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El Cantante

Una película débil con una poderosa carga musical

 Soledad Rothstein

A grandes rasgos, esta producción se puede resumir de la siguiente manera: la banda sonora es excelente, pero la película es mediocre.

El Cantante narra la vida de Hector Lavoe (Marc Anthony), un famoso cantante puertorriqueño que tuvo un gran éxito en Nueva York al unirse con Willie Colón (otro gran músico) para tocar salsa.

A través de flashbacks narrados por Puchi (Jennifer López), la esposa y manager de Lavoe, vemos la vida y muerte de este músico. Sin embargo, la historia no ofrece una explicación acerca de la adicción a las drogas, la depresión y los intentos de suicidio del artista. El problema principal de esta película es la narración de la historia. En vez de mostrar el camino hacia la cima de este prodigioso cantante, y las extremas circunstancias que lo llevan a la adicción, sólo nos muestra sus fracasos como persona y la decepción que causa a sus seres queridos. Para lograr esto, el director y co-guionista León Ichaso hace un recuento de las mentiras, infidelidades y defectos de Lavoe, repitiendo en el proceso los mismos clichés que hemos visto tantas veces en innumerables biografías fílmicas.

Ni siquiera la narración de Puchi logra elevar la figura del artista; al contrario: todos sus recuerdos parecen ser una lista de quejas. Por ejemplo: “Esa fue una gran noche, pero luego él….” Otro problema en este filme, es que no hay una verdadera historia de amor, como por ejemplo en Walk the Line, donde el amor de June Carter salva la vida de Johnny Cash; en vez de ello vemos cómo, a través de la historia, los dos personajes no aprenden nada y son incapaces de ayudarse el uno al otro.

Anthony y López están casados en la vida real, y en la película él es el que sale mejor parado. Su interpretación, al inicio, no es mala, pero poco después el actor tiene que empezar a batallar con un guión poco inspirado; sin embargo, es innegable que Anthoy es un cantante increíble, y en este sentido sí logra una excelente interpretación de Lavoe. La única crítica que podría hacerse a los números musicales de la película, es que todos han sido filmados con el mismo estilo, sin diferenciar entre las distintas etapas de la vida del cantante o los años en que fueron grabados. Además, Anthony es una coestrella con mucho más carisma que, digamos, Ben Affleck. En cuanto a López, el resultado es distinto y presenta altibajos; por momentos es convincente, pues logra trasmitir un verdadero amor por Lavoe, pero su actuación, en general, es muy amanerada.

Otro de los problemas del filme proviene de la categoría de superestrella de López, en contraste con Anthony. Pareciera que por esta razón el director les ha dado la misma cantidad de escenas, interrumpiendo la historia constantemente para presentar a Puchi. La cinta tiene mucho de ella y poco de él. Esto sólo consigue romper la continuidad de la historia, que ya resulta por demás interrumpida para dar cabida a los números musicales. Un mejor trabajo de edición hubiera ayudado bastante a esta producción.

Al final, la historia pierde energía durante la presentación del proceso que llevó a Lavoe a la muerte, pues se esquivan los años que el artista sufrió enfermo de sida, lo que finalmente acabó con su vida. Para el público latino, que conoció a Héctor Lavoe, esta producción puede ser bastante interesante, aunque no tanto por su manera de narrar la historia, como por sus estupendos números musicales. Pero, para el público anglosajón, que en su gran mayoría no conoce a Lavoe, ¿qué atractivo ofrece esta película? Ésta es la pregunta que el director, el guionista y los productores no han logrado responder.

Reportera y crítica independiente.
solnarvaez@yahoo.com