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Un llamado a las familias para luchar contra la cultura de la muerte

El teólogo Joseph Atkinson fue el orador principal en el almuerzo de los premios por el Respeto a la Vida.

Anne Dibernardo
Corresponsal de The Florida Catholic

La noción distorsionada de la libertad, la importancia de la figura paterna, y el papel de la fe como antídoto contra la “cultura de la muerte”, fueron los temas principales durante el primer banquete anual de premios, patrocinado por la Oficina Arquidiocesana de Respeto a la Vida.

Joseph C. Atkinson, profesor de Sagradas Escrituras en el Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, fue el orador principal durante el almuerzo, que se realizó el 21 de abril en Fort Lauderdale.

Atkinson analizó los efectos de la cultura de la muerte en las familias, y presentó el contraste con la visión de Dios para una cultura de la vida. Ilustró cómo la familia, conocida también como la “iglesia doméstica”, ha sido dotada por Dios de un carácter especial por el bautismo.

“Cristo tiene una misión para el padre, la madre y los hijos, trabajando unidos y ayudándose a caminar hacia el cielo”, dijo el teólogo. Según anunció previamente Atkinson, el propósito de la charla fue “demostrar que el principio fundamental de la cultura de la vida debe tener su raíz en la familia, porque ésta será el vehículo por el cual el pacto de la vida –el respeto por todos los seres humanos, el respeto por la vida misma, el respeto por la castidad y el valor del cuerpo– debe ser transmitido a través de las generaciones”.

Atkinson se concentró en la importancia de los papeles del padre y la madre, enfatizando la manera en que Dios ha llamado al padre, en particular, para que acepte su responsabilidad en el liderazgo activo y se convierta en el guardián de la salvación de su familia.

“No es sólo enseñar, sino que debe ser moldeado y prácticamente encarnado en la vida que los niños experimentan, y ésa es la razón por la cual la familia se convierte en un elemento indispensable”, explicó Atkinson, quien ha escrito varios artículos, entre ellos “Paternity in Crisis: Biblical and Philosophical Roots of Fatherhood” (“La paternidad en crisis: Las raícesis bíblicas y filosóficas de la paternidad”).

Aunque el propósito principal del almuerzo fue rendir homenaje a los voluntarios y a quienes apoyan la Oficina de Respeto a la Vida, su directora, Joan Crown, se propuso que la ocasión sirviera para educar a la gente mediante la discusión de un asunto tan importante para la vida diaria.

“Es una oportunidad perfecta para contemplar la visión que tiene Dios de la familia, para determinar dónde se encuentra nuestra propia familia, y cómo podemos fortalecerla y redirigirla, de ser necesario, para que refleje en mayor grado la gloria de Dios, en contraste con la cultura de la muerte en la que nos encontramos”, dijo Colleen Riley, asistenta administrativa de la Oficina de Respeto a la Vida.

Atkinson ha afirmado que la distorsionada noción de la libertad, unida a una falsa felicidad, es el “lobo feroz” de la sociedad moderna, que entra en los corazones y las mentes de las personas de buena fe para socavar la visión que Cristo tiene para la felicidad y la libertad auténticas, citando palabras del Papa Juan Pablo II.

“Cuando [Juan Pablo II] se refería al aborto y a la eutanasia, dijo que la raíz de este fenómeno tan negativo era la interpretación incorrecta de la noción de la libertad”, comentó Atkinson antes de ofrecer su conferencia. “En el mundo moderno, creemos que la libertad es algo que no tiene limitaciones, que puede ser utilizada para hacer lo que se quiera”, señaló. “Pero la libertad nos ha sido otorgada por Dios como un don, para que conozcamos la verdad y seamos verdaderamente libres”, precisó.

“Si no buscamos la verdad, esa libertad que tenemos se distorsionará y terminará siendo muy destructiva para nuestro pensamiento y nuestro comportamiento”, continuó Atkinson. “Podemos hallar gran evidencia sobre esto en nuestra sociedad moderna, según nos separamos más y más de la verdad del Evangelio”.

Señaló que hasta los católicos con buena disposición no entienden la plenitud de la fe o por qué la Iglesia enseña lo que instruye. Debido a que los buenos católicos carecen de esta información, se les hace imposible defenderse ante una sociedad que ejerce presión en favor de un estilo de vida hedonista.

Atkinson presentó una visión bíblica de lo que deben ser el matrimonio y la familia. “Si recuperamos esto, y sólo si lo recuperamos”, afirmó, “habrá una renovación auténtica en la Iglesia y en la sociedad”.

Durante el almuerzo del Premio por el Respeto a la Vida 2007, también se rindió homenaje al P. Alfred Cioffi, sacerdote arquidiocesano que trabaja para el Centro Nacional Católico de Bioética, en Filadelfia, y que se ha destacado por sus trabajos para educar a los católicos y a otras personas sobre la investigación con células madre.