|
Los
católicos y la adopción: Un regalo de amor
Angelique Ruhi-López
La Voz Católica
|
 |
|
La
Familia Collins está en proceso de adoptar a dos niños de
Etiopía. Al lado de Mike (el padre): John (5 años de edad);
sentada, abajo: Julianna (3 años de edad); en brazos de Mary (la
madre): Daniel (1 año de edad). |
|
|
Mike y Mary Collins toman en serio el mandato de Santiago en el
Nuevo Testamento, que dice que “la religión pura y sin mancha
delante de Dios el Padre es ayudar a los huérfanos”. Aunque los
Collins tienen tres hijos biológicos, de 1, 3 y 5 años de edad,
están en el proceso de adoptar a dos niños de Etiopia.
“Para nosotros, ha sido verdaderamente un llamado de Dios”,
expresó Mary Collins. “Es un deseo que mi esposo y yo
compartimos desde antes que nos casáramos. Los dos nos sentimos
llamados a esto, y parte de nuestro discernimiento sobre la
persona con la cual nos queríamos casar, fue conocer a alguien
que compartiera este llamado a la adopción. Durante este proceso,
hemos visto la mano de Dios guiándonos”, dijo Mary.
Los Collins están entre las más de 100,000 parejas que adoptan
niños cada año en los Estados Unidos, según el Child Welfare
Information Gateway. Esta cifra incluye a los niños que se
adoptan nacionalmente e internacionalmente.
“Aunque [la orfandad] es una situación muy triste, estamos
seguros de que hay dos niños cuyos padres han fallecido o están
falleciendo, y Dios, en su misericordia y amor infinitos, los va
a traer al otro lado del mundo para que sean parte de nuestra
familia”, indicó Collins, que espera darles la bienvenida a sus
nuevos hijos antes de diciembre. “Es difícil de explicar. Ni
siquiera sabemos quiénes son estos niños, pero ya son parte de
nuestras conversaciones y de nuestras oraciones diarias. Son
verdaderamente parte de nuestra familia”.
En 2006, el Departamento de Estado otorgó 20,679 visas
internacionales a niños nacidos en otros países que fueron
adoptados por familias estadounidenses. Los tres países más
populares para la adopción internacional el año pasado fueron
China, Guatemala y Rusia.
“No se considera convencional adoptar cuando uno no es infértil,
o tener una familia de cinco hijos en un mundo de dos hijos, o
tener una familia multirracial. Pero la clave es estar abiertos
a los planes de Dios para nosotros”, afirmó Collins. “Aunque se
trate de ningún hijo, de un hijo, de muchos hijos o de hijos
adoptados, Él conoce las almas que traerán para que las ames y
para que sean amadas por ti. Nuestra función es decir sí,
y no dejar que nuestras propias ideas de lo que nuestras
familias deberían ser interfieran con sus planes maravillosos”.
Una semilla florece
|
 |
|
El
matrimonio Ospina –Ivan y Anaís–, está en proceso de adoptar a
un bebé
de Colombia. |
|
|
Otra familia que ha oído este llamado a la adopción y ha
decidido adoptar a un hijo de otro país, es la familia Ospina.
“Todo empezó cuando de novios, en 2001, Anaís y yo fuimos a
Colombia para que ella conociera a mi familia por primera vez”,
explicó Iván Ospina. “Fuimos a un pueblecito donde un niño
campesino muy chiquito, como de tres años, muy lindo, vino a
venderle dulces a Anaís. Ella le preguntó dónde estaban sus
padres, y él le dijo que a su papá lo había matado la guerrilla
y que la mamá estaba enferma en la casa. Esto impresionó mucho a
Anaís, y me dijo que un día le gustaría adoptar a un niño como
éste. Allí nos quedó la semilla”, señaló Iván Ospina.
Gracias a esta experiencia, los Ospina habían pensado en adoptar
en el futuro, después de tener hijos biológicos. Pero, según
ellos, Dios les ha mostrado otro camino, después de consultar a
los médicos acerca de la infertilidad.
