|
122
hombres y mujeres son comisionados
como nuevos ministros laicos
La
ceremonia anual destaca a los graduados del programa de la
Escuela de Ministerios de la Arquidiócesis.
Marlene Quaroni
Corresponsal de The Florida Catholic
|
 |
|
Edna
M. Alves, de la misión de Our Lady Aparecida, en Hollywood,
recibe su certificado como ministro eclesial laico de manos del
Arzobispo John C. Favalora. Realizará su ministerio a través de
la Legión de María. |
|
|
Algunos presos se rieron de Jorge Ungaro cuando tropezó y se
cayó sobre una plataforma en el centro de detención Joseph V.
Conte, en Broward. Estaba allí para decirles a los reclusos que,
a pesar de sus fragilidades y sus errores, Dios les ama.
“Mis piernas temblaban, y no sabía qué esperar”, dijo el nuevo
ministro eclesial de prisiones. “Era la primera vez que me
paraba frente a ellos para ofrecerles una charla”.
A pesar de su bochorno y nerviosismo, Ungaro se levantó y habló.
“Sabía lo que tenía que decirles”, expresó Ungaro, uno de los 48
nuevos ministros eclesiales laicos que recibieron su comisión
para la Arquidiócesis de Miami. “Les dije con determinación en
mi voz: ‘Dios dijo que si nos caemos, debemos levantarnos’. Al
marcharme, vi que algunos presos lloraban. Creo que el mensaje
les llegó”.
|
 |
|
Jorge
Ungaro, de la parroquia de St. Elizabeth of Hungary, en Pompano,
servirá en el Ministerio de Prisiones en las cárceles del
Condado Broward. Fue uno de los nuevos ministros eclesiales que
recibieron su comisión este año, tras dos años de estudios en la
Escuela de Ministerios. |
|
|
Durante una ceremonia realizada el 2 de junio en la Catedral St.
Mary, un total de 122 personas recibieron sus certificados como
graduados del programa de la Escuela de Ministerios de la
Arquidiócesis, tras dos años de estudios. De éstos, 48
recibieron su comisión por primera vez; otros 29 volvieron a
recibir su comisión, y 45 se graduaron para servir como testigos
en sus comunidades y lugares de trabajo.
Quienes recibieron su comisión, se comprometieron a trabajar
durante cinco años en un apostolado en particular.
Ungaro, de 47 años y técnico de computadoras en las escuelas del
Condado Broward, expresó que escogió el Ministerio de Prisiones
porque presenció mucha necesidad y dolor entre las paredes de la
cárcel. De los 300 millones de personas que viven en los Estados
Unidos, más de dos millones se encuentran en prisión, explicó
Ungaro.
“Un amigo mío estuvo en prisión por una violación a las leyes de
inmigración”, dijo. “Me expresó cuán sólo se sentía. Pasó 40
días en la cárcel y nadie lo visitó”.
Ungaro, feligrés de la parroquia de St. Elizabeth of Hungary, en
Pompano Beach, siempre se ha interesado en ayudar a los demás.
Consideró convertirse en sacerdote, y en 1993 recibió un grado
en estudios religiosos de St. Leo College, en la Florida
central, en cuyo recinto residió con los monjes benedictinos.
Sin embargo, durante un viaje a su nativo Perú, optó por casarse
con Ángela, que es su esposa en la actualidad. Se conocían desde
la niñez y tienen dos hijas, de 11 y 12 años.
“Buscaba una dirección espiritual para saber dónde podía servir
a la Iglesia”, indicó. “Me descubrí a mí mismo a través de este
ministerio”.
Lo principal en su mente es Jesucristo, quien también fue un
prisionero –un prisionero inocente, dijo Ungaro. Añadió que
ejerce su ministerio no sólo entre los católicos, y recordó la
reacción del grupo de reclusos cuando les dijo que era católico.
“Me dijeron: ‘Somos musulmanes, no tenemos nada que ver
contigo”, indicó. “Les dije que llegaba a hablarles de amor, de
misericordia, de compasión y perdón. Me hicieron muchas
preguntas. Les dije que mi ministerio estaba abierto a todos, no
solamente a los católicos”.
Entre las personas que Ungaro visita, se encuentran agresores
sexuales, a los que describió como el equivalente moderno de los
leprosos del mundo antiguo.
“Nadie quiere estar a su alrededor”, explicó. “Son las personas
menos deseadas. Un agresor me preguntó si podía orar con él. Lo
hice, y lloró como un niño. Sentía remordimientos por lo que
había hecho”.
El Arzobispo John C. Favalora dijo a los ministros eclesiales
laicos que su trabajo es muy importante para la iglesia.
“Sus manos hacen que el trabajo de la Iglesia sea más fácil”,
les dijo. “Ustedes tienen el espíritu del entendimiento, y
reflejan la luz de Cristo. Cuando la luz de Cristo no brilla en
nosotros, ocurre la depresión espiritual. Ustedes son la luz del
mundo”.
Mike y Linda Caraccio, instructores de la formación ministerial,
describieron a Ungaro, quien asistió a su clase en la parroquia
de St. Bartholomew, como un hombre muy bondadoso y humilde.
“Era un buen grupo de personas”, dijo Mike. “Eran muy dedicados.
Tuvimos tres con asistencia perfecta”.
La Oficina de Ministerios Laicos de la Arquidiócesis de
Miami se encuentra realizando la matrícula para la clase de
la Escuela de Ministerio que comenzará pronto. Las clases se
ofrecen en inglés,
español y creole en los tres condados. Para información,
llamar al 305-762-1184 o al 954-525-5157, ext.1184.
|