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Consejos de amigo

Todos son bienvenidos en la casa de Dios

 P. Alberto Curié

Querido Padre Alberto:

Es impresionante que la Iglesia Católica prefiera que quienes hayan tenido que divorciarse, tengan que esperar o desear que la ex o el ex se mueran, para poder casarse de nuevo por la Iglesia.

¿No le parece ilógico? He hablado con personas de diferentes niveles, y piensan que la solución es esperar que el otro se muera.

¿No le parece que desear la muerte a alguien es algo muy fuerte? Para poder cumplir con el precepto del matrimonio hay que pensar: “Hasta que la muerte nos separe”, porque de lo contrario no podremos volver a casarnos.

Si una de las partes no se muere, los divorciados tendremos que esperar a que tengamos 80 años. ¿Es que no hay perdón para los divorciados?

Veo cómo se les concede la nulidad a personajes del mundo real, de la sociedad, etc. ¿Sólo ellos tienen el dinero suficiente para gastarse en abogados de la Rota Romana?

Vengo de una familia de raíces cristianas, desde que me divorcié me he visto obligado a alejarme de la Iglesia, ya que los divorciados somos como leprosos.

 Eduardo,
el que espera la justicia de la Iglesia


Estimado Eduardo:

Tu carta está llena de dolor y resentimiento, pero también de falta de información.

Considero que la Iglesia entiende al ser humano y la condición humana bastante bien. Aunque hoy día está de moda atacarla y tratar de desprestigiarla, no existe otra institución humana que haya caminado con los seres humanos de este mundo durante más de 20 siglos.

Lo que ocurre es que la mayoría de nosotros queremos que la Iglesia esté de acuerdo conmigo y me deje hacer lo que yo pienso que está bien. Incluso, quisiéramos adaptar el Evangelio a nuestra vida y no tratar de conformar nuestra vida al Evangelio.

El proceso de nulidad, no es una “anulación”. La Iglesia no puede “anular” ni un solo matrimonio. Lo puede “declarar nulo” cuando se investiga y se determina que el Sacramento del Matrimonio no tuvo los ingredientes necesarios para ser “válido”. Ese proceso no se hace con la Rota Romana; se inicia en la diócesis donde uno tenga su domicilio. Tampoco se “paga” por conseguir una decisión a favor de quien busca la declaración de nulidad. El costo mínimo que se les pide a quienes lo pueden pagar es sólo para cubrir los gastos de la investigación, los tribunales, los papeles y el proceso, que es costoso. De hecho, la Iglesia es quien asume la mayor parte del gasto.

El divorciado que se sienta como leproso no conoce a la Iglesia. Todos son bienvenidos en la casa de Dios, incluso aquellos que han vuelto a casarse fuera de ella. El tener un impedimento que no te permita recibir la Comunión, no significa que uno no sea parte de la Iglesia.

Informarse es importante.

 Un abrazo,

Padre Alberto

El Padre Alberto responde a sus problemas e inquietudes con consejos propios de un buen amigo. Envíe sus cartas a: Consejos de Amigo, Rev. Padre Alberto Cutié, Radio Paz 830 am, PO BOX 421500, Miami, Fl 33142. También puede escribirle a consejosdeamigo@padrealberto.net.

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