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CUBA

Falleció disidente de Grupo de los 75 excarcelado por problemas de salud

EFE

 Miguel Valdés Tamayo

El disidente cubano Miguel Valdés Tamayo, uno de los 75 condenados en 2003, y excarcelado después por problemas de salud, falleció en la noche del 10 de enero en La Habana a causa de un paro cardiaco.

Valdés Tamayo, de 50 años, murió en un hospital de La Habana donde había sido ingresado una semana antes, explicó Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos.

El líder de la organización ilegal “Hermanos Fraternales por la Dignidad” fue condenado a 15 años en los juicios sumarísimos contra 75 disidentes en la primavera de 2003, y excarcelado el 9 de junio de 2004 con una licencia extrapenal, debido a sus problemas de salud.

Miguel Valdés Tamayo sufría una miocardiopatía hipertensiva agravada por trastornos digestivos e hipertensión.

“Me han soltado porque saben que mi estado de salud está quebrantado, que mi cuerpo está enfermo”, dijo el disidente tras su excarcelación en 2004.

Al conocerse la noticia de la muerte de Valdés Tamayo, la organización francesa Collectif Solidarité Cuba Libre acusó al gobierno cubano de haber aplicado un tratamiento represivo al disidente.

A través de un comunicado emitido el 12 de enero, la asociación se declaró “consternada” por la noticia del fallecimiento de Valdés Tamayo.

El grupo francés asegura que el disidente fue “asesinado” por el régimen cubano por el “único crimen” de haber defendido ideas de oposición al gobierno.

La entidad convocó a una concentración ante la embajada de Cuba en París para recordar a Valdés Tamayo, y en solidaridad con el conjunto de “prisioneros de conciencia cubanos en peligro de muerte”.

En el comunicado se destaca que, desde su salida de la prisión, Valdés Tamayo fue “hostigado y amenazado” continuamente por agentes del gobierno cubano.

 


 

Disidentes cristianas piden a pacifista norteamericana que visite cárceles del país

 

ACI

 

El movimiento cristiano de esposas de presos políticos cubanos conocido como las “Damas de Blanco”, invitó el 8 de enero a la activista norteamericana Cindy Sheehan a que visite las cárceles cubanas y compruebe la situación de los presos políticos.

Las Damas de Blanco enviaron una carta a Sheehan, que llegó el 6 de enero a la isla para reclamar el cierre de la prisión de la base naval norteamericana de Guantánamo, y la exhortaron a que visite también a los presos políticos del país.

“La exhortamos a que visite las cárceles de Cuba, escogidas al azar, no preparadas por el protocolo, y sobre todo que visite la prisión provincial de Guantánamo”, dijeron en la carta las Damas de Blanco, cuyos familiares fueron condenados en 2003 a penas de hasta 28 años de cárcel por oponerse al gobierno cubano.

Sheehan se convirtió en una activa opositora de la guerra de Irak después de perder a su hijo Casey en el conflicto.

En su carta, las Damas de Blanco expresan “solidaridad con su dolor” y “comprensión por sus esfuerzos por la paz”; pero señalaron que “nosotras sentimos profundamente el dolor porque nuestros hijos, esposos y hermanos se encuentran injustamente en las terribles cárceles cubanas por el único motivo de pretender ejercer su derecho a la libre expresión y contribuir pacíficamente al bienestar del pueblo cubano”.

Las mujeres señalaron que la salud de la mayoría de los miembros del grupo de los 75 que continúan en prisión está “seriamente dañada”, y que muchos de ellos “permanecen en las cárceles junto a prisioneros comunes, la mayoría de alta peligrosidad”.

“Al tiempo que usted y sus nobles seguidores se esfuerzan por que se cierre la prisión norteamericana en la base naval de Guantánamo –donde presuntos terroristas se encuentran–, a pocas millas, en la Prisión Provincial de Guantánamo, territorio de la República de Cuba, pacíficos e indefensos prisioneros de conciencia y políticos padecen condiciones inhumanas, sin agua potable, mala alimentación, deficiente asistencia médica, insectos y roedores, visitas muy espaciadas y comunicación precaria”, afirman en su carta a Sheehan.

Además, las Damas de Blanco denuncian que ellas y sus familias han sido “blanco de la represión del gobierno cubano por demandar insistentemente la libertad inmediata e incondicional” de sus familiares.

“Hemos sido sistemáticamente visitadas por la Seguridad del Estado, nos han hostigado con ‘mítines de repudio’ de personas movilizadas por las fuerzas represivas, nos bajan de autos, ómnibus y trenes para que no viajemos a La Habana a reunirnos, dicen a nuestros hombres en prisión que las condiciones adversas en que se encuentran se deben a nuestras acciones”, señaló también la carta.