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V O Z    D E L    A R Z O B I S P O

En efecto una nueva norma sobre la cremación

Mis queridos amigos:

Arzobispo John C. Favalora

El 1º de marzo del presente año, una nueva norma fue aprobada por todos los obispos de la Florida y es obligatoria para todos los católicos del estado.

El cambio principal no afectará a la mayoría de las personas. Es una prohibición sobre la creación de nuevos columbarios en los terrenos de las parroquias. Los columbarios son lugares donde se conservan los restos cremados de los fallecidos, similares a los mausoleos.

En nuestro estado, algunas parroquias han construido columbarios para conservar los restos cremados de sus feligreses. En nuestra Arquidiócesis, sólo una parroquia tiene un columbario, pero otras diócesis tienen más.

Aunque los columbarios representan buenas intenciones para regresar a la antigua práctica de enterrar algunos miembros de la comunidad parroquial en los jardines de la iglesia, los obispos de la Florida han prohibido la práctica debido a sus consecuencias legales.

En nuestro estado existen normas estrictas para los cementerios. Se deben destinar fondos para el cuidado perpetuo de las tumbas, los mausoleos o los columbarios. Esto significa que los terrenos donde se encuentran los lugares de enterramiento deben ser utilizados perpetuamente para ese propósito.

Nuestros cementerios católicos –Our Lady of Mercy, en Miami, y Our Lady Queen of Heaven, en Fort Lauderdale– ya cumplen con dichas normas. Siempre se destinan fondos para el mantenimiento perpetuo de los terrenos y las tumbas, y ningún obispo puede tomar la decisión en el futuro de construir algo más en esos lugares.

Sin embargo, no se puede decir lo mismo de los columbarios en las parroquias. El cuidado y el mantenimiento de los terrenos no es la misión principal de una parroquia, y dichos terrenos tampoco están perpetuamente reservados para ese propósito.

¿Qué sucedería con esos columbarios si, por alguna razón, la propiedad de la parroquia debiera trasladarse a otro lugar? ¿O si la parroquia enfrentara problemas económicos y no pudiera procurar el cuidado perpetuo de quienes se encuentren enterrados allí? ¿Qué se haría con los restos cremados, especialmente si no hubiese algún familiar con quien comunicarse?

La situación presenta innumerables oportunidades para demandas y conflictos legales con los reguladores del estado. Por tal razón, los obispos de la Florida hemos decidido prohibir la práctica. Los columbarios existentes permanecerán operando de acuerdo a las directrices de cada obispo.

Como ya indiqué, estas nuevas normas sobre la cremación no afectarán a la mayoría de los católicos. De todos modos, la norma nos brinda una buena oportunidad para que los obispos repasemos con los católicos las enseñanzas de la Iglesia sobre la resurrección del cuerpo, los ritos funerales de la Iglesia, y el manejo apropiado de los restos cremados.

Los restos cremados deben ser tratados
con dignidad

La nueva Declaración y Política sobre la Cremación en la Provincia de Miami, que entró en efecto en nuestra Arquidiócesis el 1º de marzo, nos presenta una gran oportunidad para revisar las enseñanzas católicas sobre la resurrección del cuerpo, los ritos funerales, y la disposición apropiada de los restos cremados.

Por supuesto que hubo un tiempo cuando la Iglesia Católica no permitía la cremación. Hace siglos se pensaba que las personas que optaban por la cremación lo hacían porque no creían en la enseñanza católica fundamental sobre la resurrección del cuerpo.

En la actualidad, dicha creencia ha cambiado porque la cremación se considera una alternativa menos costosa que el entierro tradicional. Esto es particularmente cierto en el caso de muchas personas que se han mudado a la Florida y no tienen familia aquí. En dichos casos, a los familiares que residen fuera del estado se les hace más fácil hacer los arreglos para la cremación de sus seres queridos.

Aun así, “la Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos” (Código de Derecho Canónico 1176:3). El entierro es preferible a la cremación.

Sin embargo, al enfrentar la realidad pastoral de los católicos fieles que optan por la cremación, la Iglesia Católica rediseñó sus rituales para incluir los restos cremados. Dichos rituales incluyen la disposición teológica apropiada sobre el cuerpo humano, así como nuestra creencia en su resurrección.

El ideal que promueve la Iglesia es que todos los católicos, independientemente de que opten o no por la cremación, reciban una misa fúnebre en el templo, con el cuerpo presente. Por lo tanto, la cremación debe realizarse después de la misa fúnebre.

Desafortunadamente, no siempre los familiares se asesoran con el sacerdote antes de llegar a la funeraria, y la cremación se realiza antes de la misa. Para esos casos, la Iglesia ha aprobado otro rito, una misa en la que los restos cremados estén presentes. Esto no es lo ideal, pero es permitido.

Lo que nunca se permite es que los restos cremados permanezcan en la casa, como uno guardaría una fotografía o una decoración, o que sean dispersados, ya sea en tierra o en mar.

La Iglesia nos recuerda que debemos tratar los restos cremados como trataríamos el cuerpo de la persona fallecida. El cuerpo es sagrado; es templo del Espíritu Santo. Guarda el alma humana, que fue creada a imagen y semejanza de Dios. Es cierto que, tarde o temprano, el cuerpo se “convertirá en polvo”, ya sea enterrado o cremado. Pero resucitará “en el día final”, como lo hizo Jesús.

La Iglesia nos enseña que los muertos deben ser enterrados en un lugar sagrado, específicamente en el terreno sagrado de un cementerio católico, porque nuestra tradición nos obliga a orar por los muertos, y eso se hace todos los días en los cementerios católicos.

San Pablo escribió que los muertos sólo se “durmieron en Cristo” (I Corintios 15:18). La imagen y la enseñanza son maravillosas, y nos ayudan a reflexionar durante la época de Pascua, cuando celebramos la resurrección de nuestro Señor, “como primicia de los que se durmieron” (I Corintios 15:20).

 

 

Para más información

  • Lea el texto completo de la Declaración y Política sobre la Cremación en la Provincia de Miami en www.miamiarch.org/cremation.

  • Lea el Catecismo de la Iglesia Católica, números 988-1014 and 2299-2301.

  • Comuníquese con el cementerio católico más cercano: Our Lady of Mercy, 11411 N.W. 25 St., Miami, 305-592-0521. Our Lady Queen of Heaven, 1500 State Road 7, North Lauderdale, 954-972-1234.