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Posadas, novenas y cenas: Las tradiciones Navideñas reflejan la comunidad
multicultural de la Arquidiócesis

Ana Rodríguez-Soto y Angelique Ruhi-López
The Florida Catholic y La Voz Católica

 Encender las velas de la corona de Adviento es una de las muchas tradiciones seguidas por los católicos de diversas partes del mundo, para conmemorar el tiempo de espera antes del nacimiento de Jesús. Durante la primera de sus posadas navideñas de este año, el grupo carismático La Buena Nueva realizó una reflexión basada en la corona de Adviento; los miembros escucharon una lectura de las Sagradas Escrituras, y compartieron intenciones personales. La respuesta a cada petición fue: “Que la Navidad sea el pan nuestro de cada día”.  Angelique Ruhi-López

Las posadas navideñas han formado parte de la vida de Idania Ravelo desde que era jovencita en Cuba. Dentro de su grupo de la Acción Católica, Ravelo recuerda que ella y los demás jóvenes ensayaban los villancicos con un sacerdote español. Cuando se fue de Cuba, se mudó a Guadalajara (México), donde se iba de casa en casa haciendo las posadas cada Navidad. En Miami, hace más de 10 años, Ravelo sugirió revivir las posadas navideñas dentro de La Buena Nueva, un grupo carismático de oración de la parroquia St. Dominic, del que forma parte.

“A mí me gusta y lo disfruto. Aquí, en este grupo, se ha hecho más madura la posada, ya que incluye reflexiones más profundas”, dijo Ravelo.

Durante los sábados del Adviento, la comunidad se ha reunido para celebrar las posadas en los hogares de sus miembros. Cantan villancicos, realizan una reflexión bíblica, destinan tiempo a compartir espiritual y socialmente, y encienden una corona de Adviento.

“Las posadas son un encuentro espiritual que nos ayuda a crecer. Así nos preparamos para la Navidad y crecemos como Iglesia y comunidad”, explicó Virginia Varela durante la posada que se llevó a cabo el 2 de diciembre.

 Varios niños portan un parol (farol) filipino durante una celebración de Simbang Gabi en la Arquidiócesis de Miami en 2004. La tradición de Simbang Gabi comenzó en el siglo XVII, cuando misioneros españoles le pidieron permiso al Vaticano para celebrar Misas navideñas en el exterior, porque las iglesias no podían acomodar la cantidad de feligreses que asistían. Los filipinos de todo el mundo siguen celebrando esta novena de Misas de Adviento. En la Arquidiócesis de Miami, los filipinos han celebrado Simbang Gabi desde 1996. Para conocer el horario de las Misas, consulte el Calendario de eventos, en la página 7. Ana Rodríguez-Soto / TFC

La tradición de las posadas navideñas comenzó hace 400 años en México. Usualmente, el festejo se realiza durante nueva días, del 16 al 24 de diciembre, tiempo durante el cual se representa simbólicamente el peregrinar de José y María desde su salida de Nazaret, culminando en la Nochebuena con el nacimiento del niño Jesús. Las posadas pueden variar según el país, pero la tradición consiste en pedir posada con cantos y villancicos, se reza el Rosario y se comparte la comida y la convivencia. En algunos casos, los niños también rompen piñatas.

Máximo Samaniego, Jr., recuerda las posadas de su niñez en Ecuador.

“Veo que la posada aquí es bastante similar a lo que hacemos en Ecuador, donde se sigue el mismo procedimiento, pero después se brinda chocolate caliente. En la noche de Navidad ofrecemos buñuelos y los niños también participan”, señaló Samaniego, que se mudó de Ecuador en 1996 y se unió a la comunidad La Buena Nueva en 2005. “Me agrada mucho. Estoy reviviendo aquellas épocas que de niño vivía en las posadas”.

Raquel Collins, que abrió su hogar para esta posada, recuenta sus experiencias de las posadas en México, su país de origen.

“Es una tradición en la que yo crecí”, indicó Collins. “Es la época más esperada del año. Todo se perdona; hay mucho amor en el ambiente; se juntan las familias, que son muy grandes, y se hacen las posadas con mucha más gente. Se hace ponche y se canta, llevando velitas. Me siento bien porque, aunque esta posada es diferente a las que yo conocía”, agregó, refiriéndose a la posada de su comunidad en Miami, “lo que importa es el propósito y la buena intención”.

Pero las posadas celebradas por los hispanos son sólo un ejemplo de las múltiples maneras en las que la feligresía multicultural de la Arquidiócesis de Miami celebra el Adviento y la Navidad.

Una novena de Misas filipinas

 Miembros de La Buena Nueva, una comunidad carismática de oración de la parroquia St. Dominic, celebran una posada navideña con villacicos y oraciones. De izq. a der.: Idania Ravelo (sentada), Lázaro Ravelo, Máximo Samaniego, Jr., Zoila Díaz, María de los Ángeles Pérez, Nereida Beriguistaín, Virginia Varela y Lourdes Brito. Angelique Ruhi-López

Imaginemos que nos despiertan, al amanecer, las campanas de la parroquia y conjuntos musicales que interpretan villancicos. Imaginemos que el camino hacia la iglesia está iluminado por parols (faroles) hechos de bambú y papeles multicolores.

