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Cardenal
ucraniano visita la Florida
Marlene Quaroni
Corresponsal de The Florida Catholic
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El
Cardenal Lubomyr Husar, de 74 años, se dispone a besar una
hogaza de pan de las manos de Irene Rakush, feligresa de la
iglesia ucraniana Assumption of the Blessed Virgin Mary, en
Miami. Lo observa el Arzobispo John C. Favalora. El cardenal
ucraniano estuvo de viaje en la Florida y visitó Miami el 18 de
febrero.
Fotos:
Marlene Quaroni |
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Los soviéticos prohibieron su iglesia, pero eso no detuvo a los
greco-católicos ucranianos de practicar su fe en Ucrania, y la
iglesia se convirtió en clandestina. “Un grupo de personas se
reunía en un apartamento para celebrar la liturgia divina”,
recordó el Cardenal Lubomyr Husar, de 74 años, líder mundial de
la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. “Los fieles tenían que ser
creativos. Si un vecino comenzaba a sospechar y lo informaba a
la policía secreta, decíamos que estábamos celebrando un
cumpleaños”.
El Cardenal Husar habló sobre la historia y el estado actual de
su iglesia, que está en comunión con Roma, durante un viaje a
finales de febrero por las parroquias greco-católicas ucranianas
de la Florida.
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El
Cardenal Lubomyr Husar (al centro), rodeado de miembros del
clero de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana y de la Iglesia
Católica Romana, entre ellos el Arzobispo John C. Favalora (a la
derecha), durante la celebración del oficio divino en la iglesia
Assumption of the Blessed Virgin Mary, de Miami, el 18 de
febrero. |
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Antes de la ocupación soviética, la Iglesia Greco-Católica
Ucraniana tenía mucha autoridad entre el pueblo ucraniano, dijo
el Cardenal Husar. Pero José Stalin se apresuró a abolir la
iglesia. “Al predicar la libertad, la iglesia era un peligro
para los soviéticos”, explicó.
Miembros de la jerarquía eclesiástica fueron arrestados, y
muchos murieron en el cautiverio. Tras su fracaso en obligar a
que los obispos renunciaran a sus vínculos con el Vaticano, los
oficiales soviéticos convocaron a un sínodo, a punta de fusil.
La comunión eclesiástica con Roma fue revocada, y obligaron a la
Iglesia a unirse a la Ortodoxa Rusa. Entre 1946 y 1989, la
Iglesia Greco-Católica Ucraniana fue la mayor de las iglesias
prohibidas en el mundo, y la mayor organización de oposición
social en la Unión Soviética, dijo el Cardenal Husar.
“Los soviéticos usaron la Iglesia Ortodoxa, que estaba
fuertemente controlada, para demostrar que permitían la
religión”, indicó el prelado.
La persecución disminuyó en diciembre de 1989, cuando Mikhail
Gorbachov visitó al Papa Juan Pablo II. Pero, dada la
persecución y las dificultades económicas, muchos
greco-católicos ucranianos habían emigrado y continuaban
emigrando a distintas partes del mundo. En la actualidad, la
Iglesia Greco-Católica Ucraniana cuenta mundialmente con 8
millones de miembros, casi 3,000 iglesias, 2,000 sacerdotes y 45
obispos.
“Se nos hace difícil encontrarnos con los inmigrantes
greco-católicos ucranianos”, comentó el cardenal. “El problema
ha sido cómo llegar hasta ellos y hallar más sacerdotes para que
les sirvan. Tenemos una gran escasez de sacerdotes que sirvan a
los 300,000 greco-católicos ucranianos de Argentina”.
El Cardenal Husar emigró desde Ucrania cuando era un niño. En
1943, llegó a los Estados Unidos con sus padres. Estudió en el
seminario St. Basil, en Stamford, Connecticut, y en la
Universidad Católica de América, en Washington, DC, antes de su
ordenación para la eparquía, o diócesis, de Stamford. Obtuvo un
doctorado de la Pontificia Universidad Urbaniana, en Roma.
El cardenal, que reside en Kiev, visitó la Florida en viaje
hacia un sínodo en Argentina. Florida es parte de una de las
cuatro eparquías greco-católicas ucranianas en los Estados
Unidos. Además de Miami, visitó iglesias en Northport, St.
Petersburg, Brooksville y Apopka.
Aunque las eparquías distantes necesitan más sacerdotes, en
Ucrania la Iglesia está prosperando. El país, de unos 50
millones de personas, tiene cerca de 4 millones de
greco-católicos ucranianos y cerca de un millón de católicos
romanos.
“En la actualidad, nuestras iglesias en Ucrania están llenas”,
dijo. “Hay cinco seminarios con unos 800 seminaristas, una nueva
catedral en Kiev, y una nueva universidad greco-católica
ucraniana en Lviv”.
El cardenal Husar dijo que la clase media ha luchado por volver
a establecerse. Añadió que Ucrania es rica en recursos
naturales, pero es débil moral y espiritualmente. “La
preocupación principal de la Iglesia es el restablecimiento de
los principios morales en las familias y en la vida pública”,
indicó. “Los comunistas tuvieron éxito en limitar
considerablemente la fe cristiana de la sociedad. Muchas
personas asisten a la iglesia el domingo, pero olvidan practicar
la fe de lunes a sábado”.
El cardenal dijo que la Iglesia desea que más jóvenes ucranianos
se integren a ella. “Planeamos una asamblea juvenil para
agosto”, anunció.
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