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R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
S O B R E   L A   B I B L I A

Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

 6 de mayo de 2007
5o Domingo de Pascua (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Juan 13:31-33a,34-35 Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Y si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará. Hijos míos, yo estaré con ustedes por muy poco tiempo. Les doy este mandamiento nuevo: que se amen unos a otros.* Ustedes se amarán unos a otros como yo los he amado. Así reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: si se aman unos a otros”.

*Esto pone a Jesús al nivel de Dios. El mandamiento como tal no es nuevo: ver Levítico 19:18

Comentario breve:
La lectura de hoy comienza con la salida de Judas del aposento alto para traicionar a Jesús. Este gesto desata los eventos que culminarán con la pasión y muerte del Maestro. Este pasaje que la Iglesia selecciona para el domingo 5to de Pascua, nos transporta a la Ultima Cena, y nos recuerda que la resurrección de Jesús que acabamos de celebrar fue la manera en que Dios glorificó al Hijo. Jesús sabía que su “hora” había llegado: Dios sería glorificado y su amor infinito por todos sería manifestado en Jesús. En este momento de despedida, Jesús nos deja un último mandamiento: “Ámense unos a otros como yo les he amado”. Anteriormente, según la ley judía, el mandamiento era amar a los demás como a nosotros mismos.

Este mandamiento nuevo exige más: amar como Jesús nos amó, es decir, hasta la muerte. Este amor transciende todos los lazos de sangre y de etnia de los judíos. El amor entre los cristianos inaugura una nueva relación basada no en la sangre, sino en la fe e incluye a todas las razas y culturas. Los versículos que siguen predicen la negación de Pedro. Entre la traición de un amigo y el rechazo de otro, Jesús nos da su último mandamiento: ¡Amen, aún cuando sean traicionados o despreciados!

Tres ideas importantes: de la lectura:

  • Una cualidad de la Iglesia en el mundo es el amor que se tienen entre ellos los cristianos.

  • Es urgente en nuestros días devolver su valor a la palabra “amor”, no a continuar con la degradación a la que la hemos llevado.

  • En el Evangelio de Juan, “la hora” no es un momento de fracaso o derrota para Jesús como víctima impotente, sino un momento de entrega voluntaria a la misión para la cual nació.

Para la reflexión:

  1. ¿Trato a todos, aun a los que no me agradan, con dignidad y respeto? Explique.

  2. ¿Puedo dejar atrás mi deseo de venganza y mi odio cuando un “Judas” me traiciona o algún “Pedro” me rechaza?

 

13 de mayo de 2007
6o Domingo de Pascua (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Juan 14:23-29 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará y vendremos a él para hacer nuestra morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras, pero este mensaje que oyen no es mío sino del Padre que me envía. Les he hablado mientras estaba con ustedes. En adelante el Espíritu Santo Defensor, que el Padre les enviará en mi nombre, les va a enseñar todas las cosas y les va a recordar todas mis palabras. Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes ni angustia ni miedo. Ya han oído lo que les dije: ‘Me voy, pero vengo a ustedes’. Si ustedes me amaran, se alegrarían porque voy a juntarme con mi Padre. Pues el Padre es mayor que yo. Les digo estas cosas antes que sucedan, para que cuando sucedan crean en mí”.

Comentario breve:
La lectura de hoy forma parte del discurso de despedida de Jesús y nos prepara para celebrar su ascensión y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Los primeros cristianos creían que el regreso de Jesús, la Parusía, era inminente. Esta creencia estaba basada en la promesa de Jesús de volver a ellos. Juan, que escribe su Evangelio en los años 90, lo explica de un modo diferente: Cristo, quien es el camino, la verdad, y la vida, regresará a ellos a través del Espíritu Santo. Para Juan, ésta es la Parusía que cuenta. Debido a esta certeza de que Cristo está con ellos, los discípulos no necesitan preocuparse o afanarse por nada. Dios está con ellos, viviendo en ellos. ¡No hay nada que temer!

Tres ideas importantes: de la lectura:

  • El Espíritu Santo no viene a traernos nuevas enseñanzas, sino a ayudar a los discípulos y a nosotros a entender las palabras y las acciones de Jesucristo.

  • Cuando los cristianos creen y viven las palabras de Jesús, se convierten en la morada santa de Dios.

  • El don de Cristo resucitado es la paz. Esta paz nos asegura que nada ni nadie nos podrá separar del amor de Dios.

Para la reflexión:

  1. Cuando me siento ansioso o angustiada o las cosas me van mal, ¿me siento confortado/a por el Espíritu Santo que vive en mi? Explica.

  2. ¿Ayudo a otros a experimentar la paz que Cristo nos da? Da ejemplos concretos.

