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El
legado del P. Villaronga
Jorge Díaz
Especial para La Voz Católica
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En la gráfica, los más de 200 participantes en la eucaristía.
Cortesía de Rafael Núñez |
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El pasado 12 de abril fue inaugurada la biblioteca y, al mismo
tiempo, Museo Reverendo P. Ángel Villaronga, O.F.M., en Casa
Caná, sede del Movimiento Familiar Cristiano, ubicada en el 480
East y la calle 8, en Hialeah.
Dicha apertura, coincidente con el segundo aniversario de la
muerte del sacerdote franciscano, consistió en la bendición del
local y en una eucaristía presidida por el P. Eduardo Jiménez,
sucesor del homenajeado y director espiritual del movimiento,
quien destacó que el mejor monumento al P. Villaronga sería que
todos los miembros permanecieran unidos para evangelizar y
llevar cabo el lema “Un mundo mejor, a través de una familia más
feliz”.
En la misa estuvieron presentes el diácono Jorge Prieto, asesor
del movimiento, y el P. Luis Pérez, párroco de la iglesia San
Lázaro. Con posterioridad, se proyectó un vídeo del P.
Villaronga sobre la resurrección de Cristo.
De acuerdo con Rafael Núñez, quien preside junto con su esposa,
Estela, el referido movimiento laical, el recién inaugurado
espacio fue una aplicación práctica del recuerdo, pues, además
de mostrarse pertenencias del fallecido sacerdote, también se
exponen los libros que el P. Villaronga leyó, los cuales pueden
ser consultados. En este sentido, en la habitación se encuentran,
entre otros objetos, la casulla que utilizaba el Padre, su ropa
de sacerdote, sus adornos, diversas cruces e imágenes religiosas
que colgaba en la pared, así como su bastón y el micrófono que
utilizó en varias de sus grabaciones. Asimismo, más de 2,000
libros que abordan, entre otros temas, la espiritualidad
matrimonial, la cristología y la mariología, y algunos de los
cuales conservan las notas al margen del P. Villaronga. La
biblioteca cuenta, además, con más de 30 vídeos y varias
grabaciones de audio, con conferencias del sacerdote franciscano.
La obra alcanzó un costo aproximado de 15 mil dólares, y todo
fue donado por miembros del movimiento, quienes ofrecieron el
dinero, la computadora, la fotocopiadora, el televisor y los
reproductores de vídeo y de discos compactos. Por otra parte,
los materiales de construcción también fueron donados, además
del esfuerzo para clasificar e introducir en el sistema
computarizado todo el material de consulta.
“Y esta idea”, finaliza Rafael Núñez, “la tuvo el mismo P.
Villaronga, pues él siempre insistía en una formación cristiana
sólida, como cimiento para los valores morales que deben regir a
la familia y a la sociedad, pues de la salud de la primera
depende el bienestar de la otra”.
El Movimiento Familiar Cristiano ha realizado 234 encuentros
conyugales, a los cuales se calcula que han asistido cerca de
5,000 personas. Así, cinco de estos encuentros, más tres retiros
espirituales, se efectúan cada año, además de reuniones
mensuales.
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