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 Tejiendo lazos más allá de las fronteras

Programa juvenil ecuménico fomenta la armonía entre musulmanes, judíos, protestantes y católicos

 Hna. Ondina Cortés, RMI

En los días pasados, algunos grupos juveniles de Miami y el colegio LaSalle recibieron una visita poco común. Alrededor de 15 jóvenes de Alemania, algunos católicos, la mayoría musulmanes y protestantes, compartieron con Encuentros Juveniles, el grupo de jóvenes de la Inmaculada y Casa Manresa. Durante esos días se hospedaron en el Centro Juvenil.

Ellos forman parte de un programa juvenil ecuménico dirigido por Karl Luster-Haggeney, un católico con un sueño: crear mayor armonía entre jóvenes musulmanes, judíos, protestantes y católicos para poder avanzar hacia un mundo más fraterno. En Alemania, como aquí, preocupa que nuestros países y pueblos no estén abiertos a los emigrantes, al pluralismo cultural y religioso; preocupa que no sepamos descubrir la riqueza que trae la diversidad.

 Jóvenes protestantes, católicos, judíos y musulmanes provenientes de Alemania, se reunieron en plena armonía con jóvenes católicos de Miami.
Fotos: Cortesía de Ondina Cortés

El grupo era variado; algunos eran nacidos en Alemania, otros en Marruecos y Turquía. Los jóvenes intercambiaron experiencias y conocimientos acerca de sus costumbres, comida y música. Los de aquí compartieron con los visitantes aspectos de su cultura y de sus programas juveniles. Algunos de los visitantes recibieron su primera clase de salsa y casino, comieron gallo pinto y aprendieron a distinguir entre los plátanos de comer como fruta y los de freír.

 Un momento de camaradería y convivencia entre jóvenes de diferentes religiones y culturas.

Ésta es la segunda vez que Karl trae a un grupo para conocer cómo vivimos en los Estados Unidos de América. Claro que, en Miami, lo que ha conocido es casi un pedazo de América Latina. Cuando vino con el primer grupo, hace dos años, nos animó para que le visitáramos cuando fuéramos a la Jornada Mundial de la Juventud (Colonia, 2005). Así llegamos a la pequeña villa de Liesborn, en Münster, al norte de Alemania. Allí fuimos acogidos en las casas de los feligreses de San Damián y San Cosme, convivimos con ellos y así comenzaron a crearse lazos de amistad.

En estos días también nos han devuelto la visita 20 personas de esas familias que nos hospedaron en Liesborn. Ha sido un gozo reencontrarnos y poder devolver con alegría las muchas atenciones que tuvieron con nosotros. Durante la Semana Santa se hospedaron en nuestras casas, y participaron con nosotros en las celebraciones del Triduo Pascual.

Esta convivencia nos ayuda a seguir creyendo que la paz y la armonía son posibles; que, como ha dicho el Papa en su reciente mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud: “El amor es la única fuerza capaz de cambiar el corazón del hombre y de la humanidad entera, haciendo fructíferas las relaciones entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres, entre culturas y civilizaciones”.

Jesús resucitado es la garantía de que la vida y el amor son mas fuertes que la muerte y la violencia. Esta tarea de abrir caminos de comprensión y respeto la hemos de realizar con “los de allá”, pero, sobre todo, con “los de acá”.

Misionera claretiana.
ocortes@theadom.org