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Coalición contra depresión
resalta estragos de esta enfermedad

Rosendo Majano
EFE

Una coalición preocupada por el alto número de casos de depresión entre los hispanos y la renuencia a consultar al psiquiatra por ciertos prejuicios, inició recientemente una campaña para aclarar conceptos erróneos sobre esta enfermedad.

Los expertos de la alianza “La Depresión es Real”, formada por siete grupos sin fines de lucro, informaron que han tomado la iniciativa de realizar la campaña porque, en muchos sectores, “se trivializa la depresión, considerándola como una simple tristeza, o la pasan por alto por creer que es una enfermedad imaginaria”.

En una rueda de prensa, explicaron que la promoción, que se llevará a cabo a nivel nacional, se propone demostrar a la población, especialmente a los hispanos, que la depresión “es una enfermedad seria, que debilita y puede ser fatal si no se la trata”.

En Estados Unidos, cada año, un promedio de 19 millones de adultos sufre esta dolencia, según dijeron los especialistas.

La coalición pretende concienciar a los hispanos sobre la importancia de que eliminen las barreras culturales que durante años les han impedido buscar ayuda para darle tratamiento a la depresión.

Un sondeo de la empresa especializada Harris, realizado en 2006, mostró que el 26 por ciento de los latinos experimenta “accesos relevantes de esta enfermedad” en algún momento de su vida, en comparación con el 13 por ciento de los blancos no hispanos.

“La cultura hispana está enraizada profundamente en la expectativa de la dependencia en uno mismo”, lo cual limita en esta comunidad la disposición de buscar ayuda en caso de enfermedades mentales, manifestó Brent Wilkes, director ejecutivo de la Liga de Ciudadanos Hispanos Estadounidenses Unidos (LULAC).

Wilkes enfatizó que en la comunidad hispana existe también un “enorme estigma asociado a la visita a un psiquiatra o psicólogo, porque eso significa que la persona ‘está loca’”.

La coalición espera que al educar al público acerca de que la depresión es una enfermedad “como cualquier otra”, se pueda incrementar la disposición de las personas a buscar tratamiento, lo que, estima, reducirá el “estigma”.

La Dra. Gabriela Lemus, directora de Política y Legislación de LULAC, dijo que su organización decidió participar en la campaña porque se ha dado cuenta de que, en todo lo que tiene que ver con acceso a recursos para la salud, “la comunidad hispana siempre está sufriendo”.

Aseguró que en los últimos tiempos, y entre los problemas de salud mental que aquejan a esta minoría, se ha notado un crecimiento de suicidios y de violencia doméstica, además de consumo de drogas y alcoholismo.

En las zonas fronterizas de mayor concentración de latinos, Lemus atribuyó el fenómeno de la depresión a los problemas de inmigración que afectan a esta minoría.

La experta considera la educación de la comunidad y el cambiar su cultura sobre la depresión como “muy importante”, con el fin de que los hispanos entiendan que “no es malo” ir al médico y, en cambio, es altamente beneficioso para el paciente, su familia, sus amigos y la colectividad.

Un estudio nacional determinó que, en el último año, sólo el 24 por ciento de los hispanos con depresión y ansiedad recibieron los cuidados adecuados, en comparación con el 34 por ciento de los blancos no hispanos.

La investigación puso de relieve que, en el mismo período, sólo uno de cada veinte latinos recurrió a los servicios de un especialista en salud mental.

Una guatemalteca paciente de depresión que prefirió guardar el anonimato, instó a los hispanos con síntomas de la enfermedad a que acudan al psiquiatra o al psicólogo, porque “sí hay cura”.

La inmigrante guatemalteca explicó en una entrevista que el tratamiento psiquiátrico al que se sometió le permitió recuperar su salud mental, que se había visto seriamente afectada por la separación de su marido tras 14 años de matrimonio.

Para esta paciente, en la recuperación –además del tratamiento y los medicamentos– desempeña un papel clave “el querer hacerlo: la voluntad”.