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COLOMBIA

Obispo Epalza saldrá de Buenaventura ante amenazas de muerte

EFE

El obispo del conflictivo puerto colombiano de Buenaventura, Mons. Héctor Epalza, anunció el 1º de noviembre que dejará de forma temporal su diócesis porque ha recibido amenazas de muerte.

Epalza dijo que su salida de la población portuaria se debe a una petición que le hicieron el nuncio apostólico en Bogotá, Mons. Beniamino Stella, y el arzobispo de Cali, Mons. Juan Francisco Sarasti, a quienes informó la víspera de las amenazas.

“Ellos me han pedido que, por algún tiempo, esté ausente de la ciudad, a ver si se aminora y se clarifica toda esta penosa situación”, explicó el obispo en una entrevista telefónica con la cadena “Caracol Radio”, de Bogotá.

Mons. Epalza informó que el 30 de octubre recibió una amenaza anónima en la que se le advertía que “querían atentar” contra su vida. El mensaje siguió a uno “muy general” en el que, recientemente, se le decía que su vida estaba en peligro, y que él cree que puede provenir, como el último, de grupos armados ilegales o de bandas de narcotraficantes.

Pero Mons. Epalza advirtió que la más reciente amenaza se derivó, al parecer, de un informe sobre la situación de derechos humanos en el puerto, que presentó el pasado 26 de octubre a un consejo de seguridad encabezado por el presidente colombiano, Álvaro Uribe.

“No estoy inventando nada”, dijo luego, para explicar que “lo que hizo la diócesis fue un trabajo en todas las parroquias para ver cuál era la situación, y eso fue lo que yo presenté. Es vox populi la penosa situación de Buenaventura”.

A pesar de que el consejo de seguridad deliberó a puerta cerrada, el informe se filtró, criticó Mons. Epalza, para quien los encuentros de esta naturaleza en los que no se proteja al informante, se convierten en “consejos de inseguridad”.

“Esa filtración es horrible y trae consecuencias como las que estoy padeciendo”, dijo el prelado, quien ejerce desde mediados de 2004 como obispo de Buenaventura, primer puerto del país en las costas del océano Pacífico, y a unos 600 kilómetros al suroeste de Bogotá

El superior inmediato de Mons. Epalza, Mons. Sarasti, sucedió a mediados de 2002 a Mons. Isaías Duarte Cancino, arzobispo de Cali asesinado el 16 de marzo de ese año por guerrilleros.