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R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
S O B R E   L A   B I B L I A

Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

4 de febrero de 2007
5o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Lucas 5:1-11 En aquel tiempo, había mucha gente que se apretaba alrededor de Jesús para escuchar la palabra de Dios*, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Vio dos barcas amarradas al borde del lago. Los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió a éste que se apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca y empezó a enseñar a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca a la parte más honda y echa las redes para pescar”. Simón respondió: “Maestro, hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero porque tú lo mandas echaré las redes”. Y al hacerlo pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse. Pidieron por señas a sus compañeros que estaban en la otra barca que vinieran a ayudarlos; llegaron, pues, y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: “Señor, apártate de mí, porque soy un pecador”. Pues tanto él como sus ayudantes estaban muy asustados por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijo de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de hoy en adelante serás pescador de hombres”. Entonces llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo, y siguieron a Jesús.
*Es en este lugar en los alrededores del lago de Galilea llamado Genesaret, que la predicación de Jesús se reconoce por primera vez como “la palabra de Dios”.

Comentario breve:
Lucas utiliza esta historia de fe de Simón Pedro como contraste al rechazo que Jesús había sufrido anteriormente por parte de la gente de su pueblo. La frase: “palabra de Dios” al comienzo de esta escena señala que la llamada a los pescadores y sus respuestas fueron el resultado de la palabra de Dios proclamada con eficacia. Se le pide a Simón que actúe en fe de un modo que no tiene sentido ni lógica desde la perspectiva humana. Sin embargo, Simón confió en Jesús y echó de nuevo las redes, a pesar de que como pescador sabía que esto no tenía sentido. El pescador sencillo se siente indigno, pero Jesús muestra que él vino a llamar a los pecadores a compartir su ministerio si ponen su confianza en él. En este episodio, Simón es llamado Pedro, Piedra, por primera vez, nombre que usará más tarde como líder de la Iglesia. Desde sus orígenes la Iglesia fue llamada “la Barca de Pedro”, el lugar donde la fe en Jesús era probada. En el Evangelio de Mateo, los pescadores que siguieron a Jesús dejaron a su padre y sus redes. En el de Lucas, “lo dejaron todo”, porque para Lucas seguir a Jesús implica el desprendimiento de todo lo material.

Tres ideas importantes de la lectura:

•   Jesús nos llama en medio de nuestra rutina diaria. No es necesario ir a ninguna parte a buscar a Dios que iempre está con nosotros.

•   Tanto Pedro, como después Pablo, reconocieron su condición de pecadores. Sin embargo creyeron que habían ido llamados por la gracia de Dios a construir una comunidad nueva.

•   Por el bautismo, todo cristiano está llamado a poner a Jesús y a su misión en el centro de su vida.

Para la reflexión:

1. ¿Estoy abierto/a a la llamada de Dios, o prefiero esperar hasta que crea merecerla?

2. ¿Soy capaz de aventurarme al radicalismo del Evangelio o prefiero quedarme en la orilla?

 

11 de febrero de 2007
6o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Lucas 6:17, 20-26  n aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se detuvo en un llano. Había ahí un grupo numeroso de discípulos suyos y una gran cantidad de gente que había venido tanto de la Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón*. Levantando entonces los ojos hacia sus discípulos, dijo: “Felices los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán satisfechos. Felices ustedes, los que lloran, porque reirán. Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre. En ese momento alégrense y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Por lo demás, ésa es la manera como trataron también a los profetas en tiempos de sus padres. Pero, ¡pobres de ustedes, los ricos, porque ustedes tienen ya su consuelo! ¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre! ¡Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!”.

*Los que vienen a escuchar a Jesús no son solamente los judíos de Judea y Jerusalén, sino también los gentiles de las afueras de Palestina.

Comentario breve:
El Evangelio según San Mateo presenta a Jesús en la montaña cuando predica sus famosas bienaventuranzas. San Lucas lo coloca en el llano, bajando de la montaña para atender a la multitud y darles la Nueva Ley. En el estilo típico de Lucas, la gente ha venido de todas partes para escuchar la palabra de Dios y sanarse. La mención de las diferentes regiones de donde procede la gente muestra una vez más la inclusividad del Reino de Dios. La cuarta bienaventuranza nos da la clave del sermón: Jesús no desea que seamos pobres, hambrientos o perseguidos, pero nos dice que seremos benditos si nos tratan como trataron a los profetas de antaño. Las lamentaciones son dirigidas a los ricos que no usan sus riquezas para ayudar a los necesitados y que no reconocen a Dios como la fuente de todos los dones. A menudo la riqueza es un impedimento para que pongamos toda nuestra confianza en Dios. El eje de este sermón es el mandamiento de amar a los enemigos, caracterizado por el perdón y la compasión. Esta enseñanza se basa en el amor de Dios por toda la humanidad.

Tres ideas importantes de la lectura:

•   Jesús echa por tierra todos los criterios humanos. Llama felices a los que en aquella época eran considerados perdidos y sin ninguna esperanza.

•   Los que saben que necesitan a Dios son bienaventurados. Los que se sienten autosuficientes merecen lástima.

•   Nadie disfruta ser perseguido o insultado, pero a veces este es el precio del discipulado.

Para la reflexión:

1. ¿Qué significan para ti los pobres? Explica.

2. ¿Te sientes identificado/a con alguna de las bienaventuranzas o lamentaciones? Explica.

