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EN COMUNIÓN

V O Z    D E L    A R Z O B I S P O

Estamos cumpliedo nuestras promesas

Mis queridos amigos:

Arzobispo John C. Favalora

Hace cinco años, cuando nos reunimos en Dallas, los Obispos de los Estados Unidos hicimos una serie de promesas.

Al firmar la Carta para la Protección de los Niños y Jóvenes, prometimos trabajar para sanar las heridas y promover la reconciliación con las víctimas y los sobrevivientes del abuso sexual; para garantizar una respuesta eficaz a las alegaciones de abuso sexual de menores de edad; para asegurar nuestra fidelidad a los procedimientos establecidos en la carta; y para proteger a los fieles en el futuro, estableciendo programas para crear un “ambiente seguro” en nuestras iglesias y escuelas.

Cinco años después de esa reunión de junio de 2002, estamos cumpliendo nuestras promesas, individualmente y colectiva-mente. Como obispos, les hemos pedido insistentemente a las víctimas que informen a la Iglesia y a las autoridades civiles sobre abusos ocurridos en el pasado. Hemos promovido la reconciliación al ofrecerles a las víctimas ayuda espiritual y asesoramiento psicológico.

Cada diócesis ha adoptado procedimientos para responder tanto a las alegaciones de abuso sexual ocurrido en el pasado como a las alegaciones de abuso sexual ocurrido actualmente. Estos procedimientos incluyen el designar a un coordinador que proporcione cuidado pastoral inmediato a cualquier persona que reporte una alegación de abuso, y el nombrar a una junta examinadora, integrada por profesionales, para que evalúe las alegaciones de abuso y aconseje al obispo sobre cómo responder.

Nuestra respuesta incluye suspender del ministerio inmediata-mente a cualquier persona acusada de abuso sexual, y buscar sanciones más permanentes para los sacerdotes y diáconos que han admitido o han sido encontrados culpables de haber cometido hasta un solo acto de abuso. También divulgamos todas las alegaciones de abuso a las autoridades civiles para posible procesamiento criminal.

Para cerciorarnos de que estamos cumpliendo con estos procedimientos, cada diócesis se somete una vez al año a una inspección conducida por una firma independiente, la mayoría de cuyos empleados son agentes retirados del FBI.

Cada diócesis también ha establecido programas para investigar el historial criminal de sus empleados y voluntarios, ya sean miembros del clero, religiosos, o padres de familia. Además, el personal y los voluntarios diocesanos reciben entrenamiento sobre cómo enfrentar a abusadores potenciales para evitar que el abuso sexual ocurra en el futuro.

En cada uno de estos casos, la Arquidiócesis de Miami se ha mantenido fiel a sus promesas, y las inspecciones han comprobado que estamos siguiendo los procedimientos propuestos en la carta firmada por los obispos.

Tanto yo u otros funcionarios Arquidiocesanos nos hemos entrevistado con las víctimas locales de abuso que han aceptado nuestra invitación. Nuestra coordinadora de ayuda a las víctimas ha escuchado sus historias y las ha referido a asesoramiento.

Hemos actuado rápidamente para suspender del ministerio a cualquier persona que haya sido acusada de abuso sexual, aunque el incidente haya ocurrido hace mucho tiempo. Hemos ampliado y clarificado las responsabilidades de nuestra junta examinadora, que había sido establecida tres años antes de la carta de Dallas. También hemos abierto nuestros archivos a los abogados del esta-do en los condados de Miami-Dade y Broward, archivos que datan en muchos casos al establecimiento de la diócesis hace casi 50 años.

Para asegurar la seguridad de los niños confiados a nuestro cuidado, revisamos el historial de cada empleado o voluntario, sea clero o seglar, que tiene contacto con los niños en nuestras escuelas y parroquias. Hasta ahora, hemos tomado las huellas dactilares de casi 20,000 personas para someterlas a esta revisión de historial criminal.

Otras 16,000 han tomado el curso Virtus, nuestro programa “de ambiente seguro.” También hemos introducido “Teaching Touching Safety” (“Para Crear Una Seguridad Acogedora”), un plan de estudios que instruye a los niños sobre cómo protegerse de cualquier tipo de abuso. Este programa, creado específica-mente para niños, se enseña en nuestras escuelas y clases de educación religiosa con la meta de prevenir el abuso a los niños.

