|
|
|
|
|
|
|
“¿Con qué frecuencia suele usted participar en un almuerzo kosher en la catedral?” Con estas palabras, el banquero retirado Bernardo Benes resumió la significación de una Misa celebrada el 17 de septiembre en la Catedral St. Mary, y del almuerzo que tuvo lugar a continuación. La Misa señaló el inicio de una campaña educativa dirigida a erradicar el antisemitismo, aplicando el ejemplo del fallecido Papa Juan Pablo II. “Esto se dirige a las masas, a la gente que es necesario educar”, dijo Benes, un judío cubano que sugirió la idea después de leer un libro que le recomendó un primo suyo católico. El libro, A Letter to a Jewish Friend (Carta a un amigo judío), describe la amistad entre el fallecido papa y su amigo de la infancia, un judío polaco. Basándose en su lectura de este libro y de otro más extenso, The Hidden Pope (El papa oculto), Benes llegó a la conclusión de que Juan Pablo II “es el héroe de la reconciliación de los judíos y los católicos. Ahora más que nunca es importante mantener unida a la civilización judeocristiana”. A comienzos de este año, Benes presentó su idea al Arzobispo John C. Favalora y a la filial en Miami de la National Conference for Community and Justice (Junta Nacional por la Comunidad y la Justicia, o NCCJ por su sigla en inglés), y ambas partes respaldaron el proyecto de inmediato. El resultado ha sido un folleto de cuatro páginas, elegante y fácil de leer: John Paul II and the Jews (Juan Pablo II y los judíos), que se distribuirá en las parroquias y las escuelas de la Arquidiócesis. Ya se ha ordenado un total de 400,000 ejemplares en inglés, español y creole. Pero Benes, que conoció personalmente al amigo judío del fallecido papa, no piensa detenerse en este punto, y dice que obispos católicos de Venezuela y Panamá se han interesado en el proyecto. “Éste es el inicio de un proyecto que nosotros queremos hacer en el mundo entero”, dijo Benes. “Estoy comprometido con ello”. “Hemos rendido homenaje a un gran hombre, a un gran papa, Juan Pablo II, y a los sentimientos interreligiosos, que son tan importantes para la paz en el mundo”, dijo Don Bierman, presidente de la junta directiva de la NCCJ en Miami. “Será un programa educacional para todos los elementos de la comunidad”, dijo el Rabino Solomon Schiff, vicepresidente ejecutivo emérito de la Rabbinical Association of Greater Miami (Asociación Rabínica del Gran Miami). A pesar de que las relaciones entre la Iglesia Católica y la comunidad judía son excelentes en Miami, y lo han sido durante largo tiempo, dijo el Rabino Schiff, “todavía hay antisemitismo, y todavía hay muchísimo odio, y tenemos que hacer todo lo que podamos para combatirlo”. La Arquidiócesis y la NCCJ han comenzado a trabajar para desarrollar un currículo basado en el folleto, que destaque brevemente la historia de las relaciones entre católicos y judíos durante los últimos 2,000 años. Esta historia comienza con el pasaje inicial del Evangelio de San Mateo, que establece la genealogía de Jesús hasta “David, hijo de Abraham”. Continúa con la expulsión de los judíos de España en 1492 y los sentimientos antisemitas en Europa, que crearon un terreno fértil para el Holocausto. Finalmente, el recuento destaca la publicación de Nostra Aetate, un medular documento del Concilio Vaticano II sobre la libertad religiosa, y las palabras y acciones del Papa Juan Pablo II, el primer papa desde San Pedro que visitó la Sinagoga de Roma. En la homilía que predicó durante la Misa, el Arzobispo John C. Favalora pasó revista a la historia de las relaciones entre católicos y judíos desde Nostra Aetate, y dijo que los sufrimientos causados por la Segunda Guerra Mundial al fallecido papa y al pueblo judío “se combinaron en este momento, según la divina providencia de Dios, para dar origen a una nueva vida y a una más profunda comprensión mutua y de todo lo que compartimos”. El arzobispo rogó por que este proyecto educacional estimule a las futuras generaciones de católicos y de judíos “a jurar que nunca se causarán sufrimientos entre sí”.
|