 

18 de febrero de 2007
7o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Lucas 6:27-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pida, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Porque si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a pecadores para recibir de ellos igual trato. Por el contrario, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar algo en cambio. Entonces la recompensa será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores. Sean compasivos, como es compasivo el Padre* de ustedes. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; recibirán una medida bien llena, apretada y rebosante; porque con la medida que ustedes midan, serán medidos”.

* Esta es la primera vez que Jesús llama a Dios Padre en su ministerio público.

Comentario breve:
Aunque en el Antiguo Testamento no hay ningún mandamiento que ordene odiar al enemigo, cuando se hablaba de amar al “prójimo” se entendía tus paisanos, los tuyos. El odio y los deseos de venganza hacia los malos se consideraba apropiado. Jesús extiende el mandato de amar hasta a los enemigos y los que nos persiguen. Este llamado radical a amar a nuestros enemigos es la continuación de las Bienaventuranzas. Aquí Jesús presenta un nuevo proyecto de vida, una nueva escala de valores para aquellos que lo siguen. Uno de los peligros en la interpretación de este texto es tomarlo literalmente y fuera del contexto en que fue escrito. Jesús no está pidiendo que nos sometamos al abuso físico o verbal, ni que pongamos nuestra vida en peligro. Este pasaje nos llama a vivir radicalmente el amor y el perdón y a tratar a todos, no solamente a los que nos caen bien, como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Se nos ocurre una pregunta: ¿Hasta qué punto debemos llegar con esta actitud? y Jesús responde: ¡Hasta el final! El amor inclusivo y el perdón de Jesús y del Padre deben ser la señal de los cristianos, y no es fácil.

Tres ideas importantes de la lectura:

•   Todo cristiano está llamado a tratar de amar tan radicalmente como Jesús nos amó.

•   Perdonar a los enemigos no significa dejarnos abusar, significa no odiar y orar por el que nos ha ofendido.

•   Ser cristiano quiere decir hacer más de lo que nos pagan por hacer, dar más de lo que se espera. De otro modo, somos iguales a los que no creen.

Para la reflexión:

1. ¿Te es difícil ser compasivo? ¿Crees que la compasión y la justicia pueden coexistir?

2. ¿Cómo te afecta leer este evangelio cuando vivimos momentos tan violentos?

 

25 de febrero de 2007
1er Domingo de Cuaresma (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Lucas 1:39-45
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió de las orillas del Jordán y se dejó guiar por el Espíritu a través del desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. En todos esos días no comió nada, y al fin tuvo hambre. El diablo le dijo entonces: “Si eres Hijo de Dios, manda esta piedra que se convierta en pan”. Pero Jesús le contestó: “Dice la Escritura: ‘El hombre no vive solamente de pan’”. Después, el diablo lo llevó a un lugar más alto; en un instante le mostró todos los reinos del mundo, y le dijo: “Te daré poder sobre estos países y te entregaré sus riquezas, porque me han sido entregadas y las doy a quien quiero. Todo será tuyo si te arrodillas delante de mí”. Pero Jesús le replico: “La Escritura dice: ‘Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás’”. Entonces, lo llevó el diablo a Jerusalén, lo puso sobre la parte más alta del Templo y le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo; porque dice la Escritura: ‘Dios ordenará a sus ángeles que te protejan. Ellos te llevarán en sus manos para que no tropiecen tus pies en alguna piedra’”. Pero Jesús le replicó: Dice la Escritura: “No tientes al Señor tu Dios”. Habiendo agotado todas las formas de tentación, el diablo se alejó de él, para volver en el momento oportuno.

Comentario breve:
Hoy es el primer domingo de cuaresma. La cuaresma es nuestra experiencia del desierto, el lugar donde a veces confrontamos el mal en nuestras vidas. Caminamos con Jesús hacia el Calvario donde con él venceremos el pecado y la muerte. Lucas y Mateo describen tres tentaciones. Estas representan las tentaciones que Jesús confrontó durante toda su vida. En la primera, el diablo lo tienta a usar su poder para su beneficio propio. En la segunda, trata de que Jesús adore y sea fiel a otro que no es Dios. En la tercera tentación el diablo quiere que Jesús dude de Dios y lo ponga a prueba. A cada tentación, Jesús responde usando citas del Libro del Deuteronomio*. Es importante destacar que el diablo también conoce y cita las Escrituras. Esto nos enseña que la Biblia no tiene autoridad cuando se malinterpreta y se manipula para justificar nuestras acciones.

* Deuteronomio 8:3; 6:13-16.
 

Tres ideas importantes de la lectura:

•   La tradición de ayunar, dar limosna y orar en cuaresma están relacionadas con las tres tentaciones: Cuando abusamos de los bienes y riquezas para nuestro propio beneficio: ¡ayunemos! Cuando querramos controlar la vida de los demás por nuestro deseo de poder: ¡Demos limosna y trabajemos por la justicia! Cuando pensemos que podemos manipular a Dios: ¡Oremos, reconociendo que Dios es nuestro creador y que dependemos de El!

•   Podemos vencer a las fuerzas del mal si nos mantenemos firmes en nuestra fe en que el poder del Espíritu de Dios nos fortalece.

•   Los 40 días recuerdan los 40 años que los israelitas pasaron en el desierto durante el éxodo.

Para la reflexión:

1. Al comenzar esta cuaresma examina las áreas de tu vida en que estás siendo tentado. Trata de compararla a las tentaciones de Jesús. ¿Qué puedes aprender de ellas?

2. ¿Qué puedes hacer en este tiempo cuaresmal para fortalecer la confianza en Dios como tu única fuente de paz y seguridad?