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IRAQ
El Papa urge a la paz tras asesinato
de sacerdote y diáconos

ACI
El Papa Benedicto XVI urgió el 4 de junio a lograr el fin de la
violencia sectaria en Iraq, tras el asesinato de un sacerdote
católico de rito caldeo y tres diáconos, ocurrido el domingo 3
de junio en la región de Mosul.
El P. Ragheed Ganni y tres diáconos que lo ayudaban en tareas
pastorales, fueron asesinados a tiros por fundamentalistas
musulmanes, y sus cuerpos permanecieron todo el día en el lugar
del crimen por temor a mayores agresiones.
El Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado Vaticano,
envió a nombre del Papa Benedicto XVI un telegrama a Mons. Paul
Faraj Rahho, obispo caldeo en Mosul, en el que expresa el dolor
del Santo Padre “por el absurdo asesinato del P. Ragheed Aziz
Ganni y de los subdiáconos Basman Yousef Daoud, Ghasan Bidawid y
Wadid Hanna, y le pide encarecidamente comunicar a sus familias
sus sentidas condolencias”.
El telegrama señala que el pontífice “reza para que el costoso
sacrificio inspire en los corazones de hombres y mujeres de
buena voluntad una decisión renovada de rechazar los caminos de
odio y violencia, para vencer el mal con el bien (Rm. 12,21) y
cooperar para impulsar el amanecer de la reconciliación, la
justicia y la paz en Iraq”.
Según el testimonio de algunos testigos recogido por la agencia
FIDES, el homicidio puede ser una advertencia transversal de
grupos extremistas enviados al Sínodo de la Iglesia Caldea, que
había comenzado algunos días atrás en la localidad de Al-Qosh, a
25 kilómetros de Mosul.
El Patriarca de Babilonia de los Caldeos, Mar Emmanuel III Delly
y los Obispos del Sínodo Patriarcal, en una nota difundida poco
después, “elevan una fuerte protesta y denuncian el martirio del
P. Ragheed Aziz Ganni y de los tres diáconos, asesinados después
de haber acabado la función eucarística en la iglesia Caldea del
Santo Espíritu en Mosul, el domingo el 3 de junio de 2007”.
El comunicado añade que “se trata de un crimen vergonzoso, que
rechaza cualquier persona que tenga un mínimo de conciencia. Los
que lo han cometido han realizado un acto horrible contra Dios y
contra la humanidad, contra sus hermanos, que eran ciudadanos
fieles y pacíficos, además de ser hombres de religión que
siempre han ofrecido sus oraciones y súplicas a Dios Omnipotente
para que diera paz, seguridad y estabilidad a todo Iraq”.
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