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Adelantos en el uso de las células madres adultas y preservación
de la vida de los embriones humanos
Dr. Luis E. Raez
Especial para La Voz Católica
Continúan los avances en las investigaciones con células madres
(estaminales) adultas extraídas de donantes para el beneficio de
muchos enfermos.
Como recordaremos, las “células madres” han sido usadas durante
muchos años por nosotros, los hematólogos y oncólogos, durante
los llamados “transplantes de médula ósea”, para salvar la vida
de pacientes con cánceres como las leucemias y linfomas. Pero es
posible que el público lector no sepa que la razón por la que
transplantábamos médula ósea, era con el fin de transplantar las
células madres que se encontraban dentro de la misma, para
repoblar la médula ósea de un enfermo con cáncer al que la
quimioterapia y la leucemia habían destruido.
Con el tiempo, las técnicas del transplante han ido mejorando y
el éxito del mismo también; tanto es así que ahora no se
necesita sacar las células madres de la médula ósea de los
donantes adultos, sino que hemos conseguido identificar a las
células madres en la sangre periférica de los donantes, por lo
que muy fácilmente, hoy en día se pueden extraer estas células
de los donantes sin mayores riesgos para los mismos (antes, para
extraerles la médula ósea, había que someterlos, por ejemplo, a
anestesia general).
Pero sabemos que, a pesar de ello, ahora que existe la
tecnología para extraer células estaminales de embriones humanos
recién concebidos, la mayoría de los científicos en el mundo se
inclina a favorecer esta experimentación con embriones humanos
en el nombre de la ciencia. La única manera de conseguir células
madres de los embriones humanos recién concebidos implica
destruirlos completamente, lo que es algo totalmente inhumano,
antiético e inmoral. Sin embargo, dichos científicos argumentan
que la experimentación con células madres adultas es muy
laboriosa y es un proceso largo, por lo que es técnicamente más
fácil crear una “granja” de embriones humanos (como una granja
de pollos), y matarlos a todos recién concebidos, para conseguir
cantidades abundantes de células madres que nos permitan
experimentar en diversos campos, donde esperamos encontrar la
cura para muchas enfermedades como la diabetes, la demencia, la
parálisis, etc.
Es cierto que es más “laborioso” el experimentar con células
madres adultas, como lo hemos venido haciendo con los
transplantes de médula ósea, y ha tomado muchos años, pero con
orgullo podemos decir que sí son procedimientos exitosos, a
pesar de las críticas, ya que salvan muchas vidas humanas todos
los días.
Por el contrario, aún no se ha demostrado el éxito de la
experimentación con células madres extraídas de embriones en la
cura de pacientes adultos; la mayoría de los éxitos reportados
han ocurrido en experimentos con animales. La “esperanza” de que
un día el sacrificio de millones de embriones humanos destruidos
(o asesinados), sirva para encontrar la cura para alguna de
estas enfermedades, no puede justificar esto. Y creo que vale
enfatizar que, aun si se encontrase la cura para una de estas
enfermedades, habría que pensar si el fin realmente justifica
los medios, ya que estamos hablando de destruir a seres humanos,
aunque sea con el fin de sanar a otros.
Peor aun: no tenemos certeza alguna de que el sacrificio de
estos seres humanos vaya a ser justificado. Luego de muchos años
de matar embriones humanos y no descubrir nada, finalmente nos
convenceremos de que no fue una buena idea, y buscaremos otra
manera de curar enfermedades crónicas.
Como científico y hombre de ciencia puedo testificar que, hoy en
día, disponemos de muchas formas diferentes de aproximarnos a la
cura de enfermedades incurables como el cáncer y el SIDA; y
nadie cree realmente que sólo haya UNA forma (por ejemplo, las
células madres) que traiga la cura para todas las enfermedades
incurables, por lo que me parece absurdo poner todas nuestras
expectativas en este campo, y más absurdo el tener que
sacrificar tantas vidas humanas.
Tristes son los casos de personas famosas, como el actor
Christopher Reeve (Superman), que murió paralizado, o el
del senador Arlen Specter, que sufre de cáncer, y que creen que
con sólo autorizar la investigación (y destrucción) de embriones
humanos vamos a encontrar rápidamente la cura para sus
dolencias; tanto es así que, a pesar de que Reeve ya murió,
hasta hoy en día no se ha autorizado la creación de “granjas” de
embriones para conseguir células madres.
Es oportuno comentar una serie de artículos aparecidos en la
New England Journal of Medicine (una de las más prestigiosas
revistas médicas del mundo) en septiembre de 2006, donde se
discuten los avances de la investigación con células madres de
adultos, ahora en el campo de la cardiología. Específicamente,
estos trabajos de investigación en seres humanos buscan que los
pacientes con infartos de miocardio (que presentan destrucción
irreversible de tejido cardiaco y no se pueden restablecer),
logren recuperar parte de su función cardiaca y tener una mejor
calidad de vida luego de que se les hace una transfusión de
células madres extraídas de un donante. Ésta es una prueba
contundente de que los hematólogos y todos los que abogamos por
la investigación con células madres adultas tenemos razón: sólo
es necesario invertir tiempo y dinero, y lograremos encontrar en
las células madres adultas la solución para muchas enfermedades
crónicas, sin necesidad de tener que matar embriones humanos.
En lo que es el estudio más amplio publicado, hasta el día de
hoy, con infusión de células madres en pacientes con falla del
corazón, el Dr. Volver Schachinger, de la Universidad de Goethe
en Frankfurt, Alemania (New England Journal of Medicine,
21 de septiembre de 2006), demostró, en más de 200 pacientes,
que la infusión de células madres adultas en pacientes que
sufrieron un infarto del corazón aumentaba la función del
ventrículo izquierdo a los cuatro meses, y que este beneficio
era mayor cuanto mayor era el daño que el corazón había sufrido
durante el infarto. Asimismo, un año después los pacientes que
habían recibido las células madres adultas presentaban menos
efectos secundarios o complicaciones que los pacientes del grupo
de control, como recurrencia de infarto cardiaco o necesidad de
someterse a procedimientos cardiacos de revascularización,
debido al riesgo de que el infarto se repita.
Claro está que existen otros estudios con resultados negativos,
incluso en el mismo número de la mencionada revista; sin
embargo, el estudio del Dr. Schachinger es el más completo de
los publicados. Esto prueba el argumento que enfatizamos
anteriormente: que aun de ser una solución para muchas
enfermedades incurables, las células madres nunca serán “la
cura” para todas estas enfermedades; probablemente, como otros
descubrimientos científicos, servirán para curar a algunos
pacientes o a un grupo específico de ellos. Por lo tanto,
encuentro injustificada la excesiva propaganda y el énfasis que
se hace cuando se promueve la investigación de las mismas con la
inversión de cientos de millones de dólares de fondos públicos
de Estados Unidos, y además con la destrucción de embriones
humanos.
En resumen: vemos con satisfacción los adelantos actuales en el
área de la cardiología en el estudio de las células madres de
adultos, así como toda la experiencia que hemos acumulado sobre
las células madres adultas en los transplantes de médula ósea.
Quisiéramos ver mayores éxitos y una mayor asignación de fondos
del gobierno estadounidense para este tipo de investigaciones
que respetan la dignidad del ser humano, ya que involucran el
uso de células madres extraídas de la sangre de donantes
adultos, sin ningún riesgo para los mismos y sin ningún riesgo
de manipulación o de destrucción de embriones humanos. Estas
investigaciones con células madre adultas ya han dado y seguirán
dando frutos para el beneficio de los pacientes, certeza que aún
no tenemos con las células madres embrionarias.
Profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami.
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