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Obispos alarmados por cifra de niños que cruzan solos la
frontera
Martha Patricia Giovine
EFE
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Mons.
Gerald Barnes, obispo de San Bernardino (California) |
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Miembros de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos se
mostraron el 27 de octubre alarmados por la creciente cantidad
de niños del centro y sur de México, así como de Centro y
Suramérica, que intentan solos el cruce indocumentado hacia
Estados Unidos.
En entrevista con EFE, el presidente de la Conferencia, Mons.
Gerald Barnes, obispo de San Bernardino, California, dijo que
estos menores llegan a Estados Unidos con marcas físicas y
emocionales, ocasionadas por los asaltos, golpes, abusos
sexuales y accidentes que sufren durante su recorrido por
territorio mexicano.
“Nos cuesta mucho trabajo que abran sus corazones y nos cuenten
sus experiencias, porque cuando llegan a Estados Unidos han sido
traicionados y abusados, y ya no confían en nadie”, manifestó el
Obispo Barnes.
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Mons.
Armando Ochoa, obispo de El Paso (Texas). |
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Agregó que la Iglesia Católica desconoce en este momento el
número de niños detenidos en la frontera al intentar el cruce
indocumentado, pero indicó que informes obtenidos por diversos
albergues les revela que la cifra va en aumento.
“Sus padres, que están indocumentados en Estados Unidos, ya no
salen del país por temor a no poder entrar nuevamente, y por
ello sus hijos, a los que tuvieron que dejar atrás en sus
tierras, salen a alcanzarlos”, expuso el obispo.
Agregó que en algunas ocasiones los propios padres pagan a
coyotes para que ayuden a sus hijos en el cruce indocumentado.
Por su parte, el obispo de El Paso, Mons. Armando Ochoa, expuso
que actualmente en el albergue Southwest Keys, en El Paso
(Texas), se albergan unos 100 niños de Centro y Suramérica que
esperan su turno para la repatriación.
“Muchos salieron siendo niños de corazón y cuando llegan a El
Paso, encontramos ya jóvenes resentidos y muy lastimados”, dijo
el Obispo Ochoa, que realiza, al lado de otros miembros de la
conferencia, un recorrido por la franja fronteriza, durante el
cual se entrevista con niños en diversos albergues.
Mons. Ochoa recordó el caso de una jovencita a la que identificó
como Sandra, que tiene 17 años y salió de Honduras con la
esperanza de conocer a su madre, que partió hace más de una
década a Estados Unidos.
Pero la Patrulla Fronteriza la detuvo durante su ingreso
indocumentado por El Paso.
“Estaba muy triste, porque conocer a su madre ha sido el sueño
de su vida”, comentó el obispo.
Mons. Ochoa agregó que además de los robos, asaltos y hasta
secuestros, decenas de ellos pierden extremidades, ya que en el
sur de México se cuelgan de barrotes en el exterior de los
vagones del tren.
El Obispo Ochoa dijo que en la zona aledaña a Villahermosa, en
el estado mexicano de Tabasco, hay clínicas dedicadas
exclusivamente a atender a los inmigrantes mexicanos, en
tránsito a la frontera con Estados Unidos, que pierden una
extremidad al caer a las vías del tren.
Entre los niños que logran llegar, se diagnostica a un gran
número con síndromes postraumáticos, expuso Ochoa.
Además de los niños centro y suramericanos, hay miles de
mexicanos que también buscan solos el cruce, y el número va en
aumento en el paso fronterizo entre Ciudad Juárez (Chihuahua,
México) y El Paso.
De acuerdo a cifras proporcionadas por la sede diplomática, el
número de niños mexicanos detenidos por la Patrulla Fronteriza
que viajan sin un familiar se ha elevado de 1,418 en 2001, a
2,169 en 2002; 2,365 en 2003; 2,903 en 2004; 3,113 en 2005, y ya
van 2,296 en lo que va del presente año.
El encargado de repatriaciones del consulado de México en El
Paso, Max Soto, informó que el 80 por ciento de los menores que
llegan solos tienen de 13 a 17 años, y el resto de 2 a 13.
Estos niños recorren solos de una punta a la otra del territorio
mexicano.
Barnes indicó que los obispos buscan, con este recorrido
fronterizo, conocer de cerca el problema de los niños que viajan
sin compañía, para impulsar políticas que contemplen la
reunificación con sus padres.
“Si el niño ya está en Estados Unidos, y su padre o madre están
en el país, ¿por que no permitirles que se reúnan?”, expuso
Barnes.
La Conferencia también busca la integración de una reforma
migratoria que contemple la legalización de millones de
indocumentados en Estados Unidos, y la creación de un programa
para trabajadores legales.
Los obispos se pronunciaron abiertamente en contra de la
creación del muro fronterizo, propuesta firmada el 26 de octubre
por el presidente Goerge W. Bush.
“Es una vergüenza con nuestros vecinos”, expuso el obispo de
California. “De levantarse, no será más que una estructura
porosa que atraerá más muerte a la frontera”, señaló Mons.
Barnes.
El obispo concluyó diciendo que, a pesar de la aprobación del
muro, duda de que existan los fondos para hacer realidad la
medida.
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