A
los Feligreses de la
Parroquia de la Inmaculada Concepción
21
de octubre del 2006
Estimados amigos en Cristo:
La
gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la
comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.
A
todos nos ha entristecido la noticia de la alegación de carácter
sexual contra el Padre Gustavo Miyares. Esta alegación se ha
investigado según lo requiere la justicia y de acuerdo con las
leyes eclesiásticas.
El
Padre Miyares y yo nos reunimos. El ha decidido renunciar a la
parroquia y buscar la ayuda necesaria. Yo he aceptado su
renuncia y haré todo lo posible para que él reciba todo lo que
necesite para lograr la sanación personal y espiritual que tan
fervientemente anhela.
Todos nosotros sabemos el buen servicio que él ha prestado a los
feligreses de la Parroquia de la Inmaculada Concepción como
párroco durante los pasados quince años. En su carta a los
feligreses, el Padre Miyares les indicó que ha estado rezando
sobre este asunto y que ahora busca la sanación por los errores
de juicio cometidos hace muchos años. El Padre les ha pedido que
oren por él. Hoy, yo también, les hago un llamado para que oren
por el Padre Miyares y por todos aquellos involucrados.
He
nombrado a Mons. Felipe Estévez administrador de la parroquia
hasta que se seleccione al párroco permanente. Me reuniré con la
Junta de Personal de la Arquidiócesis dentro de las próximas dos
semanas para considerar los candidatos a la posición de párroco.
Estos son momentos muy dolorosos para ustedes, los feligreses de
la Inmaculada Concepción, para los niños del colegio y para los
alumnos de Monsignor Pace High School. Es un momento muy
doloroso para la parroquia y obviamente es un momento muy
doloroso para el Padre Miyares y su familia. Pero Dios sana
todas nuestras heridas y con el tiempo sanará esta parroquia y a
todos los involucrados. San Pablo nos recuerda que todo sucede
de acuerdo a la Divina Providencia de Dios. Confiemos que El nos
dará lo que sea bueno para la Iglesia. Con el tiempo, así será.
Es
con este fin que le he pedido a Mons. Estévez que lleve a cabo
una serie de servicios de sanación para los feligreses. Las
Sagradas Escrituras nos muestran a un Jesús que sana los males
físicos y espirituales. Es apropiado que supliquemos que nos
ayude en este momento tan importante.
Que
María, la Inmaculada Concepción, sea fuente de consuelo para
nosotros en estos momentos de necesidad.
Que
el Señor los bendiga abundantemente y a sus seres queridos.
Con
mis mejores deseos, quedo atentamente en el Señor.
John C. Favalora
Arzobispo de Miami
Voz del Arzobispo
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