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Su música alimenta el espíritu
Durante su concierto en Coral Springs, Tony Meléndez
recordó el beso del Papa, que cambió su vida
Marlene Quaroni
Corresponsal de The Florida Catholic
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Tony
Meléndez ora con miembros de la iglesia católica india Our Lady
of Health, de Coral Springs. Lleva puesto un rosario que le
entregó el párroco de la iglesia, el P. John Melepuram, antes de
comenzar la función.
Fotos:
Marlene Quaroni/TFC |
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Cuando canta la canción que escribió como despedida para el Papa
Juan Pablo II, a Tony Meléndez se le llenan los ojos de
lágrimas.
“Juan Pablo el Grande, no te olvidaré”, cantaba Meléndez, de 43
años, durante un concierto el 30 de marzo en el Centro para las
Artes, de Coral Springs, patrocinado por la iglesia india
católica sirio-malabar, Our Lady of Health.
“El Papa Juan Pablo II fue muy importante en mi vida. Él cambió
mi vida con el beso que me dio”, dijo Meléndez, quien a partir
de su presentación ante el papa en 1987, durante una reunión
juvenil en Los Ángeles, se convirtió en una figura reconocida en
todo el mundo.
Meléndez nació sin brazos debido a un medicamento que su madre
tomaba durante su embarazo, Talidomida. Su participación de
cuatro minutos, en la que cantó Never be the same (“Nunca
seré el mismo”), interpretada mientras tocaba la guitarra con
los dedos de los pies, provocó que el maravillado papa bajara de
la elevada plataforma en la que se encontraba, para llegar hasta
Meléndez, sostener su rostro, y darle un beso en la mejilla
derecha.
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Tony
Meléndez toca la guitarra con sus pies, porque no tiene brazos. |
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“El Papa dijo: ‘Tony, Tony, Tony, eres un joven muy valiente, y
deseo que continúes llevando esperanza a todo el mundo’”,
recordó.
Acompañado por su banda, Toe Jam, Meléndez interpretó los
temas de varias de sus producciones para la audiencia de Coral
Springs. Durante una de sus canciones populares, Hands in
Heaven (“Manos en el Cielo”), pidió a la audiencia que
participara.
“Vamos, levanten sus brazos al cielo”, indicó. “Ahora, toquen a
la persona que se encuentra a su lado. Luego, abrácenla”.
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La audiencia reacciona a la presentación de Tony Meléndez y su
banda musical, Toe Jam, en el Centro para las Artes, de Coral
Springs. |
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“El hecho de que puedan levantar sus manos, es un milagro”,
expresó.
En otro momento innovador, Meléndez hizo que la audiencia
encendiera sus luces en el teatro oscuro; no eran velas, sino
sus teléfonos celulares.
Nacido en Nicaragua, Meléndez llegó a Los Ángeles con su familia
para una operación en uno de sus pies. Su familia permaneció en
California, porque Meléndez necesitaba varias cirugías para
corregir el problema. Cuando era niño, sus familiares se reunían
con frecuencia para cantar y tocar instrumentos musicales.
“La música era parte de la familia”, dijo. “Mi madre tocaba el
piano. Mi padre tocaba la guitarra. La música era el pasatiempo
favorito de mi familia”.
Meléndez conduce un vehículo especial, y puede hacer casi todo
lo que hace una persona con brazos.
Mientras estaba en la escuela superior, consideró hacerse
sacerdote, pero le dijeron que su ordenación sería imposible,
debido a que no podría administrar la comunión y otros
sacramentos por su falta de brazos.
Meléndez decidió dedicar sus talentos al apostolado musical.
“Intento hacer música que alimente el espíritu”, manifestó.
En la actualidad, el cantante católico reside en Branson,
Missouri, con su esposa, Lynn, y dos niños adoptados. Una de sus
creaciones musicales es una tierna canción dedicada a su esposa,
I Wish That I Could Hold You (“Quisiera Poder
Abrazarte”).
Los feligreses de Our Lady of Health trabajaron arduamente para
promover el concierto, que tenía como propósito recaudar fondos
para pagar la hipoteca de la propiedad de la iglesia. Tuvieron
éxito en llenar la mayoría de los 1,500 asientos del local.
“Repartimos 15,000 volantes en iglesias del área, tanto
católicas como protestantes”, indicó el feligrés Davis Pukillen.
“Damos las gracias a Tony Meléndez por venir y apoyar a nuestra
comunidad”.
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