MARZO-ABRIL 2007

VOL 55 No. 3

 
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Composición fotográfica de CNS/Crosiers


Un osario de “Jesús, hijo de José”, puede verse en
Fort Lauderdale

                                                                                               Ana Rodríguez-Soto
                                                                                            
   The Florida Catholic
Mientras que James Cameron, el director de Titanic, esperó hasta Cuaresma para anunciar sensacionalmente que había encontrado “la tumba perdida de Jesús”, un osario con la inscripción “Jesús, hijo de José” ha estado desde principios de diciembre en una discreta exhibición en el museo de Arte de Fort Lauderdale. Junto al osario se encuentran otros dos, inscritos con los nombres de Judas y María. En la colección también se encuentra el hueso de un tobillo traspasado por un clavo, que data del siglo primero. Sin embargo, ninguna de las personas relacionadas con esta exhibición ha presentado la sensacional –y ampliamente cuestionada– afirmación de que estos objetos pertenecen al Jesús reverenciado por los cristianos como el Mesías.


La tumba vacía
                                                                                Rogelio Zelada
                                                                                
Especial para La Voz Católica
Amparado en la ley romana que dice: “Hay que entregar los cadáveres de los enemigos a cualquiera que los pida en razón de darles sepultura”, el senador de Arimatea acude ante el prefecto Pilatos para solicitar el cuerpo de Jesús. Con rápida habilidad se ha adelantado a cualquier posible gestión de los que han tramado y conseguido su muerte y, por ello, quisieran para Jesús el destino de los ajusticiados, que era la fosa común, la maldición de no tener sepultura, lo que lo separaría para siempre de los Padres y de los justos y, por tanto, de la resurrección al final de los tiempos.