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R E F L E X I O N E S C A T Ó L I
C A S
S O B R E L A B I B L I A
Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana |
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5 de noviembre
de 2006
31er. Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 12:28b-34
En aquel tiempo, un maestro de la Ley le preguntó a Jesús:
“¿Cuál de los mandamientos encabeza a los demás?” Jesús le
contestó: “El primer mandamiento es: ‘Escucha, Israel: El Señor
nuestro Dios, es el único Señor. Al Señor tu Dios amarás con
todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y
con todas tus fuerzas’. Y después viene éste: ‘Amarás a tu
prójimo como a ti mismo’. No hay ningún mandamiento más
importante que éstos”. El maestro de la Ley le contestó: “Muy
bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es único y
que no hay otro fuera de él, y que amarlo con todo el corazón,
con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al
prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas y todos
los sacrificios”. Jesús encontró muy razonable su respuesta y
le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Pero, en adelante,
nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.
Comentario breve:
Recordemos que Marcos escribió su Evangelio a fines de los años
60 y principios de los 70 cuando el Templo de Jerusalén fue
destruído por los romanos. Todas las leyes y las costumbres
judías estaban siendo atacadas. Es en este contexto que el
diálogo de hoy ocurre. Sabemos que los escribas y fariseos
solían cuestionar a Jesús para ver si lo podían atrapar
contradiciendo alguna ley. Es sorprendente que, en la lectura de
hoy, el maestro de la ley haga una pregunta sincera. Jesús le
responde citando el shemá, la oración que todo israelita
recitaba dos veces al día: “Escucha, Israel...” y le añade el
amor al prójimo, como indicaba el libro del Levítico. De esta
forma, Jesús unió los dos mandamientos en uno solo, uno que
reflejaba mejor las exigencias de la Alianza con Yahvé: “No
maltratarás al forastero... ni a viuda alguna ni a los
huérfanos”. (Éxodo 22:21)
Tres ideas importantes de la lectura:
• Nuestro amor a Dios lo demostramos en la
manera en que amamos al prójimo.
• Jesús combinó los dos mandamientos y los
hizo inseparables. Además, mostró con su conducta que el prójimo
es cada ser humano sin mirar la nacionalidad, la raza o el sexo.
• Nadie se atrevió a hacerle nuevas
preguntas porque sabían que Jesús vivía lo que enseñaba.
Para la reflexión:
1. ¿Cómo trato a las viudas, a los huérfanos
y a los extranjeros?
2. ¿Hay alguna mujer o niño necesitados en mi parroquia a
quienes pudiera ayudar esta semana? ¿Tal vez algún inmigrante
indocumentado?
12 de noviembre
de 2006
32o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 12:38-44
En aquel tiempo en su enseñanza Jesús le decía a
la multitud: “Tengan cuidado con los maestros de la Ley. Les
gusta pasear con amplias vestiduras, ser saludados en las plazas
y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los
banquetes. Incluso devoran los bienes de las viudas mientras se
amparan con largas oraciones. Ellos serán juzgados con más
severidad”.
Jesús, sentado frente a las alcancías del Templo,
miraba cómo la gente echaba dinero para el tesoro. Los ricos
daban grandes limosnas. Pero también llegó una viuda pobre y
echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús, entonces, llamó la
atención de sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta
viuda pobre ha dado más que todos ellos. Pues todos han echado
dinero que les sobraba; en cambio ella ha dado lo que había
reunido con sus privaciones, eso mismo que necesitaba para
vivir”.
Comentario breve:
En esta lectura encontramos dos incidentes muy relacionados. El
primero es la condena de Jesús al comportamiento de los
escribas. El segundo muestra la generosidad de la viuda pobre.
Ambos nos enseñan cómo debe ser el comportamiento de los
seguidores de Jesús. Ya vimos la semana pasada como el cuidado
de las viudas, de los huérfanos y de los extranjeros era una de
las exigencias de la alianza con Yahvé. Jesús criticó
severamente a los maestros de la ley que devoraban los bienes de
las viudas con el pretexto de recitar largas oraciones. Expresó
claramente su impaciencia con aquellos que buscan la admiración
del pueblo y usan la religión para beneficio propio. Por otra
parte, Jesús nos da el ejemplo de la viuda que daba de lo poco
que tenía y nos recuerda cómo Dios mide la generosidad según la
motivación y los sentimientos del donante.
Tres ideas importantes de la lectura:
• No sigamos el ejemplo de los líderes
religiosos que no viven de acuerdo con lo que predican.
• En el Evangelio de Marcos, la viuda es un
modelo de fe.
• Para Jesús, el poder y los privilegios
deben ser sustituídos por amor a Dios y amor al prójimo.
Para la reflexión:
1. ¿Trato de aparentar mucha “santidad”
repitiendo oraciones delante de los demás para que me admiren?
2. ¿Me he comportado alguna vez como la pobre
viuda o he visto a alguien hacerlo? Explique.
