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Seguridad en
el contacto
Los catequistas aprenden cómo enseñar a los niños
a cuidarse de posibles depredadores sexuales.
Angelique Ruhi-López
La Voz Católica
Séneca, el filósofo romano del siglo I que supuestamente fue
convertido al cristianismo por San Pablo, dijo que “el pudor,
cuando se extingue, no sabe regresar”. Pero los directores de
educación religiosa y catequistas de la Arquidiócesis de Miami
esperan que, por medio del Teaching Touching Safety Program
(Programa de Seguridad en el Contacto), que forma parte, a su
vez, del programa Virtus, el pudor se restablecerá.
“Lo que estamos viendo es lo que les habían enseñado a los
mayores de entre nosotros, el pudor o la virtud de la pureza, lo
que es apropiado en mi relación con otro y lo que no lo es”,
dijo el Arzobispo John C. Favalora, que visitó al taller de
Teaching Touching Safety el 8 de agosto, en el salón
parroquial de St. Martha, en Miami Shores.
Virtus
es el programa que ha escogido la Arquidiócesis para prevenir el
abuso sexual de niños, jóvenes, y adultos vulnerables. Además de
ofrecer talleres para adultos, Virtus creó Teaching
Touching Safety para fomentar un estado de conciencia entre
los niños acerca de las situaciones que pueden desembocar en
abusos.
“Hoy día, nuestra sociedad es todo menos pudorosa, y hay un
desprecio completo de la pureza. En cierto sentido, los adultos,
al igual que los niños, ni siquiera saben cómo deletrear la
palabra pudor”, señaló el arzobispo. “La Iglesia no ha
enfatizado esto lo suficiente. Los Mandamientos todavía existen
y todavía tienen un buen sentido, pero son vistos como
contra-culturales. El abuso es más reciente, pero pocas personas
lo conectan con la pérdida del pudor y de las buenas
enseñanzas”, agregó Mons. Favalora, lo que motivó aplausos de
los 80 catequistas presentes.
El propósito del taller fue el de ofrecerles a padres, maestros,
catequistas y ministros juveniles, recursos para ayudar a los
niños y jóvenes a protegerse de los individuos que pudieran
causarles algún daño. El taller, que duró dos horas y media,
incluyó una breve introducción al currículo, un panel con un
psicólogo, un abogado y representantes de la Arquidiócesis, un
vídeo y una sección de preguntas y respuestas.
“Queremos que los padres sean concientes, que los niños sean
concientes; en fin, que todo el mundo sea consciente”, dijo el
Diácono Frank O’Gorman, coordinador del programa Ambiente Seguro
de la Arquidiócesis.
El programa Teaching Touching Safety fue concebido para
todos los niños de edad escolar, y el material es apropiado para
el desarrollo de cada uno de los siguientes cuatro grupos de
jóvenes: del kindergarten al 2º grado, del 3º al 5º grados, del
6º al 8º grados y del 9º al 12º grados. Las lecciones se
organizan en un ciclo de tres años, y los temas de cada una
incluyen: “Las reglas de seguridad en el contacto físico”,
“Comprender los conceptos de amigos seguros, adultos seguros, y
contactos físicos seguros” durante el primer año; “Estableciendo
limites” y “Hablando con alguien en quien confías” durante el
segundo año, y Grooming (cómo identificar el
comportamiento de un adulto que desea establecer algo más que
una amistad), y “No debería de haber secretos”, durante el
tercer año.
Todas las lecciones enfatizan la importancia de mantener la
privacidad de ciertas partes del cuerpo y de notificar a un
adulto confiable sobre el comportamiento de cualquier persona
que se acerque de manera sospechosa o incómoda.
Cada lección –cuya duración es de 45 minutos– ayuda a los niños
y jóvenes a desarrollar su autoestima, así como los conceptos y
el vocabulario que necesitan para identificar cualquier
comportamiento inapropiado por parte de otros, a la vez que
aprenden a practicar un comportamiento apropiado en sus propias
vidas. Hay vídeos de introducción en inglés y en español, que
facilitan la presentación del material por parte de los maestros
y catequistas.
Los padres tienen la potestad de no autorizar el que sus hijos
asistan a las sesiones de Teaching Touching Safety, pero,
según el Diácono O’Gorman, “la mayoría no lo hace; el 98 por
ciento de los padres con quien yo he hablado, está a favor de
esto”.
Durante la sesión de preguntas y respuestas, los catequistas
expresaron sus preocupaciones sobre la línea entre el
conocimiento del abuso sexual y la educación sexual, y entre
proteger a los niños y contestar abiertamente preguntas que
deberían responder los padres.
“Ustedes son catequistas y directores de educación religiosa, y
se les está dando un currículo para enseñar”, señaló el
Arzobispo Favalora. “Ustedes son muy importantes para el éxito
de nuestro compromiso con la seguridad de los niños. Si la
discusión va más allá de lo que el currículo enseña, podría ser
necesaria la ayuda profesional. No somos psicólogos, y algunas
cosas no son evidentes”, precisó.
La sesión también se enfocó en la responsabilidad de los
catequistas de escuchar a los niños que reporten algún abuso, y
de comunicarlo a las autoridades competentes.
“La educación que recibí en Virtus el año pasado me ayudó
a lidiar con una situación del programa en mi parroquia”, dijo
Fran Ganim, directora de educación religiosa de la parroquia St.
Elizabeth Ann Seton, en Coral Springs. “Virtus ayuda,
porque le hace a uno tomar conciencia de las situaciones y de
cómo enfrentarlas”.
El arzobispo concluyó su mensaje a los catequistas pidiéndoles
disculpas por los errores de la Arquidiócesis durante el
escándalo de abuso sexual del clero.
“Yo les pido perdón por lo que nosotros, los obispos y el clero,
no hemos hecho correctamente, y por no haber llevado las cosas a
los foros apropiados”, dijo. “Les pido disculpas por el pasado.
Ahora es tiempo de arreglar el futuro. Es un trabajo muy grande,
y los únicos que tenemos [para educar a los niños] son ustedes y
sus padres.”
Para más información sobre Virtus o Teaching Touching Safety,
llamar al Diácono Frank O’Gorman, coordinador de Ambiente
Seguro, al 305-762-1250.
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