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El Papa inauguró el 13 de mayo la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) con una misa solemne en el santuario de Aparecida, en la que convocó a todos los latinoamericanos a una nueva evangelización. Benedicto XVI recordó que el cristianismo llegó a América hace cinco siglos y que la fe en Cristo, “que os ha conquistado con su Cruz, ha hecho de estas tierras el continente de la esperanza”. Asistían a la ceremonia unas 250,000 personas, según un portavoz de la Policía Militar brasileña. En una homilía en la que habló en portugués y español, el papa afirmó que la Iglesia “no hace proselitismo”, sino que se desarrolla “cautivando”. “Igual que Cristo atrae con la fuerza de su amor, culminado en el sacrificio de la cruz, la Iglesia cumple su misión en la medida en que, asociada a Cristo, cumple con su obra”, afirmó el Papa. Benedicto XVI, hablando en español, manifestó que el “rico tesoro” del continente latinoamericano es la fe en Dios, “que es la fuerza que vence al mundo, la alegría que nada ni nadie os puede arrebatar, la paz que Cristo conquistó para vosotros en su Cruz”. “Ésta es la fe que hizo de Latinoamérica el continente de la esperanza. No es una ideología política, ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico. Es la fe en Dios amor, encarnado, muerto y resucitado en Jesucristo, el auténtico fundamento de esta esperanza que produjo frutos tan magníficos desde la primera evangelización hasta hoy”, manifestó el papa. Los frutos, precisó el pontífice, son los numerosos santos y beatos que ha dado el continente americano. El papa teólogo recordó que Juan Pablo II convocó a los latinoamericanos a una nueva evangelización y agregó: “Y yo os lo confirmo”. Concluida la misa, el papa rezó al Regina Coeli, tras el cual pidió a los presentes que recen para que la reunión del CELAM, “produzca abundantes frutos de auténtica renovación espiritual y de incansable evangelización”. “Vosotros sois los protagonistas del destino de vuestras naciones”, proclamó el papa. Benedicto XVI volvió a destacar el papel de la familia, pidió a los padres que recen con y por sus hijos y que den ejemplo. Les animó a ser misioneros e invocó a la Virgen de Guadalupe como “modelo y guía” para las familias. El 13 de mayo, al cumplirse el 90º aniversario de la primera aparición de la Virgen de Fátima, en Portugal, Benedicto XVI la recordó y dijo que, con su fuerte llamamiento a la conversión y la penitencia, esa aparición “es sin duda la más profética de las apariciones modernas”. El papa también recordó que ese día se celebra la “marcha contra el hambre”, promovida por el Programa Mundial de Alimentos, y tuvo palabras de aliento para los pobres. Esta V Conferencia es la segunda que tiene como sede Brasil, después de la de 1955 –la primera–, que se celebró en Río de Janeiro, y en la que los asistentes pidieron al papa de entonces, Pío XII, la fundación del CELAM como organismo de coordinación pastoral. La segunda conferencia se celebró en 1968 en Medellín (Colombia), y fue inaugurada por Pablo VI; la tercera se celebró en Puebla (México) en 1979, y a la misma asistió Juan Pablo II, y la cuarta tuvo como sede Santo Domingo en 1992, y también fue inaugurada por el Papa Wojtyla. Benedicto XVI ha querido proseguir con la tradición de que sea el papa quien inaugure en tierras americanas la conferencia, y lo único que pidió fue que se celebrase en un santuario mariano. De ahí la elección del santuario de Aparecida, el corazón del catolicismo brasileño, visitado anualmente por ocho millones de fieles, situado a 170 kilómetros al norte de Sao Paulo.
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