|
No
se puede ser cristiano y tolerar el aborto
Activistas pro-vida se manifiestan
ante una clínica abortista de Miami.
Jorge Díaz
Especial para La Voz Católica
|
 |
|
“Nosotros
oramos”, dice Ana Lía López, “por el cese del aborto y por el
cambio de actitud de los médicos que lo practican”.
Cortesía de Ana Lía López |
|
|
Ana Lía López es una activista pro-vida que, junto a varias
personas, intenta persuadir a las mujeres para que no entren a A
Choice for Women (Una Opción para las Mujeres), centro abortista
de considerable actividad ubicado en el 6660 SW de la Avenida
117, en Miami. Cada sábado, de 6 a.m. a 12 del mediodía, a veces
hasta bajo la lluvia, alrededor de 60 personas se reúnen en la
puerta del mencionado centro para orar.
“Nosotros oramos”, dice López, “por el cese del aborto y por el
cambio de actitud de doctores como los que trabajan en A Choice
for Women. Además”, añade, “en la puerta de dicho centro les
ofrecemos a las mujeres que van a entrar un folleto del Proyecto
Gabriel, llamado así por el ángel que le anunció a la Virgen
María su maternidad, en cuyas páginas se explica que cada mujer,
desde el primer momento de la concepción, lleva a su hijo en el
vientre y no a un simple óvulo; tesis que concuerda”, explica,
“con casi la unanimidad de los textos médicos de embriología
humana. Pero, si la mujer aborta”, continúa, “entonces puede
recurrir al Proyecto Raquel, llamado así”, explica, “por la
mujer bíblica que lloró sin consuelo la muerte de sus hijos, el
cual ayuda a superar las consecuencias del aborto mediante la
psicología y la fe”.
López señala que “es conveniente aclarar que, según testimonios,
durante el examen médico llamado ultrasonido, a varias mujeres
embarazadas no les muestran ciertas imágenes, en las cuales
aparecería el corazón del bebé, latente ya a los 20 días de la
concepción. Es que aquí se trata sólo de lucrar y, en vez de
salvarse vidas, se eliminan impunemente”, afirma.
A continuación, la activista pro-vida responde a preguntas de
este reportero.
¿Cuál ha sido la reacción de esta clínica abortista?
Al principio, como sólo se oraba, pasábamos inadvertidos.
Entonces, cuando el número de orantes aumentó, aparecieron los
activistas pro-choice (por la opción), quienes defienden
que el aborto es una decisión sólo de la mujer, sin pensar en la
vida que albergan.
¿Cómo se manifestaron estos pro-choice?
Estas personas comenzaron por ofendernos y hasta fabricaron unas
maracas con pomos de agua vacíos para hacer ruido, durante
horas, a corta distancia de nuestros oídos. Sin embargo, a pesar
del bloqueo e incluso de insinuaciones de diversa índole, una
vez nos reunimos 117 personas.
¿Cómo respondían ustedes?
Guardábamos silencio. Asimismo, cuando algún pro-vida iba a
ripostar con violencia, nosotros le recordábamos nuestro fin:
Hacer a Cristo presente y orar.
Al final, llamamos a la policía, la cual interpuso uno de sus
autos. No obstante, los pro-choice siempre buscan la
manera de boicotearnos.
¿Cúal ha sido la actitud de la policía?
La misión de los agentes es mantener el orden. Ellos dicen que
las provocaciones de los pro-choice son difíciles de
probar ante la justicia; aunque yo tengo muchos de estos
incidentes grabados en vídeo.
Según algunos pro-choice, ellos defienden el derecho
reproductivo de las pacientes, quienes sufren acoso y
humillación por parte de ustedes…
En principio, el término “derecho reproductivo” es un
ocultamiento de la palabra aborto. Nosotros no
coaccionamos a las mujeres que entran a la clínica, sino que les
extendemos los folletos de los referidos proyectos, llamados
Gabriel y Raquel, con una sonrisa amable y sin apenas decir
palabra. Y todo lo hacemos en pocos segundos, pues los
automóviles están en movimiento para entrar a la clínica, además
de que los pro-choice corren para impedir nuestra acción.
¿Cómo son vistos por la sociedad los pro-vida y sus posturas
ante el aborto?
En varias ocasiones, nos miran como una especie de fanáticos.
Pero no se puede ser cristiano y tolerar un aborto, al mismo
tiempo.
Sin embargo, la gente debe saber que, para realizar un aborto,
se utiliza una aspiradora y, a veces, se despedaza al bebé con
unas pinzas. Otro método abortista consiste en inyectarle a la
mujer una solución salina para matar al bebé dentro del vientre
y luego provocar el parto.
En Estados Unidos, desde 1973, fecha en que se legalizó [el
aborto], se han realizado cerca de 45 millones de abortos, con
3,800 de estas prácticas diarias. Miami tiene que comprometerse
y dejar de voltear la cara cuando ve fotos de bebitos abortados.
¿Qué opina de los pro-vida que se encadenan a las puertas de las
clínicas abortistas, o se tiran al asfalto para evitar que
entren los autos a esos lugares?
Yo no apruebo métodos tan radicales.
¿Qué le diría usted a una mujer que quiere abortar por haber
sido violada?
Los embarazos por violación representan el uno por ciento de
todo el panorama. Yo le rogaría a esa mujer que, ante la difícil
situación, busque ayuda psicológica para aceptar al niño dentro
de su vientre, quien no tiene la culpa de lo que hizo el padre.
¿Qué siente usted cuando, en medio de su sacrificio, choca con
la indiferencia?
Es muy frustrante. Muchas de las personas que transitan por la
Avenida 117 se muestran indiferentes, aunque el apoyo, poco a
poco, va en aumento.
Reportero independiente
georgelory@yahoo.com
|