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José Antonio Echeverría Bianchi, el líder estudiantil cubano que murió el 13 de marzo de 1957 durante un intento por deponer el gobierno militar del país, recibió el homenaje de cientos de feligreses de la parroquia St. Brendan, donde tuvo lugar una misa para conmemorar el 50º aniversario de su muerte. El homenaje fue auspiciado por su familia y por el P. Fernando Hería, párroco de St. Brendan, y contó con una exposición de numerosos documentos y objetos pertenecientes a Echeverría, que su familia –exiliada en los Estados Unidos desde 1962– aportó para que fueran mostrados al público por primera vez. Desde la entrada de los sacerdotes para iniciar el misterio eucarístico, un respetuoso y emocionado silencio reinó en el templo, mientras el P. Pedro Corces, administrador de la parroquia St. Katherine Drexel, en Weston, iniciaba la concelebración, asistido por los sacerdotes Carmelo Romanello, asociado de la parroquia St. John Newman; Miguel Sepúlveda, asociado de St. Timothy; José Luis Menéndez, párroco de Corpus Christi; Gerardo Díaz, párroco de Príncipe de Paz, así como Jorge Bello, Cazabón y Fernando Hería. En su homilía, el P. Corces recordó que Echeverría murió en Cuaresma, tiempo de perdón y reconciliación. En previsión de su posible muerte, se había confesado con el P. Serafín Jauría, en el convento de los franciscanos, en La Habana Vieja. Llevaba al cuello una medalla de San Francisco de Asís con la inscripción: “El Señor te bendiga y te guarde”. Al finalizar la eucaristía, los feligreses participaron en una velada cultural conmemorativa en el salón parroquial de St. Brendan, donde el P. Fernando Hería realizó la invocación, el poeta Alfredo Cepero leyó un poema, y Roger Rodríguez Echeverría, sobrino de José Antonio nacido en los Estados Unidos, leyó el Testamento Político de su tío, a quien no conoció. Dicho documento sigue siendo, cincuenta años después, una apelación incumplida para restablecer la libertad y la democracia en Cuba.
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