Hemos instituido nuevos procedimientos para los sacerdotes externos -aquellos que vienen de otras diócesis- para asegurarnos de que no hayan sido acusados de abuso en el pasado y compro-bar que tienen el visto bueno de sus obispos o superiores religiosos.

Hemos publicado tres informes -en diciembre del 2003, enero del 2005 y octubre del 2006- que detallan el número de los sacerdotes que han servido en nuestra arquidiócesis y han sido acusa-dos de abuso (o aquí o en otra diócesis) así como las cifras de lo que hemos pagado por satisfacer demandas civiles y por proporcionar asesoramiento a las víctimas de abuso.

Estos programas y esfuerzos demuestran nuestro compromiso por la seguridad y el bienestar de los niños, los jóvenes y los adultos vulnerables confiados al cuidado de la Iglesia. Pero ningún programa o combinación de programas puede garantizar que nunca ocurra el abuso sexual.

La triste realidad es que el abuso sexual no es sólo un problema de la Iglesia. Es un problema de la sociedad. La mayoría de los casos de abuso sexual de niños ocurre dentro de sus propios hogares, y los culpables son miembros de la familia o amigos cercanos de la familia. Esto es una realidad muy diferenta a la cual se nos inculcó como niños: la del desconocido que esperaba en la calle para raptar a los niños.

También, durante las últimas tres décadas, ha evolucionado nuestro entendimiento del problema de abuso sexual a los niños. Ahora lo vemos como un crimen serio, de la misma forma que la violencia doméstica ya no es una cuestión privada o un secreto de familia. Quizás más importante, ya no creemos que los abusadores puedan ser tratados psicológicamente y “curados” de su enfermedad -algo que los profesionales también creyeron hace años.

La honestidad y transparencia de los obispos con respecto a este tema es un cambio agradable respecto al silencio con que se trataba años atrás -silencio que causó tanto dolor y sufrimiento y permitió que se enconara el pecado. Sin embargo, no podemos juzgar a los que vivieron en el pasado por los estándares del presente. Los obispos de hoy han aprendido de estas lecciones, y no estamos dispuestos a que se repita el pasado doloroso.

Los obispos de hoy queremos entender el por qué y el cómo de lo sucedido. Encargamos un estudio independiente, hecho por la universidad John Jay de Justicia Criminal, para examinar el período histórico entre 1950 y 2002; para intentar descubrir las causas posibles de esta erupción de abusos que ocurrieron durante estas décadas particulares.

De hecho, ninguna otra institución ha tenido que examinar su conciencia tan detalladamente como la Iglesia Católica. Ninguna otra institución ha estudiado el fenómeno del abuso sexual de niños a tal profundidad. Y ninguna otra institución está haciendo tanto como la Iglesia Católica para prevenir el abuso en el futuro.

En este quinto aniversario de la Carta de Dallas, me uno a los obispos para reafirmar “nuestro firme compromiso de crear un ambiente seguro dentro de la Iglesia para niños y jóvenes.  Nosotros, a quienes se nos ha dado la responsabilidad de ser pastores del pueblo de Dios, continuaremos, con su ayuda y con la plena colaboración de todos los fieles, trabajando para restaurar los vínculos de confianza que nos unen.
 

 

 


Preguntas frecuentes

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Funcionarios

Próximos entrenamientos de “Virtus”

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Preguntas frecuentes

 

¿Cuál era el procedimiento seguido por la Arquidiócesis de Miami en el pasado, cuando trataba los alegatos de abuso o mala conducta sexual?

A mediados de la década de 1980, la Arquidiócesis elaboró un procedimiento para responder a los alegatos de abuso sexual. El procedimiento requería investigar los alegatos; informar a las autoridades civiles, las que también los investigaban; ofrecer tratamiento psicológico al acusado, a veces en programas residenciales; y ofrecer orientación a las presuntas víctimas. Luego, la Arquidiócesis seguía las recomendaciones de los doctores y otros asesores civiles y seglares para reasignar al individuo acusado.

