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R E F L E X I O N E S C A T Ó L I
C A S
S O B R E L A B I B L I A
Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana |
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1ro. de abril de 2007
Domingo de Ramos (Ciclo C)
Pasión
de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 22:14-23, 56*
Llegada la hora**, Jesús se sentó a la mesa con sus apóstoles.
Les dijo: “En verdad, he deseado muchísimo comer esta Pascua con
ustedes antes de padecer; porque, les aseguro, ya no la volveré
a celebrar hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino
de Dios”…
…Era el día de la Preparación de la Pascua y ya
estaba por comenzar el día Sábado. Entonces las mujeres que
habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José para conocer
el sepulcro y ver cómo ponían su cuerpo. Después volvieron a sus
casas a preparar pomadas y perfumes, y el Sábado cumplieron con
el reposo ordenado por la Ley.
Comentario breve:
Todos los evangelios narran la pasión y muerte de Cristo. El
Leccionario de la Iglesia, que tiene tres ciclos, usa cada año
en el Domingo de Ramos la narración de la Pasión según San
Mateo, Marcos o Lucas. La Pasión según San Juan se lee siempre
el Viernes Santo. Este año leemos a Lucas, quien comienza su
relato con la llegada de “la hora”. Esta hora se refiere a la
hora de la muerte de Jesús y al cumplimiento de su misión
salvadora. Jesús deseaba muchísimo comer la Pascua* con sus
amigos antes de padecer. Esta no era la primera vez que el grupo
celebraba la Pascua, pero esta vez Jesús sabía que el clímax de
su misión se acercaba. La cena dramatizó su entrega total como
el nuevo cordero pascual que vino a establecer la nueva alianza.
El relato lucano resalta más que los otros la inocencia de Jesús.
Para Lucas, lo que pasó con Jesús fue una injusticia abominable.
Dos veces llevaron a Jesús ante Pilato y cada vez Pilato declaró
su inocencia. Según Lucas, fueron los líderes judíos de
Jerusalén los que manipularon a las autoridades romanas. El
final del relato destaca que las mujeres de Galilea seguían
todavía a Jesús fielmente (ver 8:13; Hechos 1:14).
La Pascua celebra la liberación de los judíos de la esclavitud
en Egipto. De la misma manera que ellos pasaron
de la esclavitud a la libertad, Jesús pasará de la muerte a la
vida.
Tres
ideas importantes: de la lectura:
-
Jesús entra en Jerusalén como un rey de paz montado en un
burrito porque ha llegado la hora de la redención.
-
Dios sigue ofreciendo misericordia y perdón aún ante el
rechazo.
-
En
este evangelio, Jesús aparece más vulnerable, totalmente
identificado con los débiles y los que sufren, hasta
finalmente ser traicionado por un amigo.
*Para ver la lectura completa use su Biblia o el
misalito dominical.
**Ver Juan 13:1
Para la
reflexión:
1. Imagina que te encuentras al pie de la cruz del “buen ladrón”. ¿Qué te
contaría sobre su vida y sus obras? ¿Cómo te sentirías ante su
honestidad?
2. Hoy
el populacho proclama que Jesús es Rey. Unos días después, la
misma gente grita que lo crucifiquen. Sin embargo, Jesús
concluye su misión perdonando a todos los que le han herido. ¿Cómo
estoy llamado/a crecer en esta área?
8
de abril de 2007
Domingo De Pascua (Ciclo C)
El Señor ha resucitado. ¡Aleluya!
Lectura
del Evangelio según San Juan 20:1-9
El
primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba
oscuro, María Magdalena fue a visitar el sepulcro. Vio que la
piedra de entrada estaba removida. Fue corriendo en busca de
Simón Pedro y del otro discípulo, el amigo de Jesús, y les dijo:
“Han sacado al Señor de la tumba y no sabemos dónde lo han
puesto”. Pedro y el otro díscipulo partieron al sepulcro.
Corrían los dos juntos. Pero el otro discípulo corría más que
Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó y vio los lienzos
en el suelo, pero no entró. Después llegó Pedro. Entró a la
sepultura y vio los lienzos en el suelo. El sudario que había
cubierto el rostro de Jesús no estaba junto con las vendas, sino
aparte y doblado. El otro discípulo que había llegado primero,
entró a su vez, vio y creyó. Aún no había comprendido la
Escritura, según la cual Jesús debía resucitar de entre los
muertos.