 

20 de mayo de 2007
7o Domingo de Pascua (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Juan 17:20-26
En aquel tiempo, elevando los ojos al cielo, Jesús dijo: “Padre Santo, no ruego solamente por ellos, sino también por todos aquellos que por su palabra creerán en mí. Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí, y yo en ti. Sean también uno en nosotros: así el mundo creerá que tú me has enviado. Esa gloria que me diste, se la di a ellos para que sean uno como tú y yo somos uno. Así seré yo en ellos y tú en mí, y alcanzarán la unión perfecta. Entonces el mundo reconocerá que tú me has enviado, y que a ellos les has dado el mismo amor que a mí me diste. Te ruego por todos aquellos que me has dado: yo quiero que allí donde estoy yo, estén también conmigo y contemplen mi gloria que tú me diste porque me amaste desde antes que comenzara el mundo. Padre Justo, el mundo no te ha conocido, mientras que yo te conocía, y éstos a su vez han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu nombre y seguiré dándote a conocer, y así, el amor con que me amaste permanecerá en ellos, y yo también seré en ellos”.

Comentario breve:
Cuando Juan escribió su Evangelio, las comunidades cristianas confrontaban desacuerdos teológicos que amenazaban su unidad. El capítulo 17 contiene una plegaria conocida como la oración sacerdotal de Jesús, en la cual Jesús pide al Padre por todos los creyentes. En los versículos que leemos hoy, Jesús le pide al Padre un don especial para todos aquellos que creen en él: la UNIDAD. Esta petición está basada en la unión que Jesús tiene con el Padre y la que había logrado con sus discípulos. Juan quiso dejar claro que el Padre había envíado a Jesús y que Jesús no actuaba por su cuenta, ya que muchos judíos cuestionaban esa creencia. Esta es una oración de solidaridad y afecta a todos los que creen en Jesús, ya sean católicos, protestantes u ortodoxos. Es solamente a través de esta unidad entre los cristianos que la misión de Jesús dará fruto y el mundo llegará a creer.

Tres ideas importantes: de la lectura:

  • Un propósito central del Evangelio es revelar el amor de Dios en Cristo.

  • Las personas creerán en el amor infinito de Dios sólo si lo ven reflejado en nuestras vidas.

  • Dios no abandona al “mundo”. A pesar de que la oración de Jesús es principalmente por sus seguidores, su esperanza es que a través del amor y unidad entre ellos el mundo crea.

Para la reflexión:

  1. ¿Cómo se expresa la unidad en mi familia? ¿Puedo hacer algo para que estemos más unidos?

  2. ¿Trabajo por la unidad, o paso el tiempo señalando las cosas que nos separan? ¿Cómose manifiesta esta realidad en mi parroquia con todas sus diferencias culturales?

 

27 de mayo de 2007
Pentecostés* (Ciclo C)

Lectura del Evangelio según san Juan 20:19-23 Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

*Originalmente era la fiesta agrícola judía establecida para presentar a Dios las primeras espigas y se celebraba siete semanas después de la Pascua. De ahí viene su nombre griego, pentekoste (día quincuagésimo).

Comentario breve:
Este texto contiene dos segmentos: primero, la aparición de Jesús a sus discípulos; y segundo, el envío de la infusión del Espíritu Santo. Los tonos de ambos segmentos contrastan notablemente: en el primero, los apóstoles están temerosos; y en el segundo, están llenos de gozo al sentirse poseídos del poder del Espíritu Santo. Esto nos recuerda lo que narra el Libro de Génesis 2:7, cuando Dios sopla el espíritu de vida sobre el primer hombre. Así como la vida de Adán vino de Dios, la vida espiritual de los discípulos viene de Jesús. Esta es la versión joánica de Pentecostés. La palabra griega pneuma, espíritu, también se traduce como aire, y destaca la acción inesperada y dinámica del Espíritu que, al igual que el viento, sopla donde quiere.

A partir de este momento, los discípulos reciben poder para proclamar el mensaje de Jesús y para continuar su misión, que ahora se extiende a todos los pueblos y culturas.

Tres ideas importantes: de la lectura:

  • Los discípulos serán guiados por la fe y no por los sentidos. El Jesús humano ya no está con ellos; sin embargo, el Espíritu Santo los guiará y los ayudará a entender todo lo que Jesús les había enseñado.

  • El Concilio de Trento (1551) determinó que el poder de perdonar los pecados se celebraba en el sacramento de la penitencia.

  • A través del Espíritu Santo, la comunidad cristiana puede ayudar a reconciliar el mundo con Dios en una unión que da paz.

Para la reflexión:

  1. ¿Me siento enviado por Jesús a traer reconciliación al mundo? ¿Cómo?

  2. ¿Se que todos los dones del Espíritu tienen al amor como principio y fín? ¿He usado alguna vez mis dones para humillar a otros?