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La Fraternidad Comunión y Liberación
crece en Miami
Angelique Ruhi-López
La Voz Católica
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Mons.
Luigi Giussani, fundador del movimiento laico Comunión y
Liberación, en un encuentro con el Papa Juan Pablo II el 30 de
mayo de 1998. CNS foto cortesía de Comunión y Liberación |
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Cuando Mons. Luigi Giussani, fundador de la Fraternidad de
Comunión y Liberación, falleció el 22 de febrero de 2005, su
amigo Mons. Lorenzo Albacete, el director espiritual del
movimiento eclesiástico en los Estados Unidos y Canadá, estaba
en Miami para dar una conferencia a los sacerdotes sobre el
movimiento. Fue apropiado, entonces, que Mons. Albacete
celebrara una de las muchas misas ofrecidas en el mundo para
conmemorar el segundo aniversario de la muerte del P. Giussani.
La misa tuvo lugar el 1º de marzo en el Seminario St. John
Vianney, en la Arquidiócesis de Miami.
“Nosotros, en Comunión y Liberación, no tenemos ninguna
aspiración pastoral de proponer un nuevo ministerio”, indicó
Mons. Albacete, físico y teólogo que también escribe una columna
para el New York Times y es el antiguo presidente de la
Pontificia
Universidad Católica de Puerto Rico. “Comunión y
Liberación es sencillamente un modo de vivir la realidad de la
Iglesia como una experiencia”.
El legado de Mons. Giussani
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El
Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez (centro) celebró la Misa de
Comunión y Liberación el 1º de marzo en el Seminario St. John
Vianney. Junto con el obispo, en la primera fila, de izq. a der.:
Mons. Lorenzo Albacete, el P. Michael Carruthers, el Hno.
Richard DeMaria, José “Pepe” Rodelgo Bueno y Esperanza Sadowski.
En la segunda fila, miembros de CL, seminaristas y feligreses de
la parroquia Visitation. Angelique Ruhi-López |
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El movimiento Comunión y Liberación nació en Milán, Italia, en
1954, cuando Mons. Luigi Giussani dio vida en las escuelas a una
iniciativa de presencia cristiana llamada “Gioventù Studentesca”.
El propósito de la fraternidad es la educación cristiana madura
de sus propios seguidores y la colaboración con la misión de la
Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea. Se
basa en la creencia de que el acontecimiento cristiano, vivido
en comunión –con Jesucristo y con los demás– es el fundamento de
la autentica liberación del hombre. Un instrumento de formación
de los seguidores del movimiento es la catequesis semanal,
llamada Escuelas de Comunidad.
“El P. Giussani decía que la oración era el gesto más razonable
que un hombre o una mujer insertados en el mundo de hoy podrían
hacer”, señaló Mons. Albacete. “El mayor legado de Mons.
Giussani fue dejarnos un método de verificar la presencia de
Jesucristo. Esto sólo depende de ser fieles a nuestra humanidad,
ya que somos creados para la vida en Cristo. Cuando se suma la
razón, encaja con la misión de la Iglesia”, dijo.
El nombre Comunión y Liberación (o CL por su sigla actual) se
usó por primera vez en 1969. El 11 de febrero de 1982, CL es
declarada Asociación de Derecho Pontificio por el presidente del
Consejo Pontificio para los Laicos. En la actualidad, CL se
encuentra en 70 países, y el 24 de marzo, miembros del
movimiento tendrán una audiencia con el Papa Benedicto XVI en
Roma, en ocasión del 25 aniversario del reconocimiento
pontificio de CL.
El movimiento empezó a crecer en los Estados Unidos hace 10
años, cuando Mons. Albacete conoció a Mons. Giussani. Mons.
Giussani le dijo a Mons. Albacete que había estado rezando a la
Virgen María para que le enviara a alguien que pudiera apoyar la
obra en los Estados Unidos, y le preguntó si él estaría
dispuesto a hacerlo.
“Yo le respondí: ‘Ni siquiera sé nada del movimiento. No sé si
me gusta el movimiento’”, indicó Mons. Albacete. “Le dije que
sí, pero no sabía qué hacer. De repente empiezan a crecer las
actividades en los Estados Unidos, y empecé a enamorarme del
movimiento”, dijo.
“Ahora me doy cuenta de que yo pertenezco a esta amistad. Tengo
un doctorado en teología, pero ha sido al estar en este
movimiento cuando, por primera vez, he visto la teología
vivida”, agregó.
Presencia arquidiocesana
Comunión y Liberación existe en la Arquidiócesis de Miami desde
hace dos años, ya que comenzó un poco después de la visita de
Mons. Albacete, que coincidió con el fallecimiento de Mons.
Giussani.
“La presencia de Mons. Albacete en Miami durante este evento fue
muy importante para todos nosotros”, explicó José (“Pepe”)
Rodelgo Bueno, miembro de una comunidad dentro de CL llamada
Memores Domini, integrada por laicos que desean vivir más
profundamente el estilo de vida del movimiento, profesando
promesas de castidad, pobreza y obediencia. “El Espíritu Santo
se valió de crear una expectativa, un interés por este
movimiento que ha llegado aquí”.
Después de esta visita de Mons. Albacete, el Arzobispo John C.
Favalora pidió que un grupo de Memores Domini venga a la
arquidiócesis para fundar otra comunidad aquí y para promover CL
en las parroquias y en los seminarios.
Rodelgo Bueno se mudó a Miami en marzo de 2006, junto con otros
dos Memores Domini, y han ayudado a formar dos Escuelas
de Comunidad, una con aproximadamente 35 miembros en la
parroquia Visitation, de Miami Gardens, y otra con 15
estudiantes en Florida International University.
“He estado siguiendo la trayectoria del movimiento durante los
últimos 10 años”, dijo el P. Christopher Marino, párroco de
Visitation. “Lo que aprecio del movimiento es que se enfoca en
el diálogo con el mundo a la vez que realiza su sentido
religioso”.
Según Rodelgo Bueno, otros párrocos también han expresado su
interés en crear Escuelas de Comunidad en sus parroquias.
“Hemos
venido para rezar por la Iglesia de Miami y para que crezca CL”,
afirmó Rodelgo Bueno. “Queremos que haya unidad, y que podamos
ser la presencia y memoria de Cristo aquí en Miami”, explicó.
“Siguiendo al Espíritu Santo, esto seguirá creciendo”.
Para más información sobre Comunión y Liberación en la
Arquidiócesis de Miami, llame al
305-762-1079,
o escriba por e-mail a
floridacl@bellsouth.net
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