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Unión
del hombre y la mujer, pilar de la sociedad
José Martínez de Velasco
EFE
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Los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía, saludan al Papa
Benedicto XVI a su llegada al altar construido sobre el puente
Monteolivete, de Valencia, donde Su Santidad celebró la misa
conclusiva del V Encuentro Mundial de las Familias.
EFE/ Ballesteros |
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El matrimonio indisoluble entre el hombre y la mujer, la familia
como pilar fundamental de la sociedad y santuario de la vida, y
la responsabilidad de los padres como primeros educadores y
formadores en la fe, constituyen la síntesis y las claves del
mensaje del V Encuentro Mundial de las Familias, clausurado el 9
de julio por el Papa.
Han sido siete días intensos de trabajo catequético y espiritual,
para transmitir al mundo, desde Valencia, que la familia sigue
teniendo plena vigencia, y que la Iglesia debe empeñar todo su
esfuerzo pastoral en su renovación, porque en esta
revitalización cristiana se juega el futuro inmediato de la
humanidad.
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El Papa Benedicto XVI con el Santo Cáliz de la Última Cena que
se venera en la Catedral de Valencia, durante la Misa que
clausuró el V Encuentro Mundial de las Familias, en la Ciudad de
las Artes y las Ciencias, en la capital del Turia. EFE/ Luis
Tejido |
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Advertencia también para gobernantes y legisladores, a los que
Benedicto XVI, en el discurso que cerró el encuentro lúdico-testimonial
con las familias en el altar de Monteolivete, les pidió, en tono
cordial pero firme, que reflexionen sobre el bien que los
hogares en paz y armonía aseguran al hombre.
Los organizadores reservaron cuatro de estos siete días –los que
precedieron la llegada del Papa– para celebrar un Congreso
Teológico Pastoral sobre la familia, que se completó con otros
dos: sobre abuelos y niños, para preparar a los peregrinos y a
cuantos han seguido el Encuentro para la recepción de los
mensajes directos de Benedicto XVI.
Cardenales, obispos, juristas, sociólogos, fundadores y
representantes de nuevos movimientos y carismas, todos
coordinados por el presidente del Pontificio Consejo para la
Familia, el Cardenal Alfonso López Trujillo, ahondaron con
contundencia y reiteración en el mensaje de que la sociedad va a
su fin si no protege y cultiva la familia cristiana.
El Cardenal Willian J. Levada, prefecto de la Congregación para
la Doctrina de la Fe, aprovechó una ponencia sobre “El Catecismo
y la Familia” para clarificar aún más este mensaje: “Los
ciudadanos tienen la obligación de oponerse a las leyes injustas”,
dijo en referencia concreta a la legislación sobre los
matrimonios entre personas del mismo sexo.
Y agregó que “el ciudadano tiene obligación, en conciencia, de
no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando
estos preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral,
a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas
del Evangelio”.
En su mensaje final, el Papa, con la presencia de los Reyes de
España y ante varios cientos de miles de personas, en su mayoría
familias provenientes de toda España y de numerosos países,
afirmó que la ayuda y el reconocimiento a la familia es la
“mejor garantía para asegurar la dignidad, la igualdad y la
verdadera libertad de la persona”.
La cultura actual, la secularización que vive la sociedad en
Europa por culpa del hedonismo, son otra de las preocupaciones
para la Iglesia y en las que incidió este encuentro.
Benedicto XVI dijo que se intenta organizar la vida social sólo
a partir de deseos subjetivos y mudables, “sin referencia alguna
a una verdad objetiva previa como la dignidad de cada ser humano
y sus deberes y derechos inalienables, a cuyo servicio debe
ponerse todo el grupo social”.
A los padres, como también se ha venido manifestando en el
Congreso Teológico, el Papa les dijo, categóricamente, que
tienen “el derecho y el deber inalienable” de transmitir a los
hijos la herencia cristiana: “Educarlos en el descubrimiento de
su identidad, iniciarlos en la vida social, en el ejercicio de
su libertad moral y su capacidad de amar a través de la
experiencia de ser amados”, y les pidió que les transmitan la fe,
animándoles a rezar juntos y a leer los libros sagrados.
Tampoco Benedicto XVI se ha olvidado de los abuelos –él mismo se
ha denominado como tal– y en su discurso les recordó que son de
vital importancia para el desarrollo de la familia; ellos,
precisó, pueden dar a los nietos la perspectiva del tiempo, la
memoria de la familia, y “bajo ningún concepto deben ser
excluidos del ámbito familiar”, advirtió.
El arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, pidió también
que este V Encuentro de las Familias (EMF) en Valencia se
convierta en “punto de partida de nuevas y más directas formas
de comunicación” del Magisterio de la Iglesia “para todas las
familias del mundo”.
Gasco confesó su deseo de que el Encuentro “perdure en el tiempo”
con ocasión “de una nueva, amplia y extensa catequesis del
Magisterio de la Iglesia sobre la sexualidad, el amor humano, la
verdad del matrimonio y la familia”.
Quedan tres años por delante para esta catequesis, hasta el VI
Encuentro Mundial que, según anunció el Papa en su despedida de
Valencia, se celebrará en el año 2009 en la ciudad de México.
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