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Para “sentir” la fe
Un nuevo enfoque para la preparación sacramental utiliza los
símbolos, los ritos y la educación de toda la comunidad
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
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El
P. Bernard Kirlin, párroco de St. Augustine, en Coral Gables,
lava los pies de 12 feligreses durante la Misa de la Cena del
Señor, el Jueves Santo. La catequesis sacramental utiliza los
sentidos y las sensaciones para educar a las personas sobre los
sacramentos. Daniel Soñé/TFC |
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El catolicismo es una fe que debe ser “sentida”, dice Elizabeth
Levitz, directora de educación religiosa de la Arquidiócesis de
Miami.
“Lo maravilloso de nuestros sacramentos es que nos conectamos
con Dios a través de las cosas ordinarias de la vida, como el
agua, el vino, el pan y el aceite”, indicó Levitz.
Entonces, ¿por qué descansar en los libros y en las
presentaciones para enseñar sobre el bautismo y la confirmación?
¿Por qué no se permite que los mismos símbolos hablen
directamente al corazón de la gente?
Ésta es la premisa tras la catequesis sacramental, un método que
ha cobrado popularidad entre las parroquias con el fin de
preparar a jóvenes y adultos para recibir los sacramentos del
bautismo y la confirmación.
La inspiración para la catequesis sacramental es el RICA –el
Rito de Iniciación Cristiana de Adultos– que ve la conversión
como una jornada, y utiliza los ritos y los símbolos
sacramentales como escalones para marcar el camino.
De la misma manera que la parroquia se regocija con los nuevos
católicos durante la Vigilia Pascual y puede echar un vistazo a
la jornada de su conversión durante la Cuaresma, la catequesis
sacramental procura involucrar a la comunidad completa en el
proceso educativo de quienes serán confirmados o bautizados.
“Si sacamos el salón de clases y lo colocamos en la iglesia, con
Jesucristo en el centro, se convierte en una experiencia
totalmente distinta”, expresó Anita Brown, directora de
educación religiosa en la parroquia Our Lady of the Lakes, en
Miami Lakes, donde se estableció el programa hace unos cuatro
años.
La catequesis sacramental enseña a los católicos que recibir los
sacramentos no es como ir al mercado a buscar leche. También les
enseña que el no haber recibido todos los sacramentos, no les
excluye de aprender más sobre su fe.
“Ésa es la mentalidad que nos ha afectado por mucho tiempo”,
indicó Brown, quien creció en una familia católica y fue testigo
del poder del RICA cuando acompañó a su esposo durante esa
jornada hacia la Iglesia hace 12 años.
“Aunque era producto de una escuela católica y crecí en una
familia muy devota, cada semana me asombraba más y pensaba: ‘Yo
no sabía eso. Yo no sabía eso’”, comentó Brown. “El proceso me
llevó en una jornada, una jornada de fe, en la que pude entender
con mayor profundidad y a un nivel adulto de qué se trataba la
fe que se me había dado”.
Brown dijo que se sintió muy inspirada, “y es por eso que
realizo este trabajo en la actualidad”.
Nuevos grupos juveniles
Eso es lo que ha inspirado la formación de cinco nuevos grupos
juveniles en la parroquia St. Jerome, en Fort Lauderdale, y una
abundancia de asistentes a las 40 horas de devoción que se
realizan anualmente para coincidir con la fiesta de su patrón.
“Utilizamos todo lo que hacemos y lo relacionamos a la
participación de toda la comunidad en esta jornada de fe”, dijo
el P. Kenneth Schwanger, párroco de St. Jerome.
El P. Schwanger admite que cuando comenzó hace cinco años, su
meta no era establecer la catequesis sacramental o la catequesis
de toda la comunidad.
“Nos preguntábamos qué íbamos a hacer, y luego colocamos todas
estas piezas juntas hasta que nos dimos cuenta de que esto es a
lo que se le llama la catequesis de toda la comunidad. Es algo
muy bueno”, expresó el sacerdote.
