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EN COMUNIÓN

V O Z    D E L    A R Z O B I S P O

¡Que comience la celebración!

Mis queridos amigos:

Arzobispo John C. Favalora

¡Feliz aniversario a todos!

Este fin de semana damos inicio a un año de celebraciones por el 50º aniversario de la fundación de la Arquidiócesis. Ciertamente, hemos recorrido un largo camino, desde aquella somnolienta ciudad turística hasta esta frenética metrópolis internacional, desde aquel lugar que encontraron los misioneros españoles e irlandeses hasta la actualidad, en que las vocaciones religiosas locales representan a todas las culturas e idiomas que han hecho su hogar del Sur de la Florida.

Pero la humildad debe moderar nuestro orgullo: Dios nos ha bendecido abundantemente a lo largo del camino, con constructores y visionarios que previeron y planificaron nuestro desarrollo, al mismo tiempo que nos llamaban a crecer espiritualmente.

 Aunque la patrona de la Arquidiócesis de Miami es Nuestra Señora del Rosario, cuya fiesta se celebra el 7 de octubre, el Año Jubilar del 50º aniversario estará bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona
de las Américas.

Somos una diócesis de 50 años que se ha convertido en arquidiócesis –y en sede metropolitana de toda la Florida– en menos de 10 años. Hemos sido visitados por un Papa –Juan Pablo II– y por una santa –la Madre Teresa. Hemos sufrido pruebas y tribulaciones: disturbios raciales, avalanchas de refugiados, y hasta un huracán de categoría 5 llamado Andrew. Hemos aprendido a llevarnos bien los unos con los otros, y hasta a adoptar mutuamente algunas de nuestras respectivas costumbres.

Hemos orado juntos, en los tiempos buenos y en los malos.

Hemos confiado en el Señor, en los tiempos buenos y en los malos.

Nos hemos apoyado los unos en los otros, en los tiempos buenos y en los malos.

Estas son algunas de las cosas que celebraremos durante todo este año que ahora comienza. En vez de preparar una gran conmemoración, nuestra Comisión del Jubileo ha planeado realizar muchas pequeñas celebraciones concebidas para reunir a miembros muy diversos de la Arquidiócesis: jóvenes y jóvenes adultos, músicos, lectores, ministros laicos, ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, diáconos, sacerdotes y religiosos, miembros de apostolados laicos y movimientos.

La Comisión no quiso que esta celebración estuviera a cargo sólo de quienes ocupan posiciones de liderazgo en la Iglesia, por lo que ha preparado enseñanzas y oraciones para los fieles que serán publicadas en los boletines parroquiales y leídas cada semana en todas las Misas, de modo que todos los fieles aprenderán y orarán como uno solo a lo largo del año jubilar.

Por supuesto, nuestra celebración concluirá en octubre de 2008 con una gran misa, que tendrá lugar en el Bank Atlantic Center, cerca del centro comercial de Sawgrass Mills. Una semana antes, iniciaremos una novena de oración en la Catedral, con una misa en la que se rendirá homenaje a algunas personas clave que han hecho contribuciones especiales a la Iglesia en el Sur de la Florida.

Desde ahora hasta entonces, los animo a asistir a tantos eventos del Jubileo como les sea posible, especialmente a aquellos que tengan lugar en sus parroquias. Toda parroquia se convertirá, en determinado momento, en un lugar de peregrinación, pues toda parroquia recibirá la visita de una imagen peregrina de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de las Américas y patrona de nuestro año jubilar. Un cáliz vocacional bendecido por el Papa Juan Pablo II, también circulará por la Arquidiócesis en abril del año próximo.

En esta edición extraordinaria de La Voz Católica hay una Carta Pastoral mía que señala el comienzo de este año jubilar. La acompaña un panorama retrospectivo de nuestra rica y emocionante historia. Les pido que sean fieles a esa historia: léanla y reflexionen sobre ella con sus familias; enséñenles a sus hijos nuestra rica historia espiritual.

Como la mayor parte de los floridanos ha venido de alguna otra parte, ellos suelen saber poco acerca de la gente y de los sucesos que los han precedido. Pero es importante que aprendamos del pasado para prepararnos adecuadamente para el futuro.

Oren conmigo para que este año de alabanza y reflexión traiga recompensas espirituales a la Iglesia en el Sur de la Florida; para que los que se han separado de la Iglesia regresen a ella; para que las relaciones que se han roto, especialmente dentro de las familias, se restablezcan, y para que Dios llame a muchos hombres y mujeres jóvenes a seguir la vocación religiosa del sacerdocio o de la vida consagrada, inspirados por los pioneros de la Iglesia que sembraron las semillas hace 50 años, aquí, en el Sur de la Florida.

¡Que comience la celebración!