SU SANTIDAD EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 EN LA FLORIDA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 REFLEXIONES
 ESPIRITUALIDAD
 ENSEÑAZAS DE
 LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 CONSEJOS DE AMIGO
 QUIENES SOMOS
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA
 

EN COMUNIÓN

 

El papa se despide de Brasil con advertencia sobre el autoritarismo en Latinoamérica

EFE

El Papa Benedicto XVI puso fin el 13 de mayo a su visita pastoral de cinco días a Brasil, con un discurso ante obispos y cardenales latinoamericanos en el que expresó su preocupación por los “autoritarismos” que han resurgido en el continente.

El papa expresó ante los 266 cardenales y obispos asistentes a la V Conferencia del CELAM, que “en América Latina, al igual que en otras regiones, se ha evolucionado”.

Esa evolución se ha producido, según el pontífice, “aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobiernos autoritarios o sujetos a ciertas ideologías que se creían superadas y que no corresponden con la visión cristiana del hombre”.

En el mismo discurso, el papa criticó tanto al marxismo como al capitalismo, y dijo que ambos prometieron unas estructuras justas que fomentarían la moralidad común, “pero esa promesa ideológica se ha demostrado que es falsa y los hechos lo ponen de manifiesto”.

“El sistema marxista, donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucción económica y ecológica, sino también una dolorosa destrucción del espíritu. Y lo mismo vemos en Occidente”, precisó, “donde crece la distancia entre pobres y ricos y hay una degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad”.

En defensa del cristianismo adoptado por los pueblos de América Latina, el papa defendió que “el Dios desconocido que sus antepasados sin saberlo buscaban en sus ricas tradiciones era Cristo, al que anhelaban silenciosamente”.

El discurso ante los obispos era el último acto oficial de la visita y culminó así cinco días de intensa actividad en los que Benedicto XVI se reunió con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva; tuvo un encuentro con 40,000 jóvenes en Sao Paulo y canonizó al fraile Antonio Sant'Anna de Galvao (1739-1822), el primer santo nacido en Brasil, el país con mayor número de católicos del mundo.

También en Sao Paulo el Papa tuvo una reunión con los obispos brasileños, ante quienes pronunció un fuerte discurso en el que condenó la corrupción de los políticos, el egoísmo de los empresarios, los medios de comunicación que ironizan sobre la virginidad, y las desviaciones sexuales dentro de la Iglesia.

Después de los compromisos en Sao Paulo, a donde llegó el miércoles 9, el Papa se desplazó el viernes 11 a Aparecida y desde allí fue hasta Guaratinguetá, el sábado 12, para conocer un proyecto de rehabilitación social de jóvenes drogadictos, que fundó el sacerdote alemán Hans Stapel, ex compañero de universidad del Pontífice.

En el encuentro, en un duro discurso, Benedicto XVI afirmó que los narcotraficantes tendrán que rendirle cuentas a Dios.

Al final de la jornada del domingo 13, el papa se encaminó hacia el helipuerto de la basílica para dirigirse desde allí a la Base Militar del aeropuerto internacional de Sao Paulo, donde era esperado para su despedida por el vicepresidente de Brasil, José Alencar.