¿Cuál es el procedimiento a partir de la reunión de los ObisposCatólicos en Dallas, en junio de 2002?

Cuando se recibe un alegato, se informa a las autoridades civiles y se informa a la Junta Revisora arquidiocesana. La Junta le presenta sus recomendaciones al Arzobispo. Si las alegaciones son creíbles, se le impone al acusado una suspensión administrativa. El caso se refiere al Vaticano para que conduzca una investigación y determine una resolución apropiada, de acuerdo con el derecho canónico (de la Iglesia). Se ofrece asesoramiento psicológico a la presunta víctima, así como al acusado.

¿Por qué es que ahora estos alegatos se han hecho públicos?

Debido, en parte, a la atención nacional que acompañó al escándalo de abuso sexual a través de la nación. Tras años de sufrir en silencio, las víctimas se enteraron de que no estaban solas y comenzaron a hacer públicas sus experiencias. Eso explica por qué muchos de estos casos han tomado a la Arquidiócesis por sorpresa. No habíamos recibido aviso ninguno de alegatos de abuso sexual hasta que los abogados de las presuntas víctimas presentaron sus demandas legales. Aunque la Arquidiócesis ha invitado repetidamente a las víctimas de abuso a acercarse a la Iglesia para ofrecerles atención pastoral, muchas han decidido entablar demandas civiles primero.

¿Se han utilizado los fondos de ABCD para pagar acuerdos u honorarios legales?

No. El dinero recaudado por ABCD es destinado para las escuelas pobres, las parroquias pobres, Caridades Católicas y otros servicios pastorales. Un informe completo de cómo se utilizan los fondos de ABCD se presenta cada año en el reporte financiero arquidiocesano, publicado en La Voz Católica y The Florida Catholic.

Aún si el seguro cubre la responsabilidad, ¿no estamos nosotros, como católicos, pagando las primas del seguro?

Sí. Como toda familia, individuo y negocio, la Arquidiócesis paga las primas por toda clase de seguros: compensación para los trabajadores, responsabilidad general, responsabilidad por la propiedad, y responsabilidad por los vehículos.

Cuando la Arquidiócesis llega a un acuerdo por una reclamación, ¿significa que el acusado es culpable?

No. El hecho de que la Arquidiócesis establezca un acuerdo sobre una demanda, no significa que el acusado sea culpable. Los procedimientos civiles nunca resuelven la cuestión de la culpabilidad o de la inocencia del acusado. Pero se llega a un punto en que los gastos legales de defender los pleitos exceden las demandas financieras del acusador. En el caso de la Arquidiócesis, el gasto total de zanjar estos pleitos ha sido mucho menos que el de los gastos legales en que se habría incurrido, y menos que las cantidades que los demandantes buscaban originalmente.

¿Qué les sucede a los sacerdotes que han sido acusados, pero cuyos casos no se han resuelto?

Siempre que haya una demanda por mala conducta sexual que implique a un sacerdote o a un diácono, la alegación se trata en tres niveles: criminal, civil y canónico. La policía y las cortes se encargan de los aspectos civiles. En el proceso canónico, si el Arzobispo, después de consultar a la Junta de Revisión de la Arquidiócesis, determina que una acusación podría ser verdad, tiene la obligación de reportarla a la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, cuya competencia para manejar el caso es exclusiva. En ese instante, el sacerdote queda suspendido para aguardar la decisión de la Santa Sede. Si el procedimiento canónico prueba que las alegaciones son infundadas, el sacerdote o el diácono es restituido al ministerio activo, y la Arquidiócesis toma medidas para restablecer su buen nombre. Si el abuso sexual de un menor de edad se admite o se establece durante los procedimientos canónicos, el sacerdote o diácono cesa permanentemente de ejercer su ministerio, y puede ser devuelto al estado laico por Roma. Un sacerdote o un diácono acusado también puede retirarse del ministerio activo y proceder al proceso canónico de revisión. En este caso, aunque la pena de perder el estado sacerdotal no se haya aplicado, el acusado no puede celebrar la misa en público, ni administrar los sacramentos ni presentarse en público como sacerdote o diácono. Se le indica que lleve una vida de oración y penitencia.

