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Miami celebra las ordenaciones de nuevos sacerdotes dominicos y jesuitas

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

Desde la izq.: El P. Orlando Cardozo Macea, el P. Roberto Merced-Rosa, el Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez y el P. Charles Knode Johnson. Fotos: Angelique Ruhi-López

“Tres frailes dominicos y un jesuita fueron ordenados sacerdotes en Miami”… La frase podría tomarse como el comienzo de un relato o incluso de un chiste, pero estos nuevos sacerdotes toman sus vocaciones muy en serio.

Nuevos miembros de la Orden de Predicadores
El 26 de agosto, en la Parroquia St. Dominic, el Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez ordenó al P. Orlando Cardozo Macea, O.P., al P. Charles Knode Johnson, O.P., y al P. Roberto Merced-Rosa, O.P., en una ceremonia presenciada mayormente por los familiares de cada sacerdote, por algunos miembros de la parroquia y por los frailes dominicos.

Der.: El P. Francisco Permuy bendice a estudiantes del Colegio de Belén, después de su ordenación en la Parroquia Gesu, el 9 de septiembre.

“Estoy muy contento, muy feliz. Y un poco nervioso después de tantos años en formación”, expresó el P. Orlando Cardozo Macea, O.P., que ha sido asignado a la casa de los frailes dominicos en Irving, Texas. “Mis retos son los de ser un buen sacerdote del pueblo de Dios, celebrar los sacramentos, y caminar con el pueblo de Dios”.

Durante su homilía, Mons. Estévez les dio consejos a los nuevos sacerdotes.

“Practiquen lo que predican. De esta manera, dejen que lo que enseñen sea alimento para el pueblo de Dios, para que, a través de sus palabras y ejemplo, puedan levantar el hogar, que es la Iglesia de Dios”, indicó Mons. Estévez. “La Orden de Predicadores, como Santo Domingo y sus primeros frailes, fueron guiados por su amor a la verdad, y nutridos por la contemplación del Señor y un deseo intenso de salvar a todos en la comunidad”, dijo. “Entiendan lo que hacen e imiten lo que celebran. Sigan al Buen Pastor, que vino a servir y no a ser servido”.

El P. Charles Knode Johnson, O.P., dijo que se sintió conmovido por las palabras de Mons. Estévez.

“Es mi primera visita a Miami, y le quiero dar gracias a Felipe Estévez y a la Arquidiócesis. Me da mucha alegría estar aquí y le doy gracias a Dios. Pero casi nada es posible sin la oración del pueblo de Dios”, dijo el P. Jonson, que ha sido asignado a una parroquia en Nueva Orleáns.

“Esto es un sueño hecho realidad. Tanto sacrificio de la comunidad de Miami y por fin se logra el sueño. Me siento muy humilde y agradecido a Dios”, señaló el P. Merced-Rosa, y agregó: “Me asignaron a la parroquia St. Anthony of Padua, en Nueva Orleáns, que está destruida después del Huracán Katrina. Necesito muchas oraciones”.

 

Un nuevo sacerdote jesuita

El 8 de septiembre, día de la Virgen de la Caridad, tiene un significado especial para el P. Francisco Permuy, S.J. Ese día, en 1993, el P. Permuy tuvo una experiencia de conversión en Medjugorje, donde hizo una peregrinación, a los 25 años de edad, al sitio de Croacia donde se dice que la Virgen Maria se les apareció a unos jóvenes.

“Medjugorje fue un viaje más de curiosidad que un peregrinaje”, explicó el P. Permuy, que nació en Washington, D.C., el quinto de siete hijos. “Fui como una persona normal de vacaciones, tomando fotos en todos los sitios. Pero empecé a sentir algo, y decidí no tomar más fotos. Y entonces, vino mi conversión. Cuando regresé a Miami, empecé a ir a Misa diariamente, a rezar el rosario y adorar al Santísimo Sacramento todos los días. Así fue como empezó [mi vocación]”.

El Obispo Auxiliar Emérito Agustín Román, quien celebró la ordenación sacerdotal del P. Permuy, dijo durante su homilía que había conocido a Frank Permuy en 1993, después de su peregrinación.

“Lo invité a una reunión de CRECED, donde participó por tres años, cada domingo en la Ermita [de la Caridad]”, explicó Mons. Román. “Durante esos tres años preciados, que él dice que aprecia como el encontrar un tesoro perdido, también enseñó catecismo en St. Theresa (Coral Gables), y fue miembro del grupo de jóvenes adultos The Christ Generation (la Generación de Cristo)… Cuando Cristo lo llamó, él le respondió”, dijo. “Y cuando yo le dije que debía esperar un año antes de entrar en el seminario, él fue obediente y lo hizo, aunque se mantivo ansioso y convencido de su vocación”.

Tres años después –también el 8 de septiembre de 1996 – el ahora P. Permuy entró en el noviciado de la Compañía de Jesús, en la Republica Dominicana. Y diez años y un día mas tarde, el 9 de septiembre de 2006, fue ordenado sacerdote jesuita.

Al concluir su ordenación sacerdotal, el P. Permuy dijo las siguientes palabras en la repleta Parroquia Gesu:

“Jesucristo me llamó a ser su testigo; de ser testigo de que Él, el Dios Viviente, es todopoderoso, todo misericordioso, y todo compasivo”, expresó el P. Permuy. “Y que está esperando que vengan a Él. Espero que eso sea lo que he hecho durante 10 años como jesuita. Y es lo que espero hacer como sacerdote jesuita”.