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Un mundo completamente nuevo

 Un curso de inmersión en la lengua y la cultura hispanas presenta a los estudiantes la diversidad entre los latinos

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

 Lydia Hoyo, directora para el desarrollo en el SEPI, interpreta un Popurrí Hispano de música latinoamericana durante la fiesta de clausura para el curso de inmersión en la lengua hispana. Ana Rodríguez-Soto

El español será el cuarto idioma del P. Thomas Healy, de la diócesis de Savannah, Georgia.

El sacerdote, nacido en Irlanda, también es abogado civil; ha enseñado en Alemania y aprendió francés en Dublín. En junio de este año, pasó tres semanas en el Instituto Pastoral del Sudeste para el Ministerio Hispano (SEPI, por su sigla en inglés), en Miami, inmerso en el idioma español y en la cultura hispana.

“Esto me abrió un mundo completamente nuevo”, dijo el P. Healy, que se propone practicar sus nuevos conocimienos en el apostolado a dos comunidades hispanas que pertenecen a su parroquia, en Waycross, Georgia.

“Regreso con más confianza”, dijo el sacerdote, que practicó la celebración de la misa y predicó una homilía en español como parte del curso de inmersión.

El P. Healy fue uno de los seis estudiantes –dos sacerdotes y cuatro laicos– que asistieron al curso este año. Desde 1979, el SEPI ha ofrecido el curso “Inmersión en Lengua y Cultura Hispana” cada verano.

“De verdad que es único”, indicó Lydia Hoyo, que ocupa el cargo de directora de desarrollo en el SEPI, la rama educativa de la Oficina Regional del Sudeste para el Ministerio Hispano, de los obispos de los Estados Unidos.

El curso es único en su clase, en parte porque utiliza un método “psicogenerativo” para enseñar el idioma.

“No se trata tanto de la gramática, sino de la repetición de los patrones básicos del idioma”, explicó Juan José Rodríguez, profesor principal del curso y director del ministerio juvenil del SEPI. Añadió que la mayoría de los participantes llegan con un conocimiento muy limitado del español, pero al finalizar el curso han aprendido lo suficiente para sentirse cómodos con el idioma. Los sacerdotes también pueden celebrar la misa en español y hasta predicar una corta homilía.

Pero el idioma es sólo un aspecto del curso, que también se concentra en la cultura hispana y la experiencia de los hispanos en los Estados Unidos. Las clases matutinas, por ejemplo, se concentran en los documentos de los obispos de los Estados Unidos sobre el apostolado a los hispanos.

La meta es lograr que los participantes tomen conciencia “de los problemas que enfrentan los inmigrantes cuando llegan a una cultura extraña”, dijo Rodríguez.

Los estudiantes pasan las tardes en pequeños grupos donde conversan en español, supervisados por un hispanohablante. Los maestros son personas retiradas que ofrecen su tiempo como voluntarios.

“Sin los voluntarios, este curso no sería tan enriquecedor”, expresó Hoyo. “Ellos comparten muchísimo con los estudiantes. Se convierte en una amistad”.

Esto también es un aspecto importante del curso, dijo Hoyo. “A menudo los hispanos se encuentran temerosos de la manera en que se les percibe, y los anglosajones se sienten de la misma manera”.

Las tardes están repletas de presentaciones culturales, con la música y la danza de diferentes países de Latinoamérica. Expertos de dichas naciones les visitan para compartir con ellos sus conocimientos sobre la historia de sus respectivos países, y explicarles algunas de sus peculiaridades culturales.

“No somos todos iguales. Hay diferencias”, enfatizó Rodríguez.

Para la mayoría de los estudiantes, ésta es la parte más reveladora del curso.

“No hay una sola cultura hispana”, dijo Angelique Montgomery, que estudia el doctorado en teología práctica en la Universidad de St. Thomas, en Miami Gardens. “Cada cultura tiene sus propias costumbres, su propia espiritualidad; es muy rica”.

Montgomery, de la diócesis de Austin, Texas, realiza su trabajo doctoral acerca de la espiritualidad de los estudiantes universitarios.

“Muchos de nuestros estudiantes son hispanos”, explicó. “Deseaba un entendimiento más profundo de su espiritualidad”.

Mary Hardering, feligrés de la predominantemente hispana parroquia St. Catherine of Siena, en Miami, dijo que tras tomar el curso, “adquirí una manera completamente distinta de pensar sobre los hispanos”.

Explicó que ya no los ve como “una gran masa que habla español. Aquí aprendí que cada cultura es muy distinta”.

Hardering ha vivido en Miami desde 1978, y admitió que “es algo intimidante” moverse entre personas de una cultura diferente.

“Estar en la ciudad y estar en la parroquia es como vivir en mundos paralelos. No hay suficiente contacto y comunicación”, dijo. “Ellos (los hispanos) deben hacer lo mismo que nosotros debemos hacer. Tenemos que conocernos mutuamente”.

Peggy Herrick, residente de Cedar Key, en la diócesis de St. Augustine, dijo que tomó el curso porque “estoy verdaderamente interesada en ayudar a la gente”.

Herrick, que fue criada en la fe episcopal, comenzará a tomar clases este otoño para convertirse al catolicismo. Ella y una amiga pertenecen a un apostolado que ayuda a la gente y a las iglesias en Cuba.

“Me sentía frustrada, porque deseaba poder hablar el idioma”, dijo Herrick. “Siento que ahora cuento con fundamentos suficientes y, con la ayuda necesaria, podré lograrlo”.

Sobre la labor del SEPI

La Oficina Regional del Sudeste para el Ministerio Hispano fue establecida en Miami en 1978, para ayudar a los obispos de la región a ofrecerles atención pastoral a los hispanos de sus diócesis. En la actualidad, la oficina sirve a 30 diócesis en nueve estados, cuya población hispana se estima que supera los 4.5 millones.

La rama educativa de la Oficina Regional es el Instituto Pastoral del Sudeste (SEPI), que capacita a los hispanos para que asuman posiciones de liderazgo en la Iglesia y en la sociedad, además de preparar a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos para trabajar entre los hispanos.

El SEPI ofrece una variedad de cursos y entrenamientos en su oficina de Miami, localizada en 7700 SW, 56 St. (Miller Rd.). También lleva sus programas a varias de las diócesis a las que sirve.

 

Para más información sobre el SEPI y para obtener un calendario de cursos, visite http://www.sepimiami.org/, envíe un mensaje por correo electrónico a sepimiami@aol.com, o llame al 305-279-2333.