¿Cómo podemos estar seguros de que un sacerdote que viene de otra diócesis o de otro país no ha sido acusado de abuso sexual?

Durante muchos años, la Arquidiócesis ha dispuesto de un procedimiento que debe observarse cuando un religioso o un sacerdote de otra diócesis solicita ejercer su ministerio aquí. En noviembre de 2004, este procedimiento fue revisado para aplicarlo incluso a los sacerdotes que vienen a la Arquidiócesis con motivo de un solo evento ministerial. Cada sacerdote debe presentar al párroco o al administrador un celebret (documento que indica que el sacerdote está autorizado por su obispo o superior religioso para el ejercicio público de su ministerio). Para un servicio de hasta un mes, se envía al canciller un Certificado de Aptitud para el Ministerio Sacerdotal, firmado por el obispo diocesano o el provincial religioso. Para servir durante un período más extenso, el primer paso es que el obispo diocesano o el superior religioso del sacerdote envíe una carta al Arzobispo Favalora, que indique la disponibilidad del sacerdote. A los sacerdotes que deseen servir en la Arquidiócesis por un mes o más, también se les pide que llenen el Formulario de la Base de Datos de los Sacerdotes, proporcionando información sobre sus antecedentes personales, educación, manejo de idiomas, servicios ministeriales anteriores, etc. Una vez que se recopilan todos los documentos, el expediente se presenta al Arzobispo Favalora para su consideración. No se concede ninguna facultad a ningún sacerdote externo, por ningún período de tiempo, sin estos documentos y la aprobación del Arzobispo. (El texto completo del “Protocolo para los sacerdotes externos que deseen servir en la Arquidiócesis de Miami” se encuentra en el sitio de la Arquidiócesis en Internet: www.miamiarch.org.)

¿Qué está haciendo la Arquidiócesis para prevenir el abuso sexual contra niños en el futuro?

Desde 1999, la Arquidiócesis de Miami ha implementado un programa de verificación e investigación del personal de la Iglesia. Este esfuerzo por crear un ambiente seguro para los niños y los adultos vulnerables requiere que la Arquidiócesis investigue los antecedentes penales de todos sus empleados, incluyendo al clero, los religiosos, los seminaristas, los laicos y los voluntarios con acceso a los niños. Además, la Arquidiócesis ofrece un entrenamiento que alerta a todo el personal de la Iglesia con respecto al abuso sexual, específicamente de niños.

¿Qué tipo de investigaciones de los antecedentes penales se están realizando?

Actualmente, se están llevando a cabo dos tipos de investigaciones: una a nivel estatal y la otra a nivel nacional. Las investigaciones de antecedentes a nivel estatal son procesadas por el departamento de Policía de la Florida, y las investigaciones a nivel nacional son procesadas por la Agencia Federal de Investigaciones (FBI). Las investigaciones a nivel estatal se aplican a todos los voluntarios que estén sirviendo 20 horas o menos por semana y que tengan acceso a niños, y a todos los voluntarios que trabajen en el cuidado supervisado de niños. (El cuidado supervisado de niños se define como la situación de un individuo que está bajo la supervisión y en la presencia física de un empleado adulto de la Arquidiócesis de Miami. Quienes no satisfagan estos criterios, no se consideran supervisados.) Las investigaciones a nivel nacional se aplican a todos los sacerdotes, religiosos, seminaristas y empleados laicos, así como a todos los voluntarios y contratistas independientes que sirvan más de 20 horas por semana con acceso a los niños, y a los que ejerzan el cuidado no supervisado de niños.

¿Las investigaciones se realizan solamente una vez, a la hora de emplear a una persona?

Los resultados de las investigaciones del clero, religiosos, seminaristas, empleados y voluntarios son válidos por 5 años. Nuevas verificaciones de los antecedentes penales se realizarán 5 años después de la investigación anterior.

¿Qué sucede si una verificación de antecedentes revela un expediente de actividad delictiva?

Si se encuentran antecedentes penales, se notifica al párroco, al director de escuela o al jefe de departamento apropiado, y se envía una copia de los resultados al abogado de la Arquidiócesis. En este punto, se revisa el expediente de la persona y se toma una decisión con respecto al empleo o al ministerio del individuo.

