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R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
S O B R E   L A   B I B L I A

Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

7 de enero de 2007
Epifanía del Señor (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Mateo 2:1-12 Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes*, vinieron unos Magos de Oriente** a Jerusalén, preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo”. Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos con la noticia. Reunió el rey a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para preguntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió: “Belén en la tierra de Judá, tu no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo de Israel”. Herodes, entonces, llamó privadamente a los Magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándose a Belén les dijo: ”Vayan y averigüen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo también a adorarlo”. Después de esta entrevista, los Magos prosiguieron su camino. La estrella que habían visto en Oriente iba adelante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño. Al ver la estrella, se alegraron mucho, y habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sueños que no volvieran a Herodes.

* Herodes reinó desde el 37 hasta el 4 a.C.

**La tradición de tres magos, basada en los tres regalos, comenzó en el siglo V y los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar se les dieron en el siglo VIII.

Comentario breve:
Los magos de este episodio son muy diferentes a Simón el Mago de quien nos habla Hechos 8:9-25. Los Magos de Oriente eran personas sabias y cultas que poseían conocimientos de astrología y astronomía. La estrella que siguieron pudo haber sido resultado de la conjunción de los planetas Júpiter y Saturno. Sin embargo, los esfuerzos por identificar qué estrella vieron no nos debe alejar de la importancia de este relato. Lo increíble es que estos hombres gentiles (paganos) vieron la estrella del rey de los judíos y esto fue suficiente para su fe; se dejaron guiar por su luz y ella los guió hacia el pesebre. Por el contrario, el rey Herodes temió la posible venida de un Mesías que le robara su poder. Los Gentiles aceptaron al niño, y su pobreza no los desconcertó sino que los movió a la adoración y a la entrega. Estos eran dos temas fundamentales de la iglesia primitiva: la conversión de los gentiles y su incorporación al cuerpo de Cristo, y el rechazo de Israel, prefigurado en la actitud hostil de Herodes.

Tres ideas importantes de la lectura:

•   La Epifanía es la manifestación a toda la humanidad del misterio de Dios hecho hombre.

•   Debemos aprender de los Magos: 1) a descubrir los signos, 2) a caminar con determinación, y 3) a no permitir que nada ni nadie sea obstáculo que nos desvíe del camino hacia él.

•   La Iglesia es una casa abierta donde caben todos los pueblos, razas, y culturas.

Para la reflexión:

1. ¿Estoy dispuesto a recibir a los extranjeros que llegan a mi barrio y a mi parroquia?

2. ¿Es mi vida como una estrella que guía a otros a Jesús?

 

14 de enero de 2007
2do Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Juan 2:1-11 En aquel tiempo, se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús era de la fiesta. También fue invitado a la bodas Jesús con sus discípulos. El vino se acabó y la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿cómo se te ocurre? Todavía no ha llegado mi hora”. Su madre, empero, dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que él les mande”. Había allí seis jarrones de piedra, de los que sirven para los ritos de la purificación de los judíos, de unos cien litros de capacidad cada uno. Jesús indicó a los sirvientes: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo para que lo pruebe”. Y ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua cambiada en vino, sin saber de dónde le habían sacado; los sirvientes sí que lo sabían, pues habían sacado el agua. Llamó al esposo y le dijo: “Todo el mundo pone al principio el vino mejor, y cuando todos han bebido bastante, se sirve un vino inferior; pero tú has dejado el mejor vino para el final”. Éste fue el principio de las señales milagrosas* que hizo Jesús. Lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. Después de esto, Jesús bajó a Cafarnaún y con él su madre, sus hermanos y sus discípulos. Y permanecieron allí solamente algunos días.

*El primero de siete signos en el Evangelio de Juan.

Comentario breve:
Del mismo modo que la estrella guiando a los Magos de Oriente fue una epifanía (manifestación de Dios), este primer milagro de Jesús en el Evangelio de Juan es otra epifanía que enciende la fe de sus discípulos. Por primera vez, Jesús deja ver su gloria a sus compañeros, quienes entran en el misterio de Dios presente en El. Llega el tiempo y el comienzo de la hora de la salvación bajo el signo de un banquete de abundante vino capaz de alegrar la vida y el corazón de los creyentes.
El relato es parte de la evidencia que el evangelista ofrece para probar que Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios, y anuncia la ineficacia de los viejos ritos superados por el vino nuevo de la nueva alianza. El agua de las ceremonias de purificación del Antiguo Testamento ha sido cambiada por el vino nuevo de la era Mesiánica, y el novio mesiánico que provee este vino de alta calidad es el mismo Jesús.

Tres ideas importantes de la lectura:

•   La respuesta de Jesús a María indica que para El, “la hora” estaba marcada por el sufrimiento en la cruz y no había llegado todavía. (Ver Juan 13:1)

•   Jesús no acostumbraba a hacer milagros para ayudar a su familia como nos relatan algunos evangelios apócrifos.

•   María es una mujer de delicada atención, preocupación y acción por los demás.

Para la reflexión:

1. ¿Me doy cuenta de las necesidades que hay a mi alrededor; trato de hacer algo?

2. ¿Estoy convencido de que el verdadero discipulado cristiano consiste en hacer “lo que El diga”? De algún ejemplo concreto.

