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EN COMUNIÓN

 

Miami-Dade entre la corrupción y la transparencia

Carlos Alberto Vélez Venegas
Especial para La Voz Católica

 Olga Nazario

El sistema educativo es el lugar de convergencia para avanzar en un programa de educación cívica y ética que promueva la credibilidad y la confianza pública en medio de las denuncias de corrupción, conflictos de intereses y abusos de algunos funcionarios del Condado de Miami-Dade, según revelaciones publicadas en los últimos meses.

¿Cómo entender la corrupción? ¿Cuáles son los mecanismos de participación de la comunidad en la vigilancia de los recursos públicos? Éstas son algunas de las preguntas que respondieron la consultora internacional para América Latina y África, Olga Nazario, vinculada como asesora técnica de la firma Casals and Associates con sede en Washington; Robert Meyers, director ejecutivo de la Comisión de Ética y Confianza Pública del Condado Miami-Dade, y Evelio Medina, activista católico comunitario y exconcejal de la ciudad de Hialeah.

 

Conciencia ciudadana

“Hay una tendencia generalizada por parte del ciudadano de ver el Estado local, regional o nacional, ajeno a nosotros mismos. No existe una cultura cívica y ciudadana de entender que somos los dueños de los recursos”, sostuvo la experta en corrupción Olga Nazario, quien insiste, además, en que el ciudadano como dueño de la ciudad es un concepto que todos no han interiorizado y, por lo tanto, se ven al margen de lo que hacen los políticos.

 Evelio Medina

La experiencia obtenida en países del tercer mundo muestra cómo la corrupción y la pobreza van de la mano, y que la desconfianza se da por la repetición de los casos de abuso, a diferencia, por ejemplo, de los países escandinavos, donde los niveles de corrupción son bajos y existe un gran respeto por los gobernantes, precisó Nazario, radicada en Miami.

La administración pública no se puede regir solamente por la ética del funcionario público; tienen que existir mecanismos para prevenir, controlar y sancionar la corrupción. Agrega la especialista que, en cualquier país en transición, el concepto de participación ciudadana es mencionado; sin embargo, explica, aquí no se escucha esa terminología, ni en español ni en inglés. Citó el caso de la ciudad de Medellín (Colombia), donde los ciudadanos, conjuntamente con la alcaldía, definen cómo se emplea el presupuesto y establecen el proceso de seguimiento para garantizar que se cumpla lo acordado.

“No he visto en Miami ciudadanos haciendo control social, como en otras sociedades”, señaló Nazario. “Es decir, monitoreando y vigilando la función pública”, indicó. “Esto incluye darle seguimiento al proceso de licitación, para asegurar que los contratos se otorguen libres de conflicto de intereses o favoritismo”, explicó Nazario, quien propuso una combinación de responsabilidades entre el ciudadano que exige un buen manejo de los recursos, y el funcionario que da cuenta de los dineros públicos.

 

Fuerza preventiva

“La comunidad paga sus impuestos, y no hay razón para darle dinero a ningún empleado público”, dijo Robert Meyers, director ejecutivo de la Comisión de Etica del Condado Miami-Dade.

 Robert Meyers

La entidad, creada en 1996 y cuya responsabilidad es la de restaurar la confianza pública en el gobierno, informando al público acerca de las leyes existentes para su estricto cumplimiento, viene trabajando como una fuerza preventiva dentro de la comunidad, con un presupuesto anual de $2 millones.

“Somos una comisión abierta a la comunidad y vamos a donde nos inviten: a las organizaciones comunitarias y religiosas, escuelas, universidades”, explicó el abogado Meyers, y agregó que la comisión dispone de una línea telefónica activa para hacer denuncias, información que es manejada de forma confidencial, además de contar con su propia página en Internet.

Frente a los conflictos de intereses, el funcionario mencionó algunos ejemplos sobre los cuales investiga, como es el caso de empleados que tienen doble trabajo, el de hacer negocios con la agencia en la cual se trabaja, y el de aceptar regalos. Sobre el tercer caso, sólo 20 trabajadores habían reportado a la comisión el haber recibido obsequios por un valor de $100 o más, según la auditoría realizada en 2005.

“Debemos elegir a personas honestas”, señaló Meyers al referirse a la ética de las campañas electorales. La comisión tiene jurisdicción sobre los 35 municipios que integran el condado, algunos de los cuales se rigen por códigos de ética complementarios, como es el caso de South Miami, Coral Gables y la ciudad de North Miami Beach, entre otros.

 

Liderazgo nuevo

“El ser humano, por naturaleza, trata de obtener ventajas, de llegar primero adonde se propone, muchas veces sin importarle los principios y los valores morales. Vivimos en una sociedad presionada por el éxito para conseguir las cosas instantáneamente”, dijo el líder comunitario católico Evelio Medina.

“La percepción del pueblo es que no se está haciendo nada para combatir la corrupción”, precisó el activista, e insistió en que la gente no cree en los políticos y, por ello, se sienten impotentes y apáticos.

Medina subrayó la importancia de un gobierno abierto, donde el ciudadano acceda a la información mediante una tecnología adecuada y un sistema de control.

Sostuvo que son necesarios liderazgos nuevos ante los abusos de poder y los conflictos de intereses a todo nivel. “Es necesario reinventar los procesos de causa y efecto para ganar la confianza pública”, señaló.

Reflexionó acerca de las “personas que desean llegar al cielo pero no quieren morirse”, y el secreto de todo esto “es que hay que adquirir un sentido de comunidad”. El activista invitó a los católicos a asumir el liderazgo de alzar la voz contra la corrupción, porque, según dijo, “la Iglesia puede ayudar a prevenir la corrupción a través del Amor, la Fe y la Esperanza”.