación como “Nada es imposible con Dios”, en vez de “Nada es imposible para Dios”.

“Cuando empecé, no tenía idea de qué hacer”, indicó el P. Corces. “Pero Dios siempre nos acompaña durante la jornada. Dios te necesita a ti y me necesita a mí. Es una invitación a entregar el control de nuestros egos y dejar que Dios nos invada. Han sido unos 10 años maravillosos, llenos de gozo pero también difíciles. Verdaderamente, nada es imposible con Dios”.

El P. Corces dice que su mayor éxito como Director de Vocaciones no ha sido la cantidad de sacerdotes ni seminaristas, sino el mayor conocimiento de las vocaciones. “Antes, no se hablaba abiertamente de las vocaciones”, agregó. “Ahora, creo que es más común. Uno de los mayores éxitos es que hablamos de las vocaciones abiertamente; es parte de la naturaleza de la diócesis”.

Según el P. Corces, el futuro de la Oficina de Vocaciones debería de enfocarse en hacerse más presente en los grupos juveniles y en las escuelas secundarias.

Su sucesor, el P. Manny Álvarez, comparte sus ideas. Su meta es comunicarles a los jóvenes “el entusiasmo que hay en el sacerdocio”.

“No es que Dios no esté llamando a los hombres al sacerdocio. Es que estos hombres jóvenes necesitan valor para decirle a Dios. Espero poder ayudarlos a hacerlo”, afirmó.

El joven sacerdote, de 30 años de edad, dice que, cuando el Arzobispo lo llamó para convertirse en el nuevo Director de Vocaciones, se sintió abrumado por el nombramiento. “Me siento ilusionado por el reto y abrumado por la responsabilidad”, señaló el P. Álvarez, que fue ordenado sacerdote hace cuatro años. “Sólo con la ayuda del Espíritu Santo podré lograr esto”.

Ana Rodríguez-Soto, de The Florida Catholic, contribuyó a este artículo.