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El convento San Juan de Letrán: 80 años de misión
Aurelio Fernández
Especial para La Voz Católica
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Fachada de San Juan de Letrán, en la Calle 19 entre las calles J
e I, Vedado, La Habana. |
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En una apacible zona del barrio del Vedado, en la ciudad de La
Habana, se encuentra la Parroquia San Juan de Letrán, que
justamente este año cumple ocho décadas de servicio al pueblo de
Dios. Toda celebración es importante, sobre todo cuando, como en
este caso, encierra tanta vida, tanto trabajo, tanto sacrificio;
en fin, tanta historia, que no es más que ese peregrinar a
través del tiempo y la existencia que nos envuelve a todos y nos
lleva por los inescrutables senderos del Señor.
Es imprescindible hacer mención del primer Convento de San Juan
de Letrán, ubicado en O’Reilly y Mercaderes, en La Habana Vieja.
Era ésta una pequeña iglesia de paja con casa anexa, entregada a
Fray Diego de Carvajal en junio de 1578, y que al paso de los
años, y gracias a la triple dimensión dominica –misión,
apostolado y doctrina– se convertiría no sólo en el glorioso
Convento de San Juan de Letrán, sino también en la sede de la no
menos gloriosa Universidad Pontificia y Real. Allí se forjaron,
a lo largo de los siglos, mentes y corazones de generaciones de
estudiantes, que bebían del caudal espiritual e intelectual de
aquellos hombres de hábito blanco, cuyas vidas estaban
consagradas enteramente a Dios y al prójimo.
Fue en noviembre de 1915 que, al abandonar el viejo enclave,
quedaron constituidos formalmente el actual Convento de San Juan
de Letrán y su comunidad dominica. En aquellos primeros tiempos
el convento constaba sólo de una planta, y no fue hasta 1952 que
se comenzó la construcción de la planta superior del citado
convento.
Durante una década, el actual salón de actos “Fray Bartolomé de
las Casas” sirvió como capilla, hasta que por fin, el 7 de
octubre de 1926, festividad de la Virgen del Rosario, quedó
consagrado el templo. Su mayor transformación y renovación
interior tuvo lugar en la década del 70, donde se volcaron en
ingente labor todos los miembros de la comunidad seglar y
religiosa bajo la dirección de Fray Domingo Romero, con el fin
de establecer una sintonía mayor entre el interior del recinto y
las disposiciones conciliares vigentes, así como remozar el
templo para conmemorar dignamente el 50º aniversario de la
iglesia, y el cuarto centenario del primer Convento de San Juan
de Letrán.
Al celebrar esta dichosa fecha, es imperativo reflexionar en lo
que representa el legado de estos viejos y sabios muros, donde
muchos hemos elevado nuestra plegaria y donde hemos sido
testigos de los portentos y maravillas del Señor. Es a nosotros,
pues, que nos compete hacer de tantas décadas de ideales y
sacrificios la brújula y arbolario para que nuestras vidas
discurran acorde con nuestra fe.
Sólo los sencillos pueden percibir ecos de permanencia en
conmemoraciones de un pasado colosal. San Juan de Letrán es una
lección mística, una teoría de símbolos y realidades. Es, en
suma, la hoja de servicio de tantos y tantos que no temieron
exclamar con el salmista: “Encomiendo mi camino al Señor, confío
en Él y Él actuará”.
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