¿En qué consiste el programa “Virtus” y cómo se está implementando?

“Virtus” capacita a los adultos para proteger a los niños. El programa hace que los participantes tomen conciencia de las señales del abuso sexual contra un niño, de los métodos y los medios mediante los cuales se comete el abuso, y de cinco fáciles pasos que uno puede dar para prevenir el abuso sexual contra los niños. Los infractores tienen maneras de emplear nuestras interacciones legítimas con los niños y la gente joven en su provecho. “Virtus” ayuda a que la Arquidiócesis sea un lugar seguro para los niños y a prevenir el abuso sexual contra ellos, dentro de la Iglesia y en la sociedad en general.

¿Es posible identificar o disuadir a los potenciales abusadores sexuales?

No hay manera de predecir quién puede ser un abusador sexual. Lo mejor que podemos esperar hacer es disuadirlos. El programa “Virtus” establece mecanismos de seguridad que envían una advertencia a todos los abusadores y a los abusadores potenciales: el abuso contra los niños no se tolera; los niños están bajo una protección vigilante; las víctimas son escuchadas y atendidas para salvarlas de nuevos abusos; y los infractores son identificados y castigados. Este programa ayuda a que las iglesias sean sitios seguros para todas las personas, especialmente los niños.

El programa de “Virtus” es sólo para adultos. ¿Se está haciendoalgo para los niños?

La Arquidiócesis ha identificado tentativamente el programa “Teaching Touching Safety” como su programa para los niños. Este programa fue creado por las mismas personas que crearon “Virtus”. Los puntos fuertes de este programa son que es apropiado para la edad, o instrumentado para los diferentes niveles escolares de los niños. Además, es enseñado por maestros que conocen el nivel de asimilación de sus alumnos. Por otra parte, los padres podrán optar por no participar en el programa. No se le enseñará nada a sus hijos a menos que ellos lo aprueben. El programa “Teaching Touching Safety” (“Para Crear una Seguridad Acogedora”) también incluye un componente educativo para los padres.

¿Qué está haciendo la Iglesia por las víctimas?

Cuando la Arquidiócesis tiene noticia de una alegación, se ofrece asesoramiento a la supuesta víctima y la Arquidiócesis se acerca a ella para comenzar el proceso de sanación pastoral.\

¿Qué debo hacer si he sido víctima de abuso sexual por parte de un sacerdote, religioso o laico que trabaje para la Arquidiócesis?

Debe informarlo a la policía o al teléfono especial para casos de abuso del Departamento de Niños y Familias: 1-800- 96ABUSE. Después de reportar el abuso a las autoridades civiles, usted puede notificar a la Arquidiócesis llamando a nuestra Coordinadora de Ayuda a las Víctimas, Vicki Kaufmann (1- 866- 80ABUSE), o entrar en contacto con Msgr. William Hennessey, Vicario General: 305-762-1222.

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Hasta abril de 2007, éstas son las cifras y las cantidades actuales relacionadas con las alegaciones de conducta sexual incorrecta, conciliaciones y honorarios legales

Desde que la Arquidiócesis de Miami fue fundada en 1958,se han presentado alegaciones de conducta sexual incorrecta con menores de edad que implican a 49 sacerdotes, los que representan menos de1% de los 4,333 sacerdotes que han trabajado en la Arquidiócesis.

 

Los Programas de Seguros de la Arquidiócesis de Miami han reportado 13,292reclamaciones, desde su establecimiento en 1966,como sigue:

 

Los Programas de Seguros dela Arquidiócesis de Miami hanpagado $204.8 millones por el total de las reclamaciones,desde su establecimiento en1966, como sigue:

 

Los Programas de Segurosde la Arquidiócesis de Miamihan pagado $26.1 millonesen conciliaciones y gastoslegales y de consejería vin-culados con alegaciones deconducta sexual incorrectahechas por menores, y queimplican a sacerdotes, laicosy religiosos (Hermanos yHermanas), como sigue:

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Funcionarios

Coordinador de “Virtus” Diácono
Frank O’Gorman

 Frank O’Gorman

El Diácono Frank O'Gorman fue nombrado coordinador del entrenamiento “Virtus” enjulio del 2004.