Así es como los filipinos celebran los nueve días que preceden la Nochebuena, en una tradición conocida como Simbang Gabi en tagalo (su idioma nacional), o Misa de Gallo en español, por la hora en la que se celebran estas Misas: muy temprano en la mañana, cuando el gallo canta.

 Lázaro Ravelo y Máximo Samaniego, Jr., cantan villancicos y portan un cartel con un nacimiento para reflejar el verdadero significado de la Navidad.  Angelique Ruhi-López

“Como los filipinos eran mayormente obreros o pescadores, que comenzaban o terminaban su día al amanecer, las horas tempranas de trabajo les permitían escapar del calor intenso y aprovechar el uso de sus carabaos (búfalos de río) para el trasporte”, explicó Janet Macasero, coordinadora del Apostolado Filipino de la Arquidiócesis de Miami.

“La familia entera caminaba o se montaba en sus carros, tirados por los carabaos, para ir hacia la iglesia más cercana”, dijo Macasero. “Antes de las 5 de la mañana, la Misa y el catecismo habían terminado y la celebración continuaba con una variedad de comidas servidas en el patio de la iglesia, para que todos disfrutaran”.

La celebración de Simbang Gabi comenzó en el siglo XVII, cuando los misioneros españoles le pidieron permiso al Vaticano para celebrar sus Misas navideñas en el exterior, porque las iglesias no podían acomodar la cantidad de feligreses que asistían. Los filipinos de todo el mundo siguen celebrando esta novena de Misas de Adviento, aunque los que viven en los Estados Unidos han introducido algunas adaptaciones.

“Como el frío de diciembre hace que resulte poco práctico realizar las celebraciones al amanecer, las parroquias de los Estados Unidos las realizan por la noche”, explicó Macasero.

En la Arquidiócesis de Miami, los filipinos han celebrado Simbang Gabi desde 1996. Las Misas comienzan el 15 de diciembre y concluyen el 23 de diciembre. Cada noche, la Misa se celebra en una parroquia distinta. (Para conocer el horario, consulte el Calendario de eventos, en la p. 7.)

“Estamos muy dispersos”, indicó Macasero, señalando que es difícil calcular el número de filipinos que hay en el sur de la Florida. Como muchos de ellos hablan inglés (y muchos también español), asisten a Misa en sus parroquias. Las misas en tagalo no se celebran frecuentemente, y es por esto que mantener la tradición anual de Simbang Gabi es tan importante: une a los filipinos del sur de la Florida y sirve como una buena preparación espiritual.

“Para los niños, anuncia que la Navidad llegará pronto”, señaló Macasero. “Para los demás, la tradición ha adquirido su propio olor y sabor, y ha tomado una significación espiritual distinta de cualquier otra temporada”.

Entre las típicas comidas filipinas que se consumen durante la Navidad están los pansit (fideos), el pastel de arroz y el lechón. “A los filipinos no les gusta el pavo”, dijo Macasero.

Navidad al estilo brasileño

Pero a los brasileños sí les gusta el pavo, y es su comida tradicional de la Navidad. Los brasileños celebran la Navidad asistiendo a Misa en la tarde del 24 de diciembre –a las 9 o 10 de la noche– y después cenan con su familia a medianoche, ocasión en que algunas familias intercambian regalos. La celebración continúa con un almuerzo el 25 de diciembre.

“La medianoche es la hora de la familia”, expresó el P. Horecio Carlos Anklan, párroco de la misión brasileña Our Lady Aparecida, en Hollywood (Florida). El P. Anklan, otro sacerdote y una Hermana religiosa, atienden a una feligresía de alrededor de 800 familias, entre Miami Beach y Pompano Beach.

Entre 1,200 y 1,300 personas asisten a las cuatro Misas en portugués celebradas cada semana en la Iglesia Our Lady Aparecida, de Pómpano. Misas dominicales en portugués también se celebran en las parroquias St. Joseph (Miami Beach), St. Catherine of Siena (Kendall), en la capilla de la escuela Archbishop McCarthy High School (suroeste de Broward) y en la misión Aparecida (Hollywood).

Otra tradición brasileña es la de celebrar la novena de Adviento, en la que grupos de aproximadamente nueve familias visitan el hogar de una familia diferente, durante nueve tardes. Las familias rezan juntas y comparten las lecturas de ese día de Adviento.

Pero no es imprescindible que la novena se realice durante nueve noches consecutivas, dijo el P. Anklan. Algunos grupos empiezan a reunirse justo antes de la Navidad, mientras otros lo hacen durante la primera semana de Adviento. Pero fue necesario adaptar la tradición al sur de la Florida.

“Descubrimos que era muy difícil reunirse aquí durante nueve días”, explicó el P. Anklan. Algunos grupos trataban de completar las nueve lecturas durante una o dos reuniones. Entonces, la comunidad desarrolló una nueva tradición: cuatro lecturas y cuatro reuniones, una durante cada semana de Adviento.

“Ya no es una novena, pero lo llamamos reuniones de Adviento”, dijo el P. Anklan. “La idea es unirse, leer las Escrituras, y compartir”.

Los brasileños decoran sus casas con el Nacimiento y el arbolito tradicionales, aunque la Navidad ocurre en su país durante el verano, ya que Brasil se encuentra al sur del ecuador.

“Jamás en sus vidas han visto la nieve”, añadió el P. Anklan; “sin embargo, siguen teniendo árboles de Navidad”.