Comentario breve:
En la Vigilia Pascual escuchamos las historias lucanas sobre los
eventos que siguieron a la resurrección. En este domingo de
Pascua leemos un relato único y fascinante: María Magdalena
descubre la tumba vacía y corre a comunicárselo a Pedro y a
Juan. Éstos se lanzan en una carrera vertiginosa. Nos dice San
Juan que, “el amigo de Jesús, el discípulo amado” fue el primero
en llegar, seguido por Pedro. El Evangelio de Juan fue escrito
para la comunidad Joánica, la cual tenía una gran preferencia
por “el discípulo amado”. Esta escena señala que es él el
primero, no por ser más joven, sino por haber sido el más amado
por Jesús. La historia presenta tres reacciones diferentes:
María Magdalena queda confundida y, lógicamente, supone que
alguien se ha robado el cuerpo de Jesús. Pedro queda perplejo
ante las vendas y el sudario. Sin embargo, Juan responde con fe:
“Entró… vio y creyó”. Esta manera de mirar con los ojos de la fe
es un signo de aquellos que aman y se saben amados. Todos los
evangelios presentan a María Magdalena como la primera de las
mujeres en llegar al sepulcro vacío.
Tres
ideas importantes: de la lectura:
-
No
existen pruebas científicas de la resurrección. La fe es un
don de Dios que nosotros aceptamos o rechazamos libremente.
-
María Magdalena, una mujer sencilla, caminó sola a la tumba
de Jesús y regresó a los otros discípulos con una “gran
noticia”.
-
Los
cristianos creemos que si vivimos y morimos con Cristo y en
Cristo, viviremos con Dios eternamente.
Para
la reflexión:
1. Si
hubieras descubierto la tumba vacía, ¿habrías actuado como
María, como Pedro, o como Juan? Explica.
2. ¿Cómo
puedes traer la nueva vida de Cristo a las situaciones de
“muerte” que encuentras
cada día?
15
de abril de 2007
2o Domingo de Pascua (Ciclo C)
La Divina Misericordia
Lectura
del Evangelio según San Juan 20:19-31
La tarde de aquel día, el primero de la semana, los discípulos
estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo
presente allí, de pie en medio de ellos. Les dijo: “La paz sea
con ustedes”. Después de saludarlos así, les mostró las manos y
el costado. Los discípulos se llenaron de gozo al ver al Señor.
El les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el
Padre me envió a mí, así Yo los envío a ustedes”. Dicho esto,
sopló sobre ellos: “Reciban el Espíritu Santo, a quienes ustedes
perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus
pecados, queden atados”. Uno de los Doce no estaba cuando vino
Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos le
dijeron despúes: “Vimos al Señor”. Contestó: “No creeré sino
cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos
en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado”. Ocho
días después, los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro y
Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas
cerradas, y se puso de pie en medio de ellos. Les dijo: “La paz
sea con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis
manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas
incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor
y mi Dios”. Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. Felices
los que creen sin haber visto”. Muchas otras cosas milagrosas
hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas
en este libro. Estas han sido escritas para que crean que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y que por esta fe tengan la vida
que él solo puede comunicar.
Comentario breve:
El Evangelio del domingo pasado nos narró la historia de las
diferentes reacciones de los tres primeros discípulos que
encontraron la tumba vacía. Hoy, el evangelista presenta un
nuevo personaje: Tomás. Tomás, quien no había estado presente la
primera vez que Jesús se aparece a los discípulos, se niega a
creer a menos que pueda tocar las llagas en las manos y en el
costado de Cristo. Esta petición es algo tonta; una vez que
vemos y tocamos, no es necesaria la fe, y dudar sería imposible.
Sin embargo, con esta historia el evangelista nos demuestra que,
aún entre los primeros seguidores de Jesús había dudas y miedos.
Jesús es paciente con Tomás y le permite tocar sus heridas, lo
cual hace que Tomás diga la famosa frase: “¡Señor mío y Dios mío!”
Jesús usa este incidente para darnos la novena bienaventuranza:
“Felices (benditos) los que creen sin haber visto”.
Tres
ideas importantes: de la lectura:
-
Hemos sido enviados por Jesús a continuar su misión. Este
relato es la versión joánica de Pentecostés.
-
¡El
don que Cristo resucitado nos ofrece es la PAZ!
-
La
figura de Tomás es un arquetipo de nuestras dudas y luchas
hasta llegar a la fe verdadera.
Para
la reflexión:
1. ¿De
qué modo me parezco a Tomás? Explica.
2.
¿Cómo estoy compartiendo la buena nueva de Cristo? ¿Soy una
“buena noticia” para los que me conocen? Da ejemplos concretos.
22
de abril de 2007
3er Domingo de Pascua (Ciclo C)
Lectura
del Evangelio según San Juan 21:1-19
En aquel tiempo, Jesús se hizo presente a sus discípulos en la
orilla del lago de Tiberíades. Sucedió así: Estaban reunidos
Simón Pedro, Tomás el Gemelo, Natanael de Caná de Galilea, los
hijos del Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo:
“Voy a pescar”. Le contestaron: “Nosotros vamos también contigo”.
Partieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron
nada. Al amanecer, Jesús se presentó en la orilla. Pero los
discípulos no podían saber que era él. Jesús les dijo:
“Muchachos, tienen algo de comer?” Le contestaron: “Nada”.
Entonces Jesús les dijo: “Echen la red a la derecha y
encontrarán pesca”. Echaron la red y se les hicieron pocas las
fuerzas para recoger la red, tan grande era la cantidad de peces.
El discípulo amigo de Jesús dijo a Simón Pedro: “Es el Señor”.
Cuando Pedro oyó esto de “Es el Señor”, se puso la ropa (se la
había sacado para pescar) y se echó al agua. Los otros
discípulos llegaron a la barca, arrastrando la red llena de
peces; estaban como a cien metros de la orilla. Cuando bajaron a
tierra, encontraron un fuego prendido y sobre las brasas pescado
y pan.
Comentario breve:
Se cree que este capítulo es una adición a la versión original
del evangelio que concluye en 20:31; sin embargo, estos
versículos se han encontrado en todos los manuscritos que han
llegado hasta nosotros. El capítulo está dividido en dos partes:
la pesca milagrosa y el diálogo entre Jesús y Pedro. En la
primera parte es de nuevo el Discípulo Amado el que primero
reconoce a Jesús como “el Señor”. La historia usa los símbolos
de noche y día para destacar que lo que no se logró en la
oscuridad se hace ahora posible al amanecer. El evangelista usa
los temas de noche y día, tinieblas y luz a través de todo su
Evangelio. El fuego preparado por Jesús nos recuerda su papel de
servidor de todos y prepara el escenario para el diálogo que
sigue.
Pedro negó a Jesús tres veces (18:16-25) y ahora
Jesús le da la oportunidad de profesarle su amor tres veces
también. Cuando este capítulo fue escrito alrededor de los años
90, ya Pedro había “abierto los brazos” para morir crucificado
en la colina del Vaticano en Roma
Tres
ideas importantes: de la lectura:
-
Los
discípulos de Cristo no podemos hacer nada sin la ayuda del
Señor.
-
El
dolor de Pedro es conmovedor. Sin embargo, Jesús nunca dudó
de su amor.
-
Las
palabras: “Con todo, no se rompió la red”, nos recuerda la
promesa de Jesús de mantener a su Iglesia unida en medio de
la carga de sus limitaciones y de las diferencias (clases de
peces).
Para
la reflexión:
1. ¿Cuál
es mi actitud hacia alguien que me ha rechazado o negado?
Explica.
2. ¿Puedo
dejar mis fracasos en manos de Jesús para que El me ayude a amar
y a ser amado
de
nuevo?
29
de abril de 2007
4o Domingo de Pascua (Ciclo C)
Lectura
del Evangelio según San Juan
10:27-30 En aquel tiempo, dijo Jesús: “Mis ovejas conocen
mi voz y yo las conozco a ellas. Ellas me siguen y yo les doy
vida eterna: nunca morirán. Nadie me las puede quitar, porque mi
Padre, que me las ha dado, es mayor que todos, y nadie se las
puede quitar a él. Yo y mi Padre somos una misma cosa”.
Comentario breve:
El capítulo 10 del Evangelio de Juan se conoce como el discurso
del Buen Pastor que tuvo lugar durante Hanukkah, la fiesta judía
que celebraba la dedicación del Templo. Una de las lecturas
principales de este día era tomada del libro de Ezequiel (34)
donde el profeta condena a los falsos pastores de Israel. El
concepto de pastor es muy común en el Antiguo Testamento.
Abrahám, David y Amós fueron pastores, no sólo por su labor en
los campos, sino porque todos habían sido llamados por Dios para
guiar al pueblo. Así como los pastores buscan a sus ovejas
cuando el rebaño se disgrega, Jesús, el Buen Pastor, busca a
aquellos que están perdidos. El Mesías descendiente de David
pastoreará a Israel tal y como Ezequiel prometió.
En este capítulo, Jesús menciona a su Padre (Abba)
nueve veces (vv.25, 29, 30, 32, 36, 37, 38). Su unidad con el
Padre muestra que su plan de salvación está en total consonancia
con el Padre. Jesús asegura que todo el que escuche su voz
tendrá vida eterna. La cuestión de la “igualdad en esencia” de
Jesús con el Padre se discutió en el Concilio de Nicea en 325.
Esta pregunta no existió en el tiempo de Juan.
Tres
ideas importantes: de la lectura:
-
Jesús asegura ser uno con el Padre. Existe una unidad en el
amor que caracteriza su relación de intimidad con Dios.
-
Jesús
garantiza que si nos mantenemos atentos a su voz y
dispuestos a seguirle, nadie nos podrá separar de Dios.
-
Las
palabras y las acciones de Jesús son las palabras y las
acciones de Dios.
Para la
reflexión:
1. ¿Por
qué crees que el mundo rechaza a los verdaderos pastores?
2. ¿Me
he distraído a veces escuchando a los “falsos pastores”? ¿Qué me
ayuda a mantenerme fiel a la voz del Buen Pastor? |