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 The Nativity Story (“El relato de la Navidad”)

Soledad Rothstein
Especial para La Voz Católica

Después de tantas producciones navideñas de Hollywood cuyas historias giran en torno a Papá Noel, sus ayudantes y hasta la decoración más llamativa, ya era hora de que un estudio cinematográfico realizara una superproducción basada en una tema bíblico. Esta iniciativa viene con un cierto aire de oportunismo, debido al no olvidado éxito taquillero de La Pasión del Cristo, película producida y dirigida por Mel Gibson. Sin embargo, en The Nativity Story (“El relato de la Navidad”), la directora Catherine Hardwicke (Thirteen) y el escritor Mike Rich (The Rookie) decidieron alejarse de la controversia generada por las escenas más cruentas de La Pasión del Cristo, produciendo una película más bien conservadora y hasta por momentos un poco insípida.

A excepción de algunas libertades creativas, The Nativity Story es, en líneas generales, fiel al relato bíblico, debido al arduo trabajo de los escritores y productores, que invirtieron largas horas consultando a historiadores y teólogos para ofrecer un relato auténtico. Además, el respaldo monetario detrás de la producción no escatimó esfuerzos para encontrar las locaciones perfectas y un elenco internacional y talentoso, encabezado por Keisha Castle-Hughes (María), la niña nominada a un Oscar por su actuación en Whale Rider, y Oscar Isaac (Guerilla) como José. Pero –y aquí reside el problema principal– la pe-lícula no profundiza lo suficientemente en el personaje de María. Al inicio es presentada como una adolescente que parece rebelarse ante un matrimonio forzado, pero luego no muestra mayor emoción al saber que va a concebir a su Hijo fuera del matrimonio, pecado que en esa época era castigado con la lapidación. Por el contrario, es José el personaje con el cual el público se identifica. Es él quien demuestra emoción, miedo, vergüenza y, finalmente, entrega. El personaje de José va desarrollándose, mostrando tantos matices que lo hacen un personaje creíble y humano. Mientras María acepta todo, sin vida o pasión, porque es la voluntad de Dios, José lo acepta todo no sólo por Dios, sino también por amor.

Uno de los momentos más discutibles de la película es la presentación de los Reyes Magos como si fueran los “Tres Amigos”; al parecer, el escritor quiso incluir un poco de comicidad, pero sólo consigue confundir al público, que ya tiene otras distracciones, como la de oír a los actores hablando en inglés con un acento intencionalmente muy marcado, y una narración de fondo que se oye en ciertos momentos.

En general, la película no es mala, pero se trata de una historia tan conocida universalmente, que es difícil no esperar un producto más logrado e inspirador. Después de todo, es la historia del Mesías, del que cambió la vida de todas las generaciones siguientes.

Lo mejor de la película –aparte de la actuación de Isaac– es la fotografía: simplemente espectacular, y la primera media hora donde la cruda realidad de la vida de los judíos de esa época es captada con veracidad. Hacia el final, cuando los campesinos se acercan a adorar al recién nacido, se siente un momento de verdadera emoción, al recordar que el niño Jesús nació entre los más pobres para traer un mensaje de fe y esperanza.

De todas maneras, se aprecia el esfuerzo de los realizadores por producir una película visualmente de primera, con una historia fiel a la creencia cristiana. Por eso mismo, ésta ha tenido el honor de ser la primera película estrenada en el Vaticano antes de su estreno en los Estados Unidos.

 

Reportera y crítica independiente.

mailto:solnarvaez@yahoo.com