Su primera responsabilidad es implementar “Virtus”, el programa para adultos que ha sido escogido por la Arquidiócesis para ayudar a crear un ambiente seguro en las escuelas y parroquias católicas del sur de la Florida. El programa es obligatorio para los nuevos empleados de la Arquidiócesis, así como para todos los sacerdotes, diáconos, maestros y voluntarios.

Su segunda meta es implementar “Teaching TouchingSafety” (“Para Crear una Seguridad Acogedora”), un programa similar, apropiado para los niños, que les enseña a mantenerse lejos de los agresores potenciales.

Los que enseñan “Teaching Touching Safety” son los maestros de escuela, que conocen el nivel de comprensión de sus estudiantes. Los padres tienen que aprobar la participación de sus hijos en “Teaching Touching Safety”. El programa también contiene un componente educativo para los padres.

Para obtener más información acerca de “Virtus”, ofrecerse como voluntario o para asistir a una sesión del programa, llame al Diácono O'Gorman al 305-762-1250 o envíe un correo eletrónico a 1franko@bellsouth.net.
 

El programa “Para Proteger a los Hijos de Dios” busca personas interesadas en servir como entrenadores de“Virtus” y ayudar a los demás a reconocer las indicaciones de abuso sexual y de posibles abusadores. Para ofrecerse como voluntario o programar una sesión de “Virtus” en su parroquia, escuela o agencia, llame al Diácono Frank O'Gorman al 305-762-1250 o envíe un correo electrónico a mailto:1franko@bellsouth.net.
 

La verificación del personal y los voluntarios
Myriam Leinweber, Vicky Carpio

 Myriam Leinweber

Con una máquina portátil de huellas dactilares, Myriam Leinweber y Vicky Carpio recorren la Arquidiócesis de Miami.

Como coordinadoras del programa de verificación del personal y los voluntarios, pasan sus días tomando las huellas dactilares de empleados arquidiocesanos, incluyendo sacerdotes, religiosos y diáconos, así como de todos los voluntarios que tengan contacto con los niños – desde las “madres de aulas” en las escuelas hasta los directores de retiros espirituales para jóvenes.

La máquina portátil les permite obtener una grabación digital de las huellas y al mismo tiempo mandársela por vía electrónica a las oficinas del FBI o del departamento de policía de la Florida (FDLE). Son estas las agencias que revisan el historial criminal de las personas.

 Vicky Carpio

“Ya no usamos tinta negra, lo cual agrada a las personas”, dijo Leinweber.

La mitad de las veces, ella y Carpio se encuentran en las parroquias, tomando las huellas de grandes grupos de empleados y voluntarios. Así les ofrecen a los párrocos y a los directores de las escuelas católicas una manera conveniente de cumplir con los requisitos de la Arquidiócesis en cuanto al programa de “Ambiente Seguro” para los niños y adultos vulnerables. El resto del tiempo, Leinweber y Carpio atienden a individuos en su oficina, localizada dentro del Centro de Cuidado a los Ancianos Villa María, 1050 N.E. 125 St., North Miami. (Para pedir una cita, llamar al 305-891-5664)

Las investigaciones demoran entre 24 y 48 horas y los resultados son totalmente confidenciales. Si devuelven un hit de antecedentes penales, se le hace saber al párroco o al director de escuela por medio de una carta que indica el tipo de ofensa cometida. El párroco o director de escuela entonces puede discutir la cuestión confidencialmente con la persona.

“Ellos deciden que hacer”, dijo Leinweber. “Nosotros no divulgamos los historiales a nadie”.

Muchos les preguntan a Leinweber y a Carpio por  qué la Arquidiócesis insiste en investigar su historial.

“Preguntan, 'por qué tenemos que hacer esto?'” dijo Carpio.

De hecho, la Arquidiócesis requiere que toda persona que tenga acceso a los niños someta sus huellas cada cinco años para que se investigue su historial.

“Todo tipo de voluntario, aunque sean padres acompañando a una excursión escolar”, debe cumplir con este requerimiento, explicó Leinweber.

“No quiero a un voluntario yendo a una excursión con mis hijos si esa persona tiene una historia de abuso a los niños o tendencias agresivas”, dijo Carpio. “Y de que otra manera me puedo enterar?”

