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Bendiciones y reflexiones de la Semana Santa
P. Sean O’Sullivan, DSW
Especial para La Voz Católica
Hace unas semanas, tuve la grata experiencia de asistir al
Campeonato de Tennis Sony Ericsson, que tuvo lugar en el hermoso
Key Biscayne. El día que pasé allí fue para mí como una oración.
Tenía el mejor asiento en las gradas superiores, y las palmas
nos mantenían aliviados del calor, mientras que el sonido del
viento que soplaba a través de las ramas de los árboles me
recordaba al Espíritu Santo.
Desde nuestros asientos en aquellas alturas, disfrutábamos de
una vista espectacular de la Bahía de Miami, hasta Turkey Point
y de regreso al parque Bill Baggs. En una de las vallas se
anunciaba una exposición sobre uno de mis lugares favoritos en
el mundo: la hermosa región de Andalucía, en el sur de España.
Me recordó los dos años que pasé estudiando filosofía en el
Seminario Metropolitano, en la villa de Moncada, a cinco
kilómetros de la espléndida ciudad de Valencia. El obispo que me
ordenó obtuvo una beca del gobierno español para mis estudios,
no necesariamente por ser muy brillante. La beca cubrió el pago
de mis estudios y los gastos de manutención, y me dejaba un
estipendio considerable para poder viajar a cualquier rincón de
España, desde Santiago de Compostela, en el norte, hasta Sevilla,
en el sur. Con tanto viaje, ¡es una maravilla que hubiese
completado los estudios en filosofía!
Sevilla y La Macarena
Recuerdo la Semana Santa de 1958 en Sevilla, y la hermosa imagen
de La Macarena, que era llevada por las calles de la ciudad.
Luego, en una dramática expresión de la devoción mariana, en la
tradicional plaza de La Santa Cruz, una hermosa voz comenzaba a
cantar una saeta que traspasaba mi corazón con un fervor
espiritual que recordaré hasta el último de mis días. La imagen
de La Macarena tenía un diamante redondo y transparente
implantado en su mejilla, y parecía que estaba llorando por sus
hijos perdidos. Gracias a esta experiencia espiritual y única,
desarrollé una mayor conciencia sobre el poder de la iconografía
mariana. El año próximo, pienso organizar una peregrinación a
Sevilla durante la Semana Santa, para escuchar nuevamente otra
canción de amor a La Macarena.
La Edad Dorada del Islam
En Andalucía y en ciudades como Sevilla, Córdoba y Málaga,
obtuve mis conocimientos sobre la Era Dorada del Islam.
Andalucía fue un fuerte bastión del Islam hasta el siglo XV. En
el seminario aprendimos sobre los logros del Islam durante su
Era Dorada, cuando estuvo a la cabeza del mundo en filosofía,
arquitectura, matemáticas y cerámica. Estudiamos el penetrante
conocimiento de Avicena y Averroes, cuyos escritos tenían tanto
poder que hasta ejercieron influencia en la Suma Teológica de
Santo Tomás de Aquino. Desafortunadamente, la Era Dorada del
Islam ha sido suplantada por una interpretación fundamentalista
y literal del Corán debido a la presencia actual y dominante del
wahabismo. El Islam podría atravesar una nueva era de
iluminación cuando el Corán esté sujeto al mismo análisis
crítico que nuestra propia Biblia. Dicho análisis de los textos
islámicos debió realizarse hace tiempo; de lograrlo, sería de
gran beneficio para el mundo entero.
Esta iluminación seguramente llegaría a través de la educación y
las universidades, específicamente desde las instituciones
prestigiosas que han añadido departamentos de estudios islámicos
a sus currículos. Tengo la esperanza de que, en el futuro,
podamos apreciar el Islam sin temor, pero con admiración por el
conocimiento que ha aportado a nuestro mundo.
Sacerdote de la Arquidiócesis de Miami; trabaja en la parroquia
de Little Flower, en Coral Gables.
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