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(El mes de
noviembre está incluido más abajo)
29 de octubre de 2006
30o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo
B)
Lectura del Evangelio según san Marcos
10:36-52
En aquel tiempo, al
salir Jesús de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una
gran multitud, el hijo de Timeo (Bartimeo), un limosnero ciego,
estaba sentado a la orilla del camino. Cuando supo que era Jesús
de Nazaret, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten
compasión de mí!” Varias personas trataron de hacerlo callar.
Pero él gritaba mucho más: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Llamaron al ciego,
diciéndole: “¡Párate, hombre!, te está llamando”. Y él,
arrojando su manto, de un salto se puso de pie y llegó hasta
Jesús. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que te haga?” El ciego
respondió: “Maestro, que yo vea”. Entonces, Jesús le dijo:
“Puedes irte; tu fe te ha salvado”. Y al instante vio, y se puso
a caminar con Jesús.
Comentario breve:
Este relato concluye la sección sobre la “ceguera” que comenzó
con la curación del ciego de Betsaida (8:22). En el primer caso,
el ciego fue llevado hasta Jesús por el pueblo, recobró su
visión poco a poco y finalmente regresó a su casa. Por otro lado,
Bartimeo clamó por Jesús y le llamó Hijo de David; su fe hizo
que la sanación fuera instantánea e inmediatamente “se puso a
caminar con Jesús”. Este “caminar” implicaba seguirlo hasta
Jerusalén. Marcos colocó las tres predicciones de la Pasión
entre estas dos historias de “ceguera”. Es obvio que Bartimeo
“vió” más que los discípulos de Jesús que habían estado con él
por tanto tiempo. Marcos indica que para seguir a Jesús es
indispensable comprender su Pasión, muerte y Resurrección.
Tres ideas importantes de
la lectura:
-
Los discípulos
permanecieron “ciegos” hasta después de la Resurrección y la
venida del Espíritu Santo cuando “sus ojos se abrieron”.
-
La pregunta de Jesús al ciego es la misma que le hizo a Juan
y a Santiago: “¿Qué quieren de mí?” Los hermanos pidieron
los puestos de más prestigio y su respuesta contrasta con el
humilde deseo del ciego quien ha comprendido mejor la
autoridad de Jesús que consiste en servir.
-
No podremos comprender la verdadera identidad de Jesús hasta
que no comprendamos su sufrimiento y su muerte.
Para la reflexión:
-
¿Me
he sentido alguna vez “ciego” ante Jesús y su mensaje? ¿Qué
hizo que recobrara mi “visión espiritual”?
-
Cuando me veo en apuros, ¿tomo la iniciativa de pedir ayuda
a Dios o a otros como lo hizo Bartimeo? De ejemplos.
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5 de noviembre
de 2006
3er. Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 12:28b-34
En aquel tiempo, un maestro de la Ley le preguntó a Jesús:
“¿Cuál de los mandamientos encabeza a los demás?” Jesús le
contestó: “El primer mandamiento es: ‘Escucha, Israel: El Señor
nuestro Dios, es el único Señor. Al Señor tu Dios amarás con
todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y
con todas tus fuerzas’. Y después viene éste: ‘Amarás a tu
prójimo como a ti mismo’. No hay ningún mandamiento más
importante que éstos”. El maestro de la Ley le contestó: “Muy
bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es único y
que no hay otro fuera de él, y que amarlo con todo el corazón,
con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al
prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas y todos
los sacrificios”. Jesús encontró muy razonable su respuesta y
le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Pero, en adelante,
nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.
Comentario breve:
Recordemos que Marcos escribió su Evangelio a
fines de los años 60 y principios de los 70 cuando el Templo de
Jerusalén fue destruído por los romanos. Todas las leyes y las
costumbres judías estaban siendo atacadas. Es en este contexto
que el diálogo de hoy ocurre. Sabemos que los escribas y
fariseos solían cuestionar a Jesús para ver si lo podían atrapar
contradiciendo alguna ley. Es sorprendente que, en la lectura de
hoy, el maestro de la ley haga una pregunta sincera. Jesús le
responde citando el shemá, la oración que todo israelita
recitaba dos veces al día: “Escucha, Israel...” y le añade el
amor al prójimo, como indicaba el libro del Levítico. De esta
forma, Jesús unió los dos mandamientos en uno solo, uno que
reflejaba mejor las exigencias de la Alianza con Yahvé: “No
maltratarás al forastero... ni a viuda alguna ni a los huérfanos”.
