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Nuestra Señora de Guía
(Ribadesella, Asturias)

Fiesta: Primer domingo de julio

Redacción

Aunque la patrona de Ribadesella es Santa María Magdalena, la Virgen de Guía –patrona de los marineros– tiene mayor protagonismo en esta villa del norte de España. Su fiesta se celebra el primer domingo de julio, y es organizada por la Cofradía de Pescadores de Ribadesella. Como símbolos de su protección a la gente del mar, y a los cientos de emigrantes asturianos que partían hacia tierras de América, su imagen levanta, en la mano izquierda, un barco, mientras que su mano derecha sostiene un ancla.

La Capilla de la Virgen de Guía es una pequeña ermita renacentista que sufrió una importante reconstrucción en el siglo XIX. Se alza sobre los acantilados del Monte Corberu, a orillas del Mar Cantábrico, y para llegar a ella ha de recorrerse un camino de piedra que parte del puerto. En sus alrededores hay un mirador, desde donde se ven la villa, la montaña, la costa y la desembocadura del río Sella. Este sencillo edificio es uno de los ejemplos más valiosos de la arquitectura local; fue construido en el siglo XVI por el mismo arquitecto que edificó el palacio de los Prieto-Cutre, hoy sede del Ayuntamiento. La capilla fue fundada por el poderoso Gremio de Mareantes, y tuvo que ser reconstruida en 1892, después de ocurrir el derrumbe del acantilado que se llevó consigo parte de la ermita. Su planta cuadrangular da la impresión de haber sido reducida, posiblemente en el transcurso de su reforma; esto quiere decir que el actual edificio estaría formado solamente por la nave del original, puesto que el presente muro testero, con remate en almenas tal vez del siglo XIX, conserva en el exterior, entre dos contrafuertes, un gran arco de piedra y los arranques de los nervios de una bóveda de crucería.

En los nueve días anteriores a la fiesta de la Virgen, se celebra en la ermita una novena, y en la víspera de la festividad los pescadores bajan la imagen de la Virgen por la ladera del Corberu entre estampidos de voladores, repiques de campanas y el ulular de la sirena de la lonja.

Al día siguiente, la imagen es llevada en una procesión marítima que evoca antiguos ritos celtas de culto al mar Cantábrico. La acompañan los pescadores y la Danza de Arcos, una agrupación folklórica genuinamente riosellana y de orígenes también marineros, en un ritual de acción de gracias en que los danzantes son niños y niñas con trajes de color blanco y azul.