 

21 de enero de 2007
3er. Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Lucas 1:1-4; 4:14-21
EVarias personas han tratado de narrar las cosas que pasaron entre nosotros, a partir de los datos que nos entregaron aquellos que vieron y fueron testigos desde el principio y que, luego, se han hecho servidores de la Palabra. Siendo así, también yo he decidido investigar hasta el origen de esta historia, y componer para ti, excelente Teófilo*, un relato ordenado de todo. Con esto, todas aquellas cosas que te han enseñado cobrarán plena claridad. En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu, y su fama corrió por toda la región. Enseñaba en las sinagogas de los judíos y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, y según acostumbraba entró el día sábado a la sinagoga. Cuando se levantó para hacer la lectura, le pasaron el libro del profeta Isaías; desenrolló el libro y halló el pasaje en que se lee: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por el que me consagró. Me envió a traer la Buena Nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor”. Jesús, entonces enrolla el libro, lo devuelve al ayudante y se sienta. Y todos los presentes tenían los ojos fijos en él. Empezó a decirles: “Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar”.

* Tradicionalmente considerado un prominente converso al cristianismo, quizás también simboliza a todos aquellos que “aman a Dios” que es lo que su nombre en griego significa.

Comentario breve:
Los primeros versículos de este texto sirven de introducción al Evangelio y explican su propósito. Lucas lo dedica a Teófilo, y lo dirige a una comunidad no judía con el fin de que estos nuevos cristianos comprendan que es posible aceptar una religión judía en el mundo griego. Precedido por una creciente reputación y con éxito inicial, Jesús comienza su actividad predicando en las sinagogas. La sinagoga era el centro de la vida comunitaria y el lugar más natural donde Jesús podía dirigirse al pueblo, ya que todos los hombres debían participar en la celebración sabatina. Como signo de honor le piden hacer una lectura. El texto de Isaías permite a Jesús establecer el programa de lo que será su ministerio futuro, dirigido preferentemente a los pobres, los oprimidos, los rechazados y marginados. Todos esperan que su explicación del texto profético manifieste las maravillas que lo han hecho famoso en otras partes. Pero las palabras de Jesús los dejan furiosos, desconcertados y asombrados.

Tres ideas importantes de la lectura:

•  Para Lucas, el ministerio de Jesús cumple las profecías del Antiguo Testamento.

•   En el servicio sabatino se hacían dos lecturas: una del Pentateuco (la Ley), y otra de los profetas. Jesús escoge la segunda y se aplica a él mismo el texto de Isaías que promete la venida de un profeta o mesías para Israel.

•   Proclamar la Buena Nueva implica vivir el profetismo de Jesús y recibir la Palabra de Dios como Gracia y don a compartir.

Para la reflexión:

1. ¿Tengo la valentía de tratar de ser un profeta en mi ambiente y no sólo cuando estoy entre cristianos?

2. ¿Cómo respondo a las necesidades de los pobres y marginados en mi vida?

 

28 de enero de 2007
4to Domingo
del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Lucas 4:21-30
En aquel tiempo, empezó Jesús a decir en la sinagoga: “Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar”. Y mientras proseguía su discurso conmovedor, todos lo aprobaban. Sin embargo, se preguntaban extrañados: “¿No es éste el hijo de José?” Y él les contestó: “Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: ‘Médico, sánate a ti mismo’. Haz aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaún”. Jesús añadió: “Ningún profeta es bien recibido en su patria. Créanme que había más de una viuda en Israel en los tiempos de Elías*, cuando durante tres años y medio el cielo no dio lluvia, y un hambre grande asoló a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta en tierras de Sidón. Había también más de un leproso en Israel en tiempos del profeta Eliseo**; con todo, ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, el sirio”. Al oír estas palabras, todos en la sinagoga se indignaron. Se levantaron y lo arrastraron fuera de la ciudad, llevándolo hasta un barranco del cerro en el que está construida la ciudad, para arrojarlo desde allí. Pero él, pasando en medio de ellos, siguió su camino.

*El profeta Elías fue enviado a una mujer extranjera porque los suyos lo habían rechazado.

**Eliseo también fue enviado a sanar a un leproso extranjero, a pesar de que su propia gente sufría de la misma enfermedad.

Comentario breve:
Hoy continúa la escena del domingo anterior. Ante la prédica de Jesús nadie puede quedar indiferente. Sin embargo, en medio del asombro y la admiración surge entre sus paisanos el inevitable comentario: ¿Cómo es posible que el hijo de José, un simple trabajador manual, pueda expresarse de esta manera? Lo que Jesús decía superaba lo que podía esperarse del hijo de un carpintero. Los que escuchaban a Jesús, estaban llenos de expectativas anticipando la llegada de la era mesiánica. Esperaban a un mesías que los librara del dominio del imperio romano. Jesús se compara con dos de los grandes profetas del pasado, y señala que ellos tampoco fueron aceptados por su pueblo. Como consecuencia de este rechazo, Elías, Eliseo, y por ultimo Jesús llevarán su mensaje a los extranjeros fuera de Israel.

Tres ideas importantes de la lectura:

•   La salvación que Jesús ofrece es universal.

•   En los Hechos de los Apóstoles (22:21), San Pablo lanza el mismo juicio sobre Israel. Hechos es el segundo libro escrito por Lucas después de su evangelio.

•   El pueblo se enfurece. Sin maldad, pero con consecuencias trágicas, creían que su manera de entender los designios de Dios era la única y la mejor.

Para la reflexión:

1. ¿Valoro a las personas de acuerdo a su apariencia, educación o nivel social y no soy capaz de ver al hijo o hija de Dios en ellas?

2. ¿Soy capaz de encontrar a Dios en lugares inesperados? ¿Soy tan presuntuoso(a) que creo saber como actúa Dios siempre?