“Creo que es importantísimo”, dijo María Elena del Campo, asistente del párroco de St. Hugh en Coconut Grove, donde Leinweber y Carpio recientemente se pasaron una mañana tomando las huellas dactilares de empleados y contratistas.

“Es una regla muy clara”, dijo Campo. “Tenemos una escuela y una parroquia y no queremos que nadie con problemas esté involucrado con los niños.”

Coordinadora de asistencia a las víctimas
Vicki Kaufmann

 Vicki Kaufmann

Vicki Kaufmann fue nombrada Coordinadora de Asistencia a las Víctimas en la Arquidiócesis de Miami en marzo de 2003. Presta servicios de información y de remisión a cualquier persona que afirme haber sido víctima de un abuso sexual por parte de un sacerdote o un diácono de la Arquidiócesis.

El papel de Kaufmann es escuchar a las víctimas, realizar la valoración inicial, e informar de cualquier nueva alegación a la autoridad competente. También hace los arreglos necesarios para que las víctimas reciban el asesoramiento o la terapia apropiada. Kaufmann tiene 23 años de experiencia en asesoramiento, y posee un diploma como especialista en vida familiar.

Se ha establecido una línea telefónica especial para que los interesados se comuniquen con ella de manera directa y confidencial. El número gratuito es 1-866-80ABUSE (1-866-802- 2873). Kaufmann escucha y responde a los mensajes diariamente, durante horas de oficina, de lunes a viernes. Las llamadas son recibidas únicamente por ella.

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Próximos entrenamientos de "Virtus"

He aquí información sobre los próximos entrenamientos “Virtus”. Para programar una sesión de“Virtus” en su parroquia, escuela o agencia, llame al 305-762-1250 o envíe un correo electrónico 1franko@bellsouth.net.

Julio

  • Sábado, 14 de julio, 9 a.m.,St. Louis, 7270 S.W. 120 St., Pinecrest

  • Sábado, 14 de julio, 9 a.m.,St. Louis, 7270 S.W. 120 St., Pinecrest

  • Sábado, 14 de julio, 10 a.m.,Little Flower, 1805 Pierce St., Hollywood

  • Sábado, 21 de julio, 9:30 a.m.,San Isidro, 2310 Martin Luther King Blvd., Pompano Beach

Agosto

  • Sábado, 4 de agosto, 10 a.m.,LittleFlower,|1805 Pierce St., Hollywood

  • Jueves, 16 de agosto, 9 a.m., Msgr. Edward Pace High School,15600 N.W. 32 Ave., Miami Gardens.

  • Jueves, 23 de agosto, 7 p.m.,St. John Neumann, 12125 S.W. 107 Ave., Miami

Septiembre

  • Jueves, Sept. 18, 7 p.m.,Epiphany, 8081 S.W. 54 Ct., Miami

Octubre

  • Sábado, Oct. 20, 9 a.m.,St. Louis,7270 S.W. 120 St., Pinecrest

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Números de contacto

Directora del programa Ambiente Seguro (Safe Enviroment)
Mary Ross Agosta
mragosta@theadom.org

Coordinador del programa “Virtus”
Diácono Frank O'Gorman
305-762-1250
1franko@bellsouth.net

Coordinadora de Asistencia a las Víctimas
Vicki Kaufmann
1-866-80-ABUSE
1-866-802-2873

Coordinadoras de Investigación de Historial
Myriam Leinweber y Vicky Carpio
305-891-5664


Cómo consultar en Internet los estatutos
y la política sobre el abuso sexual
 

La política de la Arquidiócesis de Miami para mantener a los niños libres de abusos sexuales, los procedimientos para informar sobre los posibles abusadores y el texto de “Tiempo de Sanación” del 2004 y “Proteger a los Hijos de Dios” del 2005 y 2006, pueden consultarse en el sitio de la Arquidiócesis en Internet: www.miamiarch.org. El sitio también contiene la “Carta para la Protección de los Niños y Jóvenes” de los Obispos Estadounidenses. Para informar sobre un posible caso de abuso a las autoridades civiles, llame a la línea especial de la Florida:1-800-96ABUSE.
 

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