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Granjeros piden reforma ante temor de perder siembras por falta mano de obra

Juan Maltes
EFE

Ante el incremento de redadas contra indocumentados, granjeros de Carolina del Norte solicitaron al Senado que apruebe lo antes posible la ley de reforma migratoria, porque temen que sus productos se pierdan por falta de mano de obra.

Jake Parker, director ejecutivo de la Oficina de Granjeros de Carolina del Norte, dijo que “los críticos de la reforma (migratoria) están muy equivocados” si piensan que los trabajadores hispanos quitan el trabajo a los estadounidenses.

“Por ejemplo, aquí, en Raleigh (al noreste de Charlotte), durante un buen tiempo colocamos avisos en las emisoras locales ofreciendo trabajo a los estadounidenses, pero hasta el momento solamente hemos recibido dos llamadas”, señaló en entrevista telefónica.

“Siempre hay quejas de que los inmigrantes latinos quitan los trabajos a los americanos, pero la verdad es que éstos no quieren ir al campo a sembrar y recolectar los productos, porque no les gusta estar a la intemperie”, explicó.

Sin embargo, en opinión de Parker, los hispanos están siempre dispuestos a realizar esos trabajos, porque son muy buenos trabajadores y puntuales.

La semana pasada, granjeros y agricultores se presentaron en la oficina estatal de Agricultura en Raleigh y advirtieron a los funcionarios que podría haber una crisis económica por la falta de mano de obra, si el Congreso federal no aprueba lo antes posible la reforma migratoria que se discute en estos momentos en el Senado.

Cifras de la Oficina del Censo indican que en Carolina del Norte viven alrededor de 600,000 hispanos, el 80 por ciento indocumentados. Por lo menos el 40 por ciento realiza trabajos en el campo, el 25 por ciento en la construcción y el resto en diversas actividades.

“La mano de obra latina es muy importante para nosotros, y si continúan las redadas se creará una verdadera crisis económica en Carolina del Norte”, dijo el granjero.

La agricultura, según Parker, deja a Carolina del Norte $68,000 millones al año, ya que la quinta parte de los trabajos está relacionada con este campo y, si continúan las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), este año el estado podría perder hasta $260 millones.

Por su parte, Bob Stallman, presidente de la Federación de Granjeros de Estados Unidos, declaró recientemente en Raleigh, que cerca de $10,000 millones a nivel nacional están en riesgo de perderse si el sistema migratorio no se arregla con prontitud.

“Si la reforma migratoria no es aprobada, muy pronto veremos cómo los campos agrícolas se convertirán en construcciones de casas. Debemos evitar eso en este momento y permitir que todos estos miles de latinos trabajen sin miedo y legalmente”, sostuvo Parker.

Según el granjero, en Carolina del Norte ya se está experimentando una crisis de trabajadores hispanos, porque muchos de ellos no se presentan a trabajar en los campos por temor a ser arrestados.

El mexicano Mario Alfonso Treviño, de 28 años, aseguró que teme ser detenido, cuando se dirige a trabajar todas las madrugadas a una finca de pepinos y tomates en la localidad de Indian Trail, al sureste de Charlotte.

“Mire, me acuesto y me levanto con temor, pero debo ir a trabajar a esos campos, porque necesito enviarle dinero a mi familia”, dijo Treviño, mientras desayunaba el sábado pasado en un restaurante de la popular Avenida Central.

Treviño explicó que en la granja donde trabaja todos son mexicanos indocumentados.

“Ni un solo gringo se ve por esos lados”, indicó.

Fuera de las grandes ciudades como Charlotte y la capital estatal, Raleigh, la economía de Carolina del Norte depende en gran medida de la agricultura.

Finalmente, Parker comentó que hay algunas personas de mentalidad cerrada que no piensan o no entienden cómo llegan los alimentos a los supermercados. “Por eso es necesario que el Congreso (federal) apruebe lo antes posible la reforma migratoria, porque después sería muy tarde”, finalizó.