Los cinco nuevos grupos juveniles –la parroquia no tenía grupos
juveniles anteriormente– son el resultado directo de la manera
en que la parroquia prepara actualmente a los niños para recibir
los sacramentos. A los padres se les envía los libros para que
estudien con sus hijos. Los niños van a la iglesia una vez a la
semana y se dividen en pequeños grupos de discusión, a los que
comienzan a sentir como sus grupos juveniles.
Dado que tanto los niños de las escuelas públicas como los
estudiantes de St. Jerome participan en los grupos, “los
estudiantes que toman clases de religión todos los días no están
repitiendo lo que hicieron la semana anterior, y por eso no se
aburren ni dejan de prestar atención. Al contrario, están
haciendo algo nuevo y refrescante”, explicó el P. Schwanger.
Mientras tanto, los padres también aprenden.
“Lo que intentamos hacer es enviar a la casa el aprendizaje con
los libros, para que los padres acompañen a los estudiantes en
su jornada de formación”, indicó el párroco de St. Jerome. “Es
una manera sutil para que los adultos refresquen sus
conocimientos o aprendan por primera vez los fundamentos
doctrinales de su fe, y hasta las oraciones de su iglesia”.
Cada vez que tiene la oportunidad, el P. Schwanger incorpora a
la liturgia dominical los ritos asociados al RICA y a la
catequesis sacramental.
“La propia acción litúrgica incluye un momento sacramental,”
dijo el Padre. “Te sumerges en lo que haces, como en la Vigilia
Pascual, cuando renovamos las promesas de nuestro bautismo”.
Óleo y piedras
En Our Lady of the Lakes, Brown utiliza la catequesis
sacramental para preparar a las familias que llevan a sus hijos
para recibir el bautismo y a los jóvenes que se preparan para la
confirmación.
En uno de los rituales, la familia completa se acerca a las
aguas bautismales y se bendicen unos a otros. Para la
confirmación, los santos óleos son llevados en una procesión por
el templo mientras se eleva el incienso y la congregación canta
Veni Sancti Spiritu (“Ven, Espíritu Santo”). Al mismo
tiempo, los participantes sostienen una roca a la que se le ha
aplicado óleo y ha sido perfumada con incienso.
“Les damos una catequesis sobre la naturaleza sagrada de dichos
óleos, de dónde provienen y su significado en la vida
sacramental de la Iglesia”, explicó Brown.
La reacción de la comunidad ha sido positiva.
“A menudo los padres de los candidatos a la confirmación o los
católicos de nacimiento me preguntan: ‘¿Por qué no podíamos
hacer esto cuando me confirmé?’”, dijo. En otra ocasión, una
mujer se le acercó y le dijo: “Yo creía que ya era muy tarde
para mí. Tengo 73 años. ¿Puedo hacer mi Primera Comunión?”
“Ése es el poder de la catequesis litúrgica, la catequesis
sacramental, de toda la catequesis parroquial”, explicó Brown.
“Todo el mundo tiene hambre espiritual”, dijo Levitz. “Es parte
de la naturaleza humana. Escuchamos a la gente decir: ‘Soy una
persona espiritual, pero no me interesa la religión’. Tenemos
que unir ambos elementos. Debemos ofrecer experiencias a la
gente en la iglesia y a través de la iglesia, con sus hermanos
feligreses, para que su lado espiritual quede satisfecho”.
Brown dijo que la participación continua de quienes recibieron
los sacramentos es la mejor manera para medir el éxito de la
catequesis sacramental. Predijo que la experiencia sería similar
a la de quienes se educan a través del RICA.
“Los vemos como lectores en el futuro, como ministros
extraordinarios de la Sagrada Comunión, como ujieres, y
trabajando en el festival parroquial”, añadió Brown. “El éxito
se logrará cuando sientan que se han convertido en parte de la
comunidad”.
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