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Cardenal Martino:
El hambre mata a más personas que la guerra
El presidente de la Oficina Vaticana para la Justicia y la Paz
ofreció una conferencia en la Universidad de St. Thomas.
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
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Durante
su conferencia en la Universidad de St. Thomas, el Cardenal
Renato Martino mostró un ejemplar de lo que llamó su “bebé”, el
Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado
en 2004, luego de seis años de preparación. La idea de realizar
el compendio surgió del Papa Juan Pablo II. Ana Rodríguez-Soto/TFC |
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Mientras las muertes en Irak inspiran titulares todos los días,
el Cardenal Renato Martino ha expresado que el Vaticano también
se preocupa por otra clase de matanza: las muertes de 50,000
seres humanos cada día, debido al hambre y las enfermedades.
“¿No es eso una tragedia mayor que la guerra?”, dijo el
cardenal, que desde 2003 se ha desempeñado como presidente del
Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz. “Son innumerables
víctimas y nadie se ocupa de ello”.
El cardenal Martino visitó el sur de la Florida el 25 de
octubre, para pronunciar la conferencia anual de Villanova en la
Universidad de St. Thomas, donde, además, se le otorgó un título
honorario. En una entrevista posterior, habló sobre la agobiante
pobreza que aflige a la mitad de la población mundial de 6,000
millones de personas. Enfatizó que cada muerte es trágica, y que
cada persona debe preocuparse no sólo por el conflicto en Irak,
sino también ante la posibilidad de un conflicto con Corea del
Norte o Irán. “Pero pienso que no enfatizamos suficientemente la
otra tragedia, que es la pobreza”, dijo el Cardenal Martino.
“Mil millones de personas viven en la pobreza, en la miserable
pobreza, con $1 al día (...) En el mundo desarrollado, ¿podemos
imaginar qué haremos con $1 al día?”, preguntó.
Indicó que otros 2,000 millones de personas viven con $2 al día,
lo que significa que “3,000 millones, entre 6,000 millones de
personas, viven en la pobreza. ¿No es eso una tragedia?”,
enfatizó.
De 1987 a 2002, el Cardenal Martino fue observador del Vaticano
ante las Naciones Unidas. También se desempeñó como delegado
papal en Tailandia, Singapur, Laos, Malasia y Brunai desde 1980
a 1986, y en Nicaragua, Filipinas y el Líbano en la década de
1960.
“Fue en esos países donde presencié la lucha diaria que aflige a
tantas personas”, comentó el prelado.
Citó las “promesas incumplidas” hechas en 1970 por las naciones
más ricas del mundo, que ofrecieron el 0.7 por ciento de su
producto nacional bruto en ayuda para los países en desarrollo.
“En 36 años, sólo cinco naciones han alcanzado dicho porcentaje”,
explicó; se trata de los Países Bajos, Dinamarca, Luxemburgo,
Suecia y Noruega. Los Estados Unidos y su Italia natal sólo
destinan el 0.1 por ciento de su
PNB
a la ayuda para el desarrollo.
“Si todos cumplieran su promesa, habría $300 mil millones
disponibles para el desarrollo”, dijo el cardenal, y añadió que,
el 7 de noviembre, el gobierno británico lanzó la iniciativa
Facilidad Financiera Internacional, para aumentar en $50,000
millones anuales la asistencia para el desarrollo hasta el año
2015. Inglaterra y otros países venderán bonos redimibles en una
fecha futura, y usarán el dinero recaudado para pagar la
inmunización de los niños en los países en desarrollo. El primer
bono, dijo el Cardenal Martino, fue comprado por el Papa
Benedicto XVI.
Durante su informal conferencia, el cardenal repasó dos
documentos fundamentales de la doctrina social católica:
Populorum Progressio (“Sobre el desarrollo de los pueblos”),
que cumplirá 40 años en marzo próximo, y Sollicitudo Rei
Socialis (“Sobre la cuestión social”), escrita por el Papa
Juan Pablo II. “La Iglesia no cuenta con la experiencia técnica
para resolver los problemas del desarrollo”, dijo el cardenal al
citar al Papa Juan Pablo II. Pero, como dijo el Papa Pablo VI,
“la Iglesia es experta en humanidad”.
“Lo que afecte la dignidad de los individuos y los pueblos” no
puede reducirse a un problema técnico”, indicó. “Así como lo
hizo hace 20 años y lo hará en el futuro, la Iglesia tiene algo
que decir (sobre el desarrollo)”.
En cuanto a los conflictos como el de Irak, o el de las
conversaciones con Corea del Norte e Irán, el Vaticano siempre
ha insistido en el diálogo. “Cuando se dialoga, no se levanta un
muro”, concluyó.
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