“Somos profesores de Planificación Natural de la Familia, y
asesoramos a muchas parejas para tener hijos según las
enseñanzas de la Iglesia”, explicó Anaís Ospina. “Fue duro no
poder lograr lo mismo, pero, después de un discernimiento,
decidimos ofrecerle a un niño un futuro un poquito mejor. Vemos
ahora que el hijo de nosotros no iba a venir biológicamente, iba
a venir de Colombia. Aquello que sucedió cuando visité Colombia
fue para prepararnos para esto”, agregó Anaís.
Aunque la Iglesia no acepta ciertos métodos médicos para lograr
un embarazo, tal como la fertilización in vitro, sí está
de acuerdo con otros métodos, como los procedimientos que
superan algún problema físico, y también apoya la adopción.
“Nosotros sabemos que existen maneras que son aceptadas por la
Iglesia para que podamos lograr un embarazo. Supuestamente,
nosotros no tenemos ningún problema, pero tuvimos que escuchar
cuál era la voluntad de Dios para nosotros”, dijo Anaís Ospina.
“No se trataba de seguir probando procedimientos, sino
sencillamente de adoptar a un niño”.
Los Ospina empezaron el proceso de adopción hace varios meses, y
esperan que su agencia les asigne su hijo o hija, que tendrá
menos de 12 meses de edad, en varios meses. Ellos piensan que no
hay que tenerle miedo al proceso de adopción, ni a los gastos.
“Dios entregó a su hijo en adopción”, dijo Ivan Ospina. “San
José no se deprimió porque Jesús no fuera su hijo biológico. Al
contrario, abrió sus brazos y recibió a ese hijo de Dios en
adopción. No tengan temor, porque un proceso de adopción no es
tan complicado”, añadió. “Hay que tener la disposición de
hacerlo, y emplear algún tiempo en llenar los papeles necesarios.
Es laborioso, pero todo en la vida tiene un precio. Sin
sacrificio no hay amor”.
“Y no le tengan miedo a la parte económica, ni a lo que vaya a
venir inesperadamente”, indicó Anaís Ospina. “La voluntad de
Dios lo va a guiar a uno, y a proveer a uno de lo que necesita”.
Tres madres
|
 |
|
La
familia González. Ellos adoptaron a su hija en los Estados
Unidos hace 13 años, cuando la bebé estaba recién nacida.
Padre: Francisco “Panchi” González; madre: Isabel “Isa”
González.
Hija: Stephanie González (13 años de edad). |
|
|
Después de tres años de matrimonio, Francisco “Panchi” González
y su esposa Isa también se enfrentaron con la infertilidad, ya
que se encontró que Isa no estaba ovulando. El médico dijo que
la solución era sencilla: unas inyecciones de hormonas para
regular la ovulación. Pero Isa no se sentía cómoda con la idea
de inyectarse hormonas.
“Mi primera reacción fue de frustración y un poco de
resentimiento”, señaló Panchi González. “No entendía por qué no
podíamos intentar esto. Pero creo que Dios me inspiró a darme
cuenta de que yo la amo tanto que no quería forzarla a hacer
algo que ella no quería hacer, y empezamos a pensar en la
adopción”.
Los González adoptaron a su hija nacionalmente, por medio de una
abogada de adopción de Boca Ratón que trabajaba con madres que
no podían criar a sus hijos, pero que tampoco querían abortar.
Una madre joven de 21 años de edad en su último trimestre de
embarazo llamó a la abogada, quien escogió a los González. Isa
González estuvo presente en el hospital, en Plantation, para
asistir al nacimiento de su hija, hace 13 años.
“Le doy gracias a Dios por no haber podido tener hijos
biológicos, porque me pregunto dónde estaría Stephanie”, indicó
Panchi González. “Además, no sé si podría amar a un hijo [biológico]
más de lo que amo a Stephanie”.
Stephanie sabe que es adoptada desde que tenía tres años de edad.
“Como a los cuatro años, Stephanie le dijo a su abuela: ‘Tú
sabes, yo tengo tres mamás’, un comentario que sorprendió a su
abuela, a quien Stephanie le explicó: ‘Sí, abuela: mi Mami, la
mamá que me tuvo en su barriga, y la Virgencita María”, relató
Panchi González acerca de su hija, agregando: “Ella es una
tremenda bendición, pero todos somos hijos adoptados de Dios.
Jesús es su único hijo. Todos somos adoptados”.
|