(Éxodo 22:21)
La
lectura de hoy nos presenta tres ideas importantes:
-
Nuestro amor a Dios lo demostramos en la manera en que
amamos al prójimo.
-
Jesús combinó los dos mandamientos y los hizo inseparables.
Además, mostró con su conducta que el prójimo es cada ser
humano sin mirar la nacionalidad, la raza o el sexo.
-
Nadie se atrevió a hacerle nuevas preguntas porque sabían
que Jesús vivía lo que enseñaba.
Para
la reflexión personal o comunitaria:
-
¿Cómo trato a las viudas, a los huérfanos y a
los extranjeros?
-
¿Hay alguna mujer o niño necesitados en mi
parroquia a quienes pudiera ayudar esta semana? ¿Tal vez
algún inmigrante indocumentado?
12 de noviembre
de 2006
3er
Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 12:38-44
En aquel tiempo en su enseñanza Jesús le decía a
la multitud: “Tengan cuidado con los maestros de la Ley. Les
gusta pasear con amplias vestiduras, ser saludados en las plazas
y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los
banquetes. Incluso devoran los bienes de las viudas mientras se
amparan con largas oraciones. Ellos serán juzgados con más
severidad”.
Jesús, sentado frente a las alcancías del Templo,
miraba cómo la gente echaba dinero para el tesoro. Los ricos
daban grandes limosnas. Pero también llegó una viuda pobre y
echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús, entonces, llamó la
atención de sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta
viuda pobre ha dado más que todos ellos. Pues todos han echado
dinero que les sobraba; en cambio ella ha dado lo que había
reunido con sus privaciones, eso mismo que necesitaba para vivir”.
Comentario breve:
En esta lectura encontramos dos incidentes muy
relacionados. El primero es la condena de Jesús al
comportamiento de los escribas. El segundo muestra la
generosidad de la viuda pobre. Ambos nos enseñan cómo debe ser
el comportamiento de los seguidores de Jesús. Ya vimos la semana
pasada como el cuidado de las viudas, de los huérfanos y de los
extranjeros era una de las exigencias de la alianza con Yahvé.
Jesús criticó severamente a los maestros de la ley que devoraban
los bienes de las viudas con el pretexto de recitar largas
oraciones. Expresó claramente su impaciencia con aquellos que
buscan la admiración del pueblo y usan la religión para
beneficio propio. Por otra parte, Jesús nos da el ejemplo de la
viuda que daba de lo poco que tenía y nos recuerda cómo Dios
mide la generosidad según la motivación y los sentimientos del
donante.
La
lectura de hoy nos presenta tres ideas importantes:
-
No
sigamos el ejemplo de los líderes religiosos que no viven de
acuerdo con lo que predican.
-
En
el Evangelio de Marcos, la viuda es un modelo de fe.
-
Para Jesús, el poder y los privilegios deben ser sustituídos
por amor a Dios y amor al prójimo.
Para la reflexión personal o comunitaria:
-
¿Trato de aparentar mucha “santidad”
repitiendo oraciones delante de los demás para que me
admiren?
-
¿Me he comportado alguna vez como la pobre
viuda o he visto a alguien hacerlo? Explique.
19 de noviembre
de 2006
3er. Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 13:24-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Sobrevendrán
otros días, después de esa angustia, el sol no alumbrará, la
luna perderá su brillo, las estrellas caerán del cielo y el
universo entero se conmoverá. Y entonces se verá al Hijo del
Hombre venir en medio de las nubes con gran poder y gloria.
Enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro
puntos cardinales, desde el extremo de la tierra hasta el
extremo del cielo. Aprendan este ejemplo de la higuera; cuando
sus ramas están tiernas y le brotan las hojas, saben que el
verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean todo esto,
comprendan que ya está cerca, a las puertas. Les aseguro que no
pasará esta generación sin que todo esto suceda. Pasarán cielo
y tierra, pero mis palabras no pasarán. Pero volviendo al día
del que les hablé, nadie sabe cuándo será la hora, ni los
ángeles en el cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre”.
Comentario breve:
Cuando Marcos escribió su Evangelio, parecía que en verdad su
mundo se estaba acabando. La sociedad judía estaba en un caos
total y muchos habían sido forzados a abandonar sus casas y
familias. El incidente que leemos hoy ocurre cuando Jesús y sus
discípulos se encontraban en el Templo de Jerusalén llenos de
admiración ante su belleza. El texto se refiere al futuro del
Templo y al futuro del mundo. Habrá persecución contra los
cristianos, el Templo será destruído* y muchos de los habitantes
de Jerusalén serán exiliados o asesinados. Después vendrá el
tiempo de la proclamación del evangelio a todo el mundo. En
cuanto al fin del mundo presente, sólo el Padre sabe su hora.
Para proclamar su mensaje, Marcos empleó el lenguaje literario
del género apocalíptico, que tuvo su gran desarrollo entre el
150 a.C y el 150 d.C. para señalar que el mundo será sacudido
por una acción transformadora divina. (Ver Daniel 12:1-3;
7:13-14) *El Templo fue destruído
por los romanos en el año 70 d.C.
La
lectura de hoy nos presenta tres ideas importantes:
Para la reflexión personal o comunitaria:
-
¿Pongo mi confianza en adivinos y personas
que dicen saber más que Jesús? Explique
-
¿Pierdo mi tiempo preocupándome por el “fin” en lugar de ser
un agente de esperanza como lo pide el evangelio? Explique.
26 de noviembre
de 2006
Jesucristo, Rey del Universo (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Juan 18:33b-37
En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el Rey de
los judíos?” Jesús le contestó: “¿Viene de ti esta pregunta o
repites lo que otros te han dicho de mí?” Pilato contestó:
“¿Acaso soy judío yo? Tu nación y los jefes de los sacerdotes te
han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Jesús contestó: “Mi Reino
no es de este mundo; si fuera rey como los de este mundo, mis
servidores habrían luchado para que no cayera en manos de los
judíos. Pero mi Reino no es de acá”. Pilato le preguntó:
“Entonces, ¿tú eres rey?” Jesús contestó: “Tu lo has dicho: Yo
soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser
testigo de la verdad. Todo hombre que está de parte de la
verdad, escucha mi voz”.
Comentario breve:
Todos los años, en el último domingo del tiempo Ordinario, la
Iglesia celebra la solemnidad de Cristo Rey. Esta fiesta fue
añadida al Calendario Litúrgico por el Papa Pío XI, el 11 de
diciembre de 1925. El texto de hoy es un diálogo magistral entre
dos “monarcas”: Pilato, gobernante de la provincia romana de
Judea y Jesucristo, el rey de toda la creación. Históricamente,
Pilato fue un hombre de poco talento que trató brutalmente a los
judíos y a los samaritanos. En este diálogo, Juan resalta la
diferencia entre los dos reinados: el Reino de Jesús no es de
este mundo porque, a diferencia del romano, el suyo no se impone
ni por la fuerza ni por la violencia, sino por la justicia y la
misericordia ofrecida especialmente a los más pobres.
La
lectura de hoy nos presenta tres ideas importantes:
-
Jesús no usa su poder para beneficiarse
personalmente, sino para servir a los pobres, los enfermos
y los pecadores, para que éstos puedan ser sanados y
participen en su reinado universal.
-
El
poder de Jesús no es temporal, sino que viene de Dios.
-
El
Reino de Dios no es sólo para los judíos. Jesús es el Rey de
toda raza o nación que esté de parte de la verdad y escuche
su voz.
Para
la reflexión personal o comunitaria:
-
¿Cómo ayudo a promover la justicia, la
paz y la compasión en mi familia, centro de trabajo o
estudios y parroquia? Explique.
-
¿Me comporto a veces como si estuviera
siguiendo a un rey humano? Explique.
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