19 de noviembre
de 2006
33er. Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 13:24-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“Sobrevendrán otros días, después de esa angustia, el sol no
alumbrará, la luna perderá su brillo, las estrellas caerán del
cielo y el universo entero se conmoverá. Y entonces se verá al
Hijo del Hombre venir en medio de las nubes con gran poder y
gloria. Enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los
cuatro puntos cardinales, desde el extremo de la tierra hasta el
extremo del cielo. Aprendan este ejemplo de la higuera; cuando
sus ramas están tiernas y le brotan las hojas, saben que el
verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean todo esto,
comprendan que ya está cerca, a las puertas. Les aseguro que no
pasará esta generación sin que todo esto suceda. Pasarán cielo
y tierra, pero mis palabras no pasarán. Pero volviendo al día
del que les hablé, nadie sabe cuándo será la hora, ni los
ángeles en el cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre”.
Comentario breve:
Cuando Marcos escribió su Evangelio, parecía que en verdad su
mundo se estaba acabando. La sociedad judía estaba en un caos
total y muchos habían sido forzados a abandonar sus casas y
familias. El incidente que leemos hoy ocurre cuando Jesús y sus
discípulos se encontraban en el Templo de Jerusalén llenos de
admiración ante su belleza. El texto se refiere al futuro del
Templo y al futuro del mundo. Habrá persecución contra los
cristianos, el Templo será destruído* y muchos de los habitantes
de Jerusalén serán exiliados o asesinados. Después vendrá el
tiempo de la proclamación del evangelio a todo el mundo. En
cuanto al fin del mundo presente, sólo el Padre sabe su hora.
Para proclamar su mensaje, Marcos empleó el lenguaje literario
del género apocalíptico, que tuvo su gran desarrollo entre el
150 a.C y el 150 d.C. para señalar que el mundo será sacudido
por una acción transformadora divina. (Ver Daniel 12:1-3;
7:13-14)
*El Templo fue destruído por los romanos en el
año 70 d.C.
Tres ideas importantes de la lectura:
• Del mismo modo que la muerte y
resurrección de Jesús y la caída del Templo sucedieron, podemos
confiar que el resto de la promesa se cumplirá: Dios nos salvará
de cualquier oscuridad que nos aflija.
• Jesús nos advierte que no nos dejemos
confundir por los que predicen fechas exactas y pronósticos
sobre el fin, un conocimiento que sólo el Padre posee.
• El evangelio nos envía a predicar la
Buena Noticia que se nos ha confiado hasta que el Señor regrese
en su gloria.
Para la reflexión:
1. ¿Pongo mi confianza en adivinos y personas
que dicen saber más que Jesús? Explique.
2. ¿Pierdo mi tiempo preocupándome por el “fin” en lugar de
ser un agente de esperanza como lo pide el evangelio? Explique.
26 de noviembre
de 2006
Jesucristo, Rey del Universo (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Juan 18:33b-37
En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres
tú el Rey de los judíos?” Jesús le contestó: “¿Viene de ti esta
pregunta o repites lo que otros te han dicho de mí?” Pilato
contestó: “¿Acaso soy judío yo? Tu nación y los jefes de los
sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Jesús
contestó: “Mi Reino no es de este mundo; si fuera rey como los
de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera
en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de acá”. Pilato le
preguntó: “Entonces, ¿tú eres rey?” Jesús contestó: “Tu lo has
dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para
ser testigo de la verdad. Todo hombre que está de parte de la
verdad, escucha mi voz”.
Comentario breve:
Todos los años, en el último domingo del tiempo Ordinario, la
Iglesia celebra la solemnidad de Cristo Rey. Esta fiesta fue
añadida al Calendario Litúrgico por el Papa Pío XI, el 11 de
diciembre de 1925. El texto de hoy es un diálogo magistral entre
dos “monarcas”: Pilato, gobernante de la provincia romana de
Judea y Jesucristo, el rey de toda la creación. Históricamente,
Pilato fue un hombre de poco talento que trató brutalmente a los
judíos y a los samaritanos. En este diálogo, Juan resalta la
diferencia entre los dos reinados: el Reino de Jesús no es de
este mundo porque, a diferencia del romano, el suyo no se impone
ni por la fuerza ni por la violencia, sino por la justicia y la
misericordia ofrecida especialmente a los más pobres.
Tres ideas importantes de la lectura:
• Jesús no usa su poder para
beneficiarse personalmente, sino para servir a los pobres, los
enfermos y los pecadores, para que éstos puedan ser sanados y
participen en su reinado universal.
• El poder de Jesús no es temporal, sino
que viene de Dios.
• El Reino de Dios no es sólo para los
judíos. Jesús es el Rey de toda raza o nación que esté de parte
de la verdad y escuche su voz.
Para la reflexión:
1. ¿Cómo ayudo a promover la justicia, la paz
y la compasión en mi familia, centro de trabajo o estudios y
parroquia? Explique.
2. ¿Me comporto a veces como si
estuviera siguiendo a un rey humano? Explique.
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