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Spider-Man 3: Escoger entre lo correcto
y lo incorrecto

 Soledad Rothstein

Si la lección de Spider Man 2 fue que “con grandes poderes vienen grandes responsabilidades”, la lección en esta tercera película es que “uno siempre tiene la opción de escoger entre lo que es correcto o incorrecto”. Los consejos morales del filme no terminan ahí, pero de eso hablaremos más adelante.

Mientras tanto, la vida le sonríe a Peter Parker (Tobey Maguire). Tiene éxito en la escuela y le va a proponer matrimonio a Mary Jane Watson (Kirsten Dunst). Sin embargo, los problemas no tardan en aparecer. Harry Osborn (James Franco), el Nuevo Goblin, quiere asesinarlo para vengar la muerte de su padre. Por otra parte, Peter quiere vengarse del verdadero asesino de su tío. Parker se encuentra tan abrumado por sus problemas que no le presta atención a su novia. Para empeorar la situación, Spidey, posando para las cámaras, besa a Gwen (Bryce Dallas Howard), a quien acaba de salvarle la vida, destrozando con esto el corazón de la pobre M.J.

 Peter Parker y Mary Jane.

Abandonado por M.J. y envenenado por la venganza, es atacado por un sustancia negra que acentúa en la personalidad la agresividad y la atracción sobre el sexo opuesto. Durante 20 minutos vemos a Spider-Man actuando de manera cool, coqueteando y hasta bailando, en una de las primeras escenas en que Hollywood se toma la libertad de mostrar a un superhéroe de esa forma, desde la felina danza de Michelle Pfeiffer en Batman.

Por supuesto, es entonces cuando las cosas empeoran. El asesino de su tío, que por cosas de la vida se convierte en el temible “Hombre Arena” Flint Marko (Thomas Haden Church), es aparentemente asesinado por Spider-Man. Cuando Peter va a contarle la noticia a su tía, ésta lo recrimina, diciéndole que no debería alegrarse de la muerte de un ser humano. Demasiado tarde, pues el parásito negro ha tomado control sobre Spidey. Éste se entrega a su lado oscuro, ganándose a un nuevo enemigo en Eddie Brock (Topher Grace), quien compite con Peter por un puesto en el periódico. Además, durante una pelea con el Nuevo Goblin, Spider-Man termina desfigurándolo. En otra escena, golpea accidentalmente a M.J. Esto último es suficiente para hacerlo reaccionar, y ¿a dónde va a buscar paz? Nada menos que a una iglesia. Si bien no hay una mención explícita de Cristo, en la película hay un claro simbolismo cristiano. Incluso cuando Peter actúa con maldad, sabe reconocer la verdad que hay en la admonición de Eddie: “Si quieres perdón, busca la religión”.

Cada personaje ha sido bien elaborado y es escencial para el desarrollo de la historia. Uno puede sentir e identificarse con ellos.

Otro tema importante es la idea de poner a la esposa por encima de uno mismo, y que sólo cuando estés listo para esto, estás listo para casarte. Al final, Spider-Man se da cuenta de que no ha sido un novio modelo, y deja la propuesta de matrimonio para el futuro, cuando esté mejor preparado. Además, es digno de mencionar que Peter y M.J. no viven juntos, dándose a entender con esto que no tienen relaciones prematrimoniales.

Volviendo a nuestro héroe, éste logra liberarse de la sustancia negra, la que termina por parar en Eddie, convirtiéndolo en el Venom. En la batalla final, el Venom se une al Hombre Arena, que no había muerto. Los amantes de las escenas de acción y los efectos especiales se sentirán satisfechos con la pelea. Para sorpresa del espectador, durante la pelea el Nuevo Goblin viene a ayudar a Spider-Man, pues ha descubierto que él no fue el responsable de la muerte de su padre. El final es triste, pues el Goblin muere, sacrificando su vida para salvar a su amigo. El Venom es destruido por su propia codicia al tratar de salvar al parásito negro.

La historia del Hombre Arena es distinta. Por primera vez, Peter escucha la verdad. El mató sin querer al tío, mientras trataba de conseguir dinero para salvar la vida de su hija. Spidey opta por perdonarlo y, haciendo lo correcto, logra salvar su alma y encontrar la paz y resignación que había estado buscando.

Sin embargo, la maldad no queda sin castigo. A diferencia de los temas comunes en Hollywood, donde el fin justifica los medios y no importa cuánto daño se hace si es que hay una buena razón para causarlo, el Hombre Arena sí es castigado y su conciencia se encargará de ello. Por el resto de su vida va a recordar lo que hizo y va a ser un fugitivo, sin poder ayudar a su hija.

La actuación de Haden Church es particularmente buena, sin mucho diálogo pero con una expresión triste y solitaria que logra transmitir el conflicto que vive su personaje.

En fin, Spider-Man 3 contiene un mensaje distinto al que Hollywood nos tiene acostumbrados. Peter perdona al Hombre Arena, el Goblin perdona a Peter, M.J. perdona a Peter. Cristo nos enseñó lo mismo: Si sientes rencor hacia alguien perdónalo, y así Dios te perdonará.

Algunos comentarios negativos sobre este filme podrían venir de los fanáticos de la historieta cómica, pues la historia ha sido cambiada. Por ejemplo, Peter iba a casarse con Gwen, Eddie estaba considerando suicidarse y buscaba el perdón en la iglesia antes de convertirse en el Venom, y el parásito negro, al habitar en Peter, aprendió a amar y decidió dejarlo para salvarle la vida. Pero los cambios fueron realizados con fines dramáticos y funcionan bien dentro de la historia.

Aunque el mensaje es bueno, la película está llena de violencia, por lo cual no es recomendable para los niños.

Reportera y crítica independiente.
solnarvaez@yahoo.com