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Voces contra el delito

Autoridades, líderes comunitarios y vecinos
se reúnen en Allapatah para buscar una solución
a la creciente ola de violencia

Jorge Díaz
Especial para La Voz Católica

Con la proclamación de The Pledge of Allegiance, de Francis Bellamy, como signo de amor hacia Estados Unidos, y una oración del Rev. Guillermo Revuelta, se inició la primera Reunión Comunitaria o Town Home Meeting, en 2920 NW y 18 Ave., en Allapatah, el pasado 19 de octubre.

Esta reunión comunitaria, a la cual asistieron más de 120 personas, contó con el P. Alberto Cutié como moderador, y con un panel compuesto por Agustín Barrera, miembro de la Junta Escolar de Miami-Dade; Rubén Alemán, teniente de la policía de Miami-Dade; el Rev. Guillermo Revuelta; el P. Juan Carlos Paniagua, de la Parroquia San Juan Bosco; Ángel González, presidente de la Comisión de Miami; la jueza Rosa Figarola, que atiende casos de violencia doméstica, y Alan Dorfman, director ejecutivo de People Acting for Community Together (PACT), organización promotora de líderes comunitarios. Entre los presentes, también se encontraba Rodolfo Llanez, comandante de la policía, en Allapath e Isaúl González, manager de Radio Paz.

 

Armas de fuego

El teniente Alemán destacó el trabajo preventivo que realiza la policía al impartir conferencias en las escuelas sobre el peligro de poseer armas de fuego y anunció una actividad para recoger dichos artefactos, en la cual se ofrecerán tarjetas de regalo por valor de 75 dólares. “Nosotros pretendemos”, declaró el teniente, “estimular a la persona que quiere deshacerse de su arma y así evitar una bala perdida o que un ladrón robe una pistola y la emplee en un crimen”.

“En el año 2002”, concluyó, “recolectamos 774 armas de fuego, 22 de las cuales eran robadas, y distribuimos gratuitamente 382 candados de seguridad.”

En consonancia con la anterior labor, la jueza Figarola aclaró que, en casos de violencia doméstica, se les hace firmar a los implicados una declaración de que en dicho hogar no existen armas de fuego.

 

Violencia y valores

Margarita Orozco sufrió los embates de la violencia irracional. Ella habló sobre su hija Ana María Ángel y Nelson Portobanco, el novio de ésta, quienes una noche fueron obligados a subirse a un automóvil a punta de pistola. Con posterioridad, la muchacha fue repetidamente violada y el novio recibió decenas de puñaladas. Ana María murió a causa de un tiro en la cabeza, aunque su novio sobrevivió.

¿Se hubiese podido evitar tan salvaje comportamiento? Para Agustín Barrera, la escuela es parte importante en la prevención de la violencia. Según este ejecutivo, en los centros escolares se llevan a cabo diversos programas educativos, entre los cuales se hallan los dirigidos a promover el respeto entre los estudiantes para evitar el abuso físico de los alumnos mayores con los pequeños, así como el manejo del comportamiento en momentos de crisis.

Sin embargo, entre los asistentes primó el criterio de que la escuela debe inculcar más los valores morales, aunque, al final, la familia tenga la responsabilidad primaria por la educación de los hijos. El periodista Agustín Acosta cuestionó la prohibición de rezar en las escuelas y la no existencia de alguna consejería espiritual. “Los cristianos, los políticos y la prensa”, expresó Acosta, “hemos estado apáticos, mientras los valores de la sociedad son erosionados por minoritarios, pero poderosos intereses. Hoy”, concluyó, “se prefiere hablar de asuntos políticamente correctos, antes que enseñarles a los muchachos la importancia de la familia y de respetar al padre y a la madre”.

Por su parte, el Rev. Guillermo Revuelta argumentó que la separación de cada matrimonio es una ruptura en la sociedad, lo cual genera frustración y desarraigo en una juventud que requiere firmeza de carácter.

Alicia González puntualizó que los jóvenes salen de prisión sin estar rehabilitados, de forma que, al no existir adecuados centros de este tipo, se crea reincidencia en una vida desordenada y en el delito. A su vez, la jueza Figarola reafirmó lo anterior y dijo que la rehabilitación debería ser una condicionante en los acuerdos de los juicios.

 

El delito en Allapatah

Uno de los asistentes comentó sobre disparos y asaltos que han ocurrido, en diversos momentos, en un callejón cercano al lugar donde se congregaban los presentes. Al respecto, el comandante de la policía de Allapatah, Rodolfo Llanez, respondió que se han recibido quejas sobre incidentes en esa área, pero que, en varias ocasiones, las víctimas no avisan a la policía. En este sentido, Llanez acotó que, en medio de un asalto, lo apropiado es acatar las exigencias de los delincuentes, pues la vida es el bien más preciado.

Otro de los participantes argumentó que algunos policías, a veces, se dedican a poner multas a los autos mal estacionados en sectores residenciales, en lugar de perseguir a los verdaderos criminales. Además, según este vecino, algunos agentes del orden se veían forzados a imponer una determinada cantidad de multas, como parte de una norma.

El comandante Llanez ripostó que también los barrios residenciales requieren de policías, aunque la atención se enfoque en otras calles más problemáticas. “Y”, expresó respecto a la supuesta norma en la imposición de multas, “eso es mentira.”

Asimismo, una persona felicitó a las fuerzas del orden por la ofensiva llevada a cabo contra cafeterías y restaurantes que, al anochecer, se convierten en bares ilegales, con el peligro de la violencia. Otra felicitación para la policía fue hecha por uno de los asistentes, quien destacó la eficaz labor realizada en el edificio localizado en la calle 36 y la Avenida 21 del NW, pues tiempo atrás esa zona era peligrosa, mientras que, en la actualidad, el número de crímenes ha bajado allí considerablemente.

Rodolfo Llanez declaró a LVC que, en la comunidad, la policía cuenta con cinco patrulleros por la mañana, seis por la tarde y cinco de madrugada. Por último, el comandante puntualizó que la tasa de crímenes reportados en Allapatah ha disminuido en un 23